Un camión cargado con 80 medias reses
fue robado cuando hacía su reparto habitual. El transporte
pertenecía a la firma "Carnicerías Los Tres
Hermanos" y fue abordado por dos delincuentes en el
momento en que se detuvo en el semáforo de Constitución y
Libertad.
Eran cerca de las 7 del viernes,
cuando un Mercedes Benz 1114 con caja térmica frenó ante la
luz roja como tantas veces lo hizo aunque esta vez se subieron
un par de malvivientes fuertemente armados con claras
intenciones de robo.
El camión era conducido por Rubén
Fernández quien estaba acompañado por un empleado. Había
salido a las 6.10 del frigorífico El Ranquelino para hacer el
reparto de carne regular. En la caja térmica llevaba 94
medias reses, de las cuales 14 pudieron ser descargadas en una
de las carnicerías pero del resto no se tienen noticias ya
que nunca llegaron a destino.
Según los datos que recibió la
Policía, los malvivientes estaban armados y se movilizaban en
un Renault 12 de color gris. Se estima que actuaron al menos 3
personas, dos de ellas atracaron al camión y una restante
condujo el auto hasta un descampado en las afueras de Luján.
A punta de pistola y bajo constantes
amenazas de muerte, el chofer tuvo que acatar las órdenes de
los hampones debiendo desviarse de su hoja de ruta
convencional. Al llegar al cruce de 6 y 5, los delincuentes
obligaron al camionero y a su acompañante a cambiar de
vehículo. Ambos fueron introducidos en el baúl del Renault
12, lugar donde permanecieron encerrados casi 4 horas antes de
ser abandonados cerca de una estancia en jurisdicción de
General Rodríguez. Desde entonces, tanto el camión como la
mercadería no volvieron a ser vistos.
En un momento dado, sonó el teléfono
celular del chofer quien al atender la llamada tuvo que
responder forzosamente con una evasiva. Del otro lado de la
línea el dueño de las carnicerías estaba preocupado por la
excesiva demora del camión. A cambio de seguir con vida, al
conductor no le quedó otra alternativa que mentir diciendo
que en el trayecto habían pinchado una cubierta.
La Policía investiga el hecho pero,
según trascendió, tiene sus reparos debido a algunas
particularidades que rodean al caso. Por estas horas, tratan
de explicarse cómo hicieron para entrar en las dimensiones de
un baúl de un auto de tamaño mediano dos personas adultas de
las cuales una de ellas es de contextura física robusta. No
menos curiosidad despertó entre los pesquisas haber notado
que, una vez liberados del encierro los dos hombres, no se
observaron rastros en sus blancos uniformes de suciedad
suficiente como para convencerse que estuvieron varias horas
privados de la libertad en la cajuela de un auto que había
transitado por polvorientos caminos de tierra.
También no dejó de llamarle la
atención que al menos el camión no haya aparecido durante
las horas posteriores al hecho ya que en este tipo de robos,
cometido bajo la modalidad de "piratas del asfalto",
por lo general lo que buscan los delincuentes es la carga pero
suelen dejar abandonado el vehículo para evitar comprometer
su situación.
De todos modos, y más allá de estos
detalles, no ponen en duda la veracidad de la denuncia como
tampoco afirman que detrás de este hecho aparece la sombra
del "autorobo", dado que hay elementos suficientes
como para seguir investigando una causa que la UFI Nº 2 de
Mercedes caratuló desde un primer momento como "robo
calificado".
En la denuncia consta que el camión
posee cobertura de una compañía aseguradora pero no así la
mercadería valuada en varios miles de pesos. La causa la
lleva adelante la fiscal Valeria Chapuiz.