Sábado 7 de Mayo de 2005 - Año 89 - Edición 7076 - Edición digital 0376

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El hecho había ocurrido el 30 de julio de 2001

Perpetua para el asesino del niño Mariano Mustafá

El mercedino Fabián Mosquera fue condenado a reclusión perpetua por matar al hijo de quien era en ese momento su pareja. Así culminó una historia de amor y sangre entre un joven y una mujer que le lleva 14 años de diferencia.

El martes se cerró el caso por la muerte del niño Mariano Mustafá, sucedido en el barrio Juan XXIII al amanecer del 30 de julio de 2001. En ese mismo hecho, la madre del menor, Yolanda Villaba había sido gravemente herida pero logró sobrevivir al salvaje ataque de su pareja.

El Tribunal Oral Nº 2 condenó a reclusión perpetua a Fabián Mosquera, de 31 años, al encontrarlo penalmente responsable por este hecho de sangre que estremeció a los vecinos de esta ciudad hace ya casi 4 años.

Para los jueces Marcos Barski, Graciela Larroque y Fernando Bustos Berrondo -los mismos que juzgaron y condenaron al hoy prófugo José Nicolás Chaín y a Martín Sayaavedra por el crimen de Ana María Domínguez-, el mercedino Mosquera dio muerte a Mariano Mustafá, de 6 años, luego de disparar con un arma de fuego a su madre, Yolanda Villalba, en la vivienda de San Antonio y Lugones, donde llevaban una tormentosa convivencia.

Según consignó el diario mercedino El Oeste, Fabián Alberto Mosquera fue condenado por los delitos de "lesiones leves, amenazas calificadas por el uso de arma, homicidio calificado por la finalidad de ocultar la participación en otro delito y por alevosía, en concurso con homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa".

"¿QUÉ LE ESTÁS HACIENDO A MAMI?"

En una precisa crónica, el matutino recordó que el hecho había sucedido el 30 de julio de 2001 (con la aprehensión del acusado el 31 de julio del mismo año) y tras un largo proceso, la sentencia se conoció este martes.

El miércoles de la semana pasada se había llevado a cabo la última jornada de debate, donde la coincidencia general era el esperado testimonio de Yolanda Villalba.

La mujer, quien hoy tiene 45 años, logró sobrevivir al feroz ataque del criminal luego de dispararle a quemarropa, en presencia de su pequeño hijo, cuando éste preguntó: "¿qué le estás haciendo a mami?. El asesino giró el arma y disparó contra el niño sin piedad, detalló el diario de vecina ciudad.

En la declaración del miércoles 27, que se realizó a puertas cerradas debido al estado delicado de salud en que quedó luego de estar al borde la muerte, Yolanda Villalba manifestó entre otras cosas: "el loco Fabián Mosquera me pegó un tiro". Frase que se escuchó en los alegatos de la acusación y que trató de ser rebatida en vano por la defensa.

Con dificultades para hablar, como consecuencia del trágico episodio, la víctima pudo atestiguar haciéndose entender, en una breve requisitoria, tras lo cual se abrazó y lloró junto a dos de sus hijas.

Por pedido del defensor Alfredo Fucci, ingresaron a la sala los profesionales médicos que siguen la evolución de Villalba, quienes, junto a dos licenciadas en psicología consideraron que no se advirtió ningún impedimento para la legalidad de su testimonio.

Este mismo miércoles, pasado el mediodía, comenzaron los alegatos, donde el representante del Ministerio Público hizo referencia a los problemas protagonizados por Mosquera y Villalba.

MUJER GOLPEADA

Entre otros datos, se supo que Mosquera había golpeado con "un caño" a su concubina, en un episodio que fue denunciado en sede policial lujanense, mediante la acreditación de un médico de la Clínica Guemes, donde la víctima fue atendida.

El 23 de octubre del mismo año, Yolanda Villalba fue amenazada de muerte por el imputado, que ayer quedó confirmado como el asesino. Mientras que el 28 de octubre, el asesino volvió a golpear a su concubina en un hecho registrado en Mercedes, en la casa de los padres del agresor. El 10 de mayo de 2001, y con constancia médica de hematomas, Yolanda fue nuevamente golpeada por Mosquera, quien hasta la pateó.

Prácticamente sin coartada, Mosquera declaró que no visitaba a Yolanda desde noviembre de 2000, pero se contrapuso con el episodio del 10 de mayo, en el que queda claro que había relación.

También había declarado que no tenía armas, pero fue rebatido por un testigo, quien aseguró que en 1997 le había vendido un revólver calibre 38, justamente el mismo calibre con que las víctimas fueron salvajemente atacadas.

Otro argumento que vio la Justicia y del que no pudo escapar Mosquera, como prueba de delito en su contra, fueron las heridas en sus manos, producidas durante el trágico hecho ocurrido el 30 de julio de 2001.

En el mismo tramo reservado para los alegatos, el defensor Alfredo Fucci demostró que no se había registrado violencia en las aberturas de la vivienda, y no se constataba que el acusado tuviera llaves del lugar donde sucedieron los hechos, al momento de su detención.

La defensa también trató de demostrar que los tiempos no coincidían, pues la muerte del niño se habría producido entre la hora 6.30 y las 12.30, y Mosquera, quien salió de su trabajo a las 6.00, había llevado su automóvil a la hora 9.00 al mecánico para arreglar los frenos, aunque si consumía más de una hora en ir y regresar de Luján, le quedaba más de una hora para asesinar a su concubina y a su pequeño hijo.

La hipótesis de que no pudo haber consumado el crimen viajando en colectivo, tampoco resultó creíble, pues aunque el micro de la línea 57 tarda más de una hora, contando la espera, entre las 9.00 y las 12.30 también tiene tiempo una persona de viajar hasta Luján y regresar.

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