Personal policial que presta servicio
en el Destacamento Torres partió en estos días hacia el
conurbano con la intención de esclarecer el robo de tres
prealimentadores cometido por delincuentes luego de abrir un
boquete en un galpón ubicado en las afueras del pueblo.
El hecho, de características
inusitadas para la pequeña comunidad, tuvo como damnificada a
la familia Corbelieri quienes estaban montando una empresa
familiar basada en telares cuando sucedió el episodio
delictivo.
Los equipos robados sólo pueden ser
utilizados en maquinaria específica dedicada a la industria
textil y su valor asciende aproximadamente a 350 dólares cada
uno. Aunque también tiene valor el cobre del bobinado que
tiene en su interior.
Según informó la policía, había
sólo tres personas que conocía la existencia de los
prealimentadores, de los cuales dos quedaron al margen de la
investigación por tratarse del dueño de los equipos y uno de
sus hijos.
Ahora, la lupa está puesta en el
único sospechoso quien tendría vinculaciones con la pequeña
industria textil cuyos telares funcionan con los motores que
fueron robados recientemente.