El
Taller de Teatro que funciona en la Casa de la Juventud había
organizado un viaje a Buenos Aires.
Más de 40 personas -la mayoría
niños de condición humilde- se quedaron con las ganas porque
el micro no fue a buscarlo a la hora convenida.
Este nuevo desplante, dio origen a
una inusual protesta llevada a cabo el lunes por la mañana.
Payasos, clown, actores vocacionales y
malabaristas irrumpieron este lunes por la mañana en la
Municipalidad para expresar su malestar contra los
funcionarios responsables de haberlos dejado varados este
domingo cuando tenían previsto viajar al Centro Cultural San
Martín de la ciudad de Buenos Aires.
La original manifestación estuvo a
cargo de un grupo de jóvenes pertenecientes al Taller de
Teatro que funciona en la Casa de la Juventud, organismo
dependiente de la Municipalidad de Luján.
Sorprendidos por la colorida
presencia, vecinos y empleados municipales tomaron con una
sonrisa la singular manera de reclamar llevada a cabo por
histriónicos manifestantes, aunque no faltó el funcionario
que tras conocer la procedencia de los jóvenes salió como un
rayo a pedirle explicaciones al concejal del PJ, Leopoldo
"Polo" Miglioranza, por el espectáculo que estaban
viendo sus ojos en ese preciso momento.
Mientras tanto, el grupo vocacional,
que busca divulgar espectáculos culturales en forma gratuita
y sin percibir un centavo, se dirigió a las cajas de pago de
impuestos con la intención de entregar una nota donde
explicaban los motivos de la inesperada visita mañanera.
Sin suerte, regresaron al hall,
caminaron en dirección a la oficina de Compras y luego de ser
recibidos cordialmente por una empleada que trabaja en la
Secretaría Privada dejaron en mano una copia del escrito
rubricado por unas 25 personas.
Una vez que fueron orientados dónde
debían llevar el reclamo, los payasos cargados de la típica
inocencia -aunque esta vez mezclada con una ácida ironía que
desnudaba la triste realidad que debieron soportar este
domingo-, subieron la escalera para dirigirse al primer piso
del Palacio Municipal.
Una vez en ese lugar, fueron en busca
del secretario de Relaciones con la Comunidad, Andrés
Salvatto, pero fue en vano ya que el funcionario no se
encontraba en su oficina. De todos modos, un empleado le
comunicó al grupo que estaba próximo a llegar. "Estamos
cansados de esperar", decían las mascaritas trayendo a
colación la amansadora que padecieron por culpa de la
ineficacia de los funcionarios de turno.
TODO EL REPERTORIO
Desplegando una serie de gags, la
protesta no pasó desapercibida. Sin hacer demasiado ruido
terminó llamando la atención de propios y extraños que se
vieron sorprendidos de empezar la semana de una forma
diferente.
Haciendo sonar un pequeño acordeón,
mostrando habilidades con un bombín, amagando hacer malabares
con las tradicionales clavas, imitando el ladrido de un perro
o el aullido de un lobo, el grupo de taller demostró que hay
otras formas de protestar sin que sea necesario la
prepotencia, el sonido de un bombo, la quema de cubiertas o
los gritos amenazantes.
A esta situación se llegó como
consecuencia de promesas incumplidas de los funcionarios que
habían comprometido disponer de un micro para trasladar a
Buenos Aires a unas 40 personas -en su mayoría vecinos
humildes y chicos que no conocían Capital Federal- a ver un
espectáculo cultural.
Al parecer, este tipo de desplantes no
es la primera vez que le sucede al Taller de Teatro de la Casa
de la Juventud aunque lo ocurrido el domingo marcó un punto
de inflexión.
Según expresaron en la nota, este
domingo debieron esperar dos horas y media la llegada del
transporte "prometido" para ir a un taller de circo
en el Centro Cultural San Martín.
"La demora del transporte
ocasionó la cancelación de la visita prevista a las 15, cuyo
objetivo era realizar un intercambio cultural entre personas
de nuestra ciudad y artistas de Capital Federal",
explicaron en el escrito. Y agregaron que: "el hecho de
que el viaje se haya visto frustrado atenta contra la voluntad
de promoción de la cultura de Luján y contra las
expectativas y las ilusiones de quienes participaron".
HORARIOS DISTINTOS
La falta de sincronización entre el
chofer y los miembros del Taller de Teatro tendría su origen
en distintas interpretaciones que habrían hechos las partes
acerca del horario fijado de salida.
Mientras los jóvenes acordaron que el
micro partiera a las 12, el colectivero pasó por el lugar una
hora antes. A la vista de que no había nadie, habría
decidido ir a almorzar a una parrilla, lugar desde donde se
comunicó un par de horas más tarde con los integrantes de la
Casa de Juventud. Para entonces, desde la Casa de la Juventud
habían hecho lo propio pero sin suerte ya que el celular del
colectivero estaba apagado, al tiempo que veían cómo la
fiesta programada con anticipación se aguaba de la misma
forma que lo hacía la lluviosa tarde de ese domingo.
En la Municipalidad, un empleado que
trabaja bajo las órdenes de Salvatto le indicó a los
artistas que debían dirigirse a la Terminal de Ómnibus y
entregar la nota al jefe de la Dirección de Transporte,
"Tato" Aguirre. Sin embargo, el grupo abandonó el
Palacio Municipal con evidentes muestras de desilusión, no
sin antes darse innumerables vueltas en la puerta giratoria,
repartiendo sonrisas a diestra y siniestra, y recibiendo a
cambio gestos de comprensión e incredulidad por parte de
quienes ingresaban a esa hora a la Intendencia.
Al final, decidieron no dirigirse a la
Terminal dando por descontado que más de uno se había
enterado de lo sucedido y el motivo por el cual organizaron un
reclamo tan original.
"El hecho de que el viaje se haya
frustrado atenta contra la voluntad de promoción de la
cultura en Luján y contra la expectativa y las ilusiones de
quienes participaron. Esperemos que nunca más tenga que pasar
esta triste experiencia y que el valor de las actividades se
refleje en compromisos sinceros que puedan cumplirse",
culmina el escrito divulgado este lunes.