El próximo 13 de junio la sucursal
Luján del Banco de la Nación Argentina cumplirá 100 años
aunque no se vislumbran precisamente ánimos como para
festejos. A la celebración del centenario, se anuncia la
llegada a esta ciudad de su presidenta, la licenciada Felisa
Miceli, quien encontrará a la entidad envuelta en un
escándalo cuya principal consecuencia es un profundo malestar
en buena parte de su personal, al tiempo que por estas horas
tiene convulsionada a un sector importante de nuestra
comunidad.
Todo ello a raíz de un ilícito que
habría sido cometido por una empleada que se desempeña en un
alto cargo y con cerca de 30 años de carrera en la entidad,
considerada por algunos empleados que hablaron con este medio
como "la mano derecha del gerente". Esta persona,
luego de haber admitido su participación en el hecho, habría
sacado "carpeta médica" ante la situación
comprometida en que se vio involucrada.
Lo que se transformó esta semana en
el comentario obligado de los lujanenses tuvo su origen el 24
de abril, y como protagonistas a un empleado con 42 años de
intachable reputación en el banco y a la jefa Departamental
de la llamada Plataforma Comercial, quien se transformó en la
principal sospechosa de haber cometido una maniobra delictiva,
cuya responsabilidad está siendo investigada a partir de la
apertura de un sumario a pedido del gerente de la sucursal,
Guillermo Paladino.
Como lo hace habitualmente, esa noche
José María Cogo quiso saber el saldo de su cuenta de la caja
de ahorro. Para esto, ingresó al sitio en internet de la
entidad bancaria y al observar los números descubrió un
movimiento de dinero que desconocía haber efectuado. Sin
llegar a saberlo en ese momento, lo que había ocurrido no era
otra cosa que la sustracción, por entonces anónima, de parte
de su dinero.
EXPLICACIÓN INSUFICIENTE
Sin más, Cogo se dirigió a la
sucursal ubicada en San Martín y Rivadavia. "Fui al
banco. Me atiende el gerente y la encargada de la Plataforma
Comercial quienes me dicen que, posiblemente, se trató de un
error del sistema", recordó el empleado y víctima del
ilícito.
Pasadas 24 horas y desechada la
posibilidad de que el sistema haya tenido un
"error", Cogo regresó al banco esperando la
restitución de una suma de dinero establecida en 130 pesos,
tal como figuraba en su cuenta de ahorro. Pero nada de eso
sucedió.
La versión de la encargada de la
Plataforma Comercial culpaba a uno de los hijos de Cogo,
-quien también tiene, o tenía, a esa altura, una caja de
ahorro- de ser el autor del movimiento de dinero a espaldas de
su padre. Si bien esto puede ser posible, debido a que el
sistema permite que dos personas, en este caso padre e hijo o
viceversa, puedan activar mediante una sola tarjeta ambas
cuentas, esta vez nada de eso había sucedido. "En ese
momento, me clavaron el cuchillito de la duda", dijo el
empleado damnificado.
"Cuando me sacan el dinero a mí,
pasan el dinero por cajero automático a la cuenta de mi hijo
y de ahí la retiran. Cuando voy al banco, el único
sospechoso se había transformado en mi hijo", relató
Cogo, quien enseguida comenzó a dudar de la versión que
acababa de escuchar de boca de la cúpula del banco integrada
por el gerente y, sobre todo, por la explicación brindada por
la encargada de la Plataforma Comercial.
"Ellos me quieren hacer ver que
había sido mi hijo, pero conociendo la familia que tengo
tendría que haber agarrado una silla y habérselas partido en
la cabeza como mínimo. Pero a la edad que tengo, uno
reacciona de otra manera", contó Cogo a EL CIVISMO con
la serenidad propia que le dan la razón, la conciencia limpia
y su experiencia de hombre de banco.
LA TRAMA AL DESCUBIERTO
La historia seguía sin cerrar. Ante
esto, Cogo y su hijo se presentaron en el Banco de la Nación.
Tras una serie de averiguaciones, se descubrió que había una
tarjeta apócrifa a nombre de Cogo, al tiempo que se
estableció también el lugar de donde había sido obtenido el
número de la clave, paso esencial como antesala del robo de
dinero.
