Sábado 23 de Abril de 2005 - Año 89 - Edición 7072 - Edición digital 0372

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Cinematográfica captura de un evadido

El atleta frustrado que no pudo vencer a la policía

El miércoles hubo tres allanamientos y dos operativos en el barrio Villa del Parque para dar con un delincuente. El malviviente se había escapado la semana pasada de la Comisaría Primera de Moreno. En su desesperado intento de fuga alcanzó a herir con una navaja a un oficial.

Si existieran los Juegos Olímpicos para delincuentes, Darío Alejandro Beo obtendría la medalla de oro en 100 metros llanos. Hombre de pique corto pero veloz como una saeta, este miércoles enloqueció a la Policía que tuvo que sudar la gota gorda hasta poder atraparlo por haberse evadido de los calabozos de la Comisaría Primera de Moreno.

De 30 años, y una velocidad nada envidiable a Carl Lewis (atleta y múltiple campeón), Beo tiene antecedentes penales suficientes como para permanecer detenido en lugar de estar corriendo libremente por el barrio Villa del Parque, tratando de eludir el cerco policial montado en su contra para regresarlo a prisión.

En junio de 2004 fue detenido por haber intentado matar a un parroquiano de un disparo procedente de un arma ilegal que empuñaba una noche en el Bar "Venecia". A raíz de ese hecho fue llevado a Luján Primera y al poco tiempo lo trasladaron a Moreno Primera.

Pero el viernes de la semana pasada aprovechó para fugarse cuando se realizaba la habitual visita de familiares a los detenidos. El martes, la Policía local ya había detectado el lugar donde se refugiaba Beo. Con este dato, desde Luján Primera elevaron un informe al fiscal quien dio lugar al pedido de 3 allanamientos solicitados desde la seccional local.

El procedimiento se llevó a cabo el miércoles a las 5 de la madrugada en el corazón del barrio Villa del Parque. "Dos de los objetivos eran de familiares y el restante de una persona que daría refugio", informó el capitán Adrián Silvestre.

De esta forma, se implementó un operativo cerrojo que en un primer momento no dio el resultado esperado. Sin embargo, con las primeras luces del día, y gracias a la colaboración de una vecina, el fugado fue detectado en el fondo de una casa.

Beo se dio cuenta que podía ser presa fácil y se evaporó del lugar. Pero permaneció en libertad sólo por una horas. A las 8.30, la policía bajó los brazos y se alejó del lugar.

CAPÍTULO DOS

Sin embargo, a las 3 de la tarde, la Policía regresó al barrio en compañía del GAD. Tras montar un "operativo de rastrillaje", los efectivos volvieron a encontrar al delincuente evadido: estaba en la casa de un familiar que habita en Padre Zaccardi, entre Dr. Luppi y San Vicente, justo a dos cuadras del lugar donde se hicieron los allanamientos.

Beo, fiel a su estilo, intentó escapar por enésima vez utilizando la velocidad de sus piernas pero esta vez se le cerraron los caminos. Hasta último momento, el hombre no se dio por vencido ni aún vencido. "Opuso mucha resistencia", señaló Silvestre quien comparó su rapidez con la de una liebre.

Para despistar a los policías, Beo se fue cambiando de ropas aunque con esta maniobra no pudo evitar que su rostro sea reconocido. Cuando se dio cuenta que la manzana estaba rodeada, tomó carrera y se jugó su suerte a cara o cruz. No hubo caso. "Quiso escaparse pero ahí lo detuvimos", señaló el capitán Silvestre.

Daniel Beo siguió resistiéndose. Extrajo una navaja logrando herir en una las piernas a un oficial que participó de la cinematográfica captura. Ese fue su último acto para evitar volver detrás de los barrotes. Su objetivo no pudo ser logrado.

Además de las causas que pesan en su contra, ahora se le suma otra más por: "Evasión, lesiones leves reiteradas y resistencia a la autoridad". Beo también es recordado por haberle efectuado un disparo al actual encargado del Destacamento de Carlos Keen dentro de la propia Comisaría.

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