La policía lo atrapó mientras
caminaba por el barrio Villa del Parque.
Tenía pedido de detención desde
hacía siete meses por estar acusado de cometer graves delitos
en esta ciudad.
Luego de siete meses de no verse las
caras, Eduardo Andión se reencontró con su hermano Roberto,
alias "Scarface". Ahora tendrán todo el tiempo de
mundo para hablar de lo que se les ocurra, hasta que la
Justicia no determine otra cosa y ordene trasladarlos a
diferentes unidades penales.
Los hermanos Andión comparten juntos
las 24 horas del día en los calabozos de Luján Primera desde
que, este domingo a la mañana, cayó detenido el último
eslabón que faltaba de la banda conocida como "Los Reyes
del Silencio".
Se trataba de una peligrosa gavilla
que solía perpetrar asaltos en casas de familia, amparándose
en el ruido de la lluvia y los movimientos sigilosos y, casi
de memoria, actuaban en cada hecho.
Eduardo Andino, alias
"Loquillo", de 25 años, fue atrapado cuando
caminaba despreocupado por la calle Independencia entre Buenos
Aires y Jujuy. Se estima que en los últimos meses alternó
los lugares de residencia entre la casa de la novia, que tiene
en esta ciudad, y una vivienda ubicada en General Rodríguez.
Sobre sus espaldas pesaba una orden de
detención emanada del fiscal Eduardo Lennard, de la UFI Nº 3
de Mercedes. Está acusado de "robo calificado reiterado
por el uso de arma, robo de automotor reiterado, robo agravado
por escalamiento y efracción y hurto agravado".
Se presume que tras ser atrapado su
hermano Roberto y uno de los lugartenientes de la banda,
identificado como Walter Campos, alias "El chavo"
-conocido en el argot policial como "El Príncipe del
Silencio"- huyó hacia la provincia de Mendoza donde
viviría su madre.
Pero con el tiempo regresó a estos
pagos, tal vez presumiendo que la policía se había olvidado
de seguirle los pasos. Sin embargo, la libertad le duró poco
y ahora se espera que la Justicia le dicte la prisión
preventiva, como ya hizo con su hermano y con Campos quien hoy
purga condena en una cárcel de la provincia de Buenos Aires.
Tras la detención de Roberto Andión
dejaron de producirse los robos a casas de familia en
presencia de sus moradores, bajo la modalidad de ladrones
encapuchados.
La desarticulación de la gavilla
sorprendió a los vecinos de la calle Sarmiento al 800, que no
podían creer que el remisero que solía escuchar música a
todo volumen mientras lavaba el Renault 9 cuasi
"tuneado", era la misma persona que entraba a las
casas del barrio y no tenía piedad con sus víctimas los
días de tormenta.