Se trataba de la computadora donde
trabaja la encargada de las cuentas de caja de ahorro, aunque
los pesquisas habrían establecido que esta persona, en
principio, no tendría nada que ver en el hecho debido a que
su superiora habría copiado los datos de Cogo, valiéndose de
un instante (o de un descuido) en que este sector habría
quedado desocupado.
Ante las evidencias que empezaban
acumularse, el gerente le reconoció a Cogo la maniobra que se
había cometido con la manifiesta intención de perjudicarlo
económicamente. "Por lo menos, el gerente reconoce que
hubo un ilícito, me devuelve el dinero y para mí ahí
terminó toda la cuestión", agregó.
Pero su hijo no pensaría lo mismo y,
ante el daño ocasionado, sumado a la situación familiar en
que se vio involucrado, estaría dispuesto a iniciar acciones
legales.
Mientras tanto, se inició un sumario
interno para determinar las personas que estarían detrás de
este ilícito y el grado de responsabilidad, aunque el
malestar entre los empleados bancarios no cesó y, más allá
de que el gerente les leyera una carta -presuntamente escrita
por la autora del hecho- donde la empleada habría admitido su
culpabilidad, no están dispuestos a digerir el mal trago
hasta no verla fuera de la entidad.
A punto de jubilarse y de
"disfrutar de los nietos" -como gusta decir Cogo-
desde hace un año no trabaja más en la sucursal local de
Banco de la Nación, aunque sigue perteneciendo a la
institución ya que forma parte del directorio de la mutual
Jerarquizar. Sus compañeros, al enterarse de lo que había
pasado en Luján, le decían con tono afectuoso: "42
años invicto y mirá como te la vinieron a dar",
comentó el damnificado.
El empleado perjudicado, durante
varias décadas compartió el mismo lugar de trabajo de la
empleada hoy fuertemente cuestionada. "Siempre fue muy
buena empleada", dijo Cogo, quien supo desempeñarse a lo
largo de los años como jefe de Área, interinamente fue
contador, y hasta pasó casualmente por la Plataforma
Comercial, de donde habría partido la maniobra. Y agregó
ante lo ocurrido: "Me causa escalofrío porque no lo
puedo creer. Esto me duele mucho porque me fui con la frente
alta y esto afecta mucho a la imagen del Banco".
LA INSTITUCIÓN Y LOS HOMBRES
Cogo remarcó que el problema no es
con el Banco de la Nación porque "como institución es
extraordinaria. Estoy a muerte con el Banco porque fue mi
vida, mi segunda casa, estuvo bárbaro y me devolvieron la
plata", mas lo que pide "es que se haga justicia y
si hay chorros o malos funcionarios que se los eche".
La violación al sistema bancario
realizada desde el interior del propio banco no alcanza con el
reintegro del dinero sustraído ni con las disculpas del caso
por las molestias ocasionadas. Quizás por esta razón, este
gesto tampoco se hizo explícito, aunque esto podría
explicarse con la apertura del sumario administrativo que
tiene por objetivo esclarecer el hecho y hasta sancionar al o
los responsables. "Implicados puede haber varios"
pero "la que sacó la plata seguro que es una sola y, por
lo que me dicen, en pocos días el sumario va a estar
resuelto. Lo que quiero es que si hay culpable que sea
castigado", expresó Cogo a EL CIVISMO
- ¿Usted que conoce al Banco, qué
suele suceder cuando ocurre este tipo de hecho?
- Son exonerados. Otra no cabe, porque
con lo que hizo esta empleada no puede entrar a otra entidad,
y donde vaya el personal de Luján va a hacer saber la
`calidad' de empleada que va.
- ¿Tiene conocimiento si a raíz de
esta situación intentó interceder el intendente, debido al
acercamiento que tiene con uno de los hermanos de esta
empleada sospechada?
- Eso me lo comentaron en una radio y
si es cierto sería vergonzoso porque estaría defendiendo a
una persona que no es honesta en su trabajo pero... hoy en
día podemos, políticamente, esperar cualquier cosa. Espero
que nadie haga desaparecer el sumario o haga algo raro. El
Banco Nación está por encima de las presiones políticas.
Eso es lo que quiero creer y pienso que va a ser así.
- ¿Piensa que el gerente es cómplice
del accionar de esta empleada?
- No, para nada. Tiene una trayectoria
extraordinaria dentro del Banco y está a punto de jubilarse.
Yo no sospecho ni pienso nada malo.