El 13 de junio de 1905 abrió sus
puertas al público la sucursal Luján del Banco de la Nación
Argentina en lo que se conocía como la esquina de Altamirano.
Desde siempre ubicada en San Martín y Rivadavia, una de las
más antiguas filiales celebró este lunes por la noche sus
100 años de permanencia en esta ciudad, con un acto
encabezado por la presidenta de la entidad bancaria Lic.
Felisa Miceli.
Además del personal jerárquico,
empleados, numerosos clientes, representantes de entidades
intermedias, comerciales, educativas y organismos oficiales,
estuvieron presentes el intendente municipal Dr. Miguel Prince
junto con algunos funcionarios del gobierno municipal; el
vicepresidente del Banco de la Nación, Dr. Oscar Ferrari; los
directores: Dra. Estela Palomeque, Dr. Marina Seli, Ing.
Emilio García Escuredo y el Dr. Marcelo Quevedo.
También asistieron el gerente general
Juan Carlos Fabregat, el gerente zonal Rodolfo David y
diversos funcionarios de esta institución como así también
pudieron ser vistos la diputada provincial María Inés
Fernández; la jueza de Paz, Dra. Estela Carril; el rector de
la Basílica, Jorge Torres Carbonel; autoridades policiales de
nuestro distrito, autoridades de la Universidad Nacional de
Luján y del Consejo Escolar.
Luego de la entonación de una
magnífica versión del Himno Nacional ejecutado en vivo, fue
el turno del descubrimiento de varias placas que
inmortalizaron la fecha histórica. De esta manera, dejaron su
impronta en el dorado metal y en blanco mármol: la
Municipalidad y el Pueblo de Luján, la Asociación Amigos de
la Calle San Martín, la Asociación de Comerciantes,
Industriales y Productores de Luján (ACIP), la Cooperativa
Eléctrica, PAyS, Asociación Mutual del Personal Jerárquico
de Bancos Oficiales Nacionales, gerente y personal del Banco
de la Nación Argentina. "Carrozas de fuego" de
Vangelis puso el DJ y un cerrado aplauso acompañó tan
solemne momento.
Las placas fueron bendecidas por el
cura párroco del Santuario Nacional quien invocó a la Virgen
de Luján "su protección para todos los que trabajan en
esta institución y desarrollan aquí gran parte de sus
vidas". A continuación, invitó a rezar un Ave María
aunque tal vez en esta ocasión lo más apropiado hubiese sido
un Padre Nuestro, esa oración cuya una de sus frases dice:
"...perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a
nuestros deudores".
Tras ser leídas algunas adhesiones,
llegaron los discursos de rigor. El primero en hacer uso de la
palabra fue el jefe comunal, quien en su juventud supo ser
empleado bancario del Nación durante un año, en Capital
Federal.
"Desde lo institucional queremos
decir que estamos presentes, saludando de modo entusiasta y
afectivo a toda esta comunidad que es la sucursal Luján del
Banco Nación", dijo. Y agregó, este hijo de un
recordado empleado bancario de esta casa centenaria: "Lo
mejor de mis recuerdos familiares para lo que es esta gesta de
trabajo de 100 años que significa la presencia permanente del
Banco Nación en Luján".
Ya con un discurso orientado a lo
político, Prince señaló que "desde hace 2 años
entendemos los argentinos, en mayor o menor medida, que
primero está la patria. Y si esto está primero, primero
también está la banca nacional y el Banco Nación".
APOSTANDO A FUTURO
Por su parte, la presidenta del Banco
de la Nación, Lic. Felisa Miceli, manifestó que "hace
100 años, cuando en la patria faltaban tantas cosas por
hacer, se creaba en esta ciudad una sucursal del Banco de la
Nación Argentina. Por esa misma época, pero en otros lugares
del país, aquellos pioneros que habían fundado el banco 13
años antes también creaban por otros rincones de la patria
otras sucursales".
"Cuando uno ve eso se pone a
reflexionar: cómo hacían aquellos hombres para llevar el
banco y los servicios financieros de ese momento con tantas
dificultades que había en las comunicaciones, no existía
internet ni las rutas y autopistas que hoy tenemos. Sin
embargo, en esos lugares se abrían sucursales", sostuvo.
La titular de la entidad bancaria más
importante del país, dejó en claro la política que lleva
adelante la institución que preside. "Uno piensa que
aquellos pioneros si hubieran tenido en cuenta la variable
costo-beneficio, seguramente este banco hoy no tendría 650
sucursales, quizás tendría la mitad que son las rentables,
pero hay otras tanto que cumplen una función social".
Por este motivo, Miceli afirmó que
"desde que llegamos a la gestión del banco, hace dos
años, queremos ratificar, y lo hacemos en cada reunión que
tenemos, que en los 113 años de historia hubo muchas veces y,
sobre todo en el pasado reciente, muchas asechanzas para que
el banco dejara de ser lo que es: un banco público de capital
ciento por ciento estatal. Se hablaron de distintas versiones
de privatización, tercerización, reestructuración...".
"Nosotros dijimos: este banco
tiene que ser el instrumento financiero del desarrollo
económico de la Argentina, tenemos que lograr que cada vez
más este banco sea público, que la conciencia colectiva tome
esto como una necesidad porque sin un banco público este
país no podría volver a crecer, a consolidarse como hoy lo
está haciendo. Este banco en cada rincón de la patria coloca
préstamos, toma depósitos o paga las jubilaciones",
enfatizó.
Antes de revelar que es nacida en
Luján, la licenciada Miceli insistió que esta forma de
conducir el banco "es fundamental y estamos orgullosos
que el Banco de la Nación Argentina sea el principal banco
del sistema financiero. Hoy tenemos un banco que gana plata,
tiene líneas de créditos que llegan a todos los sectores
productivos, que ha colocado préstamos en todo los rincones
de la geografía nacional".
"Estamos satisfechos de caminar
por la senda de recuperar el trabajo, de abrir emprendimientos
productivos, mejorar las exportaciones, de volver a invertir
en infraestructura: gas, caminos, represas, ferrocarriles y en
todo lo que la Argentina fue perdiendo, porque solamente con
trabajo va a ceder la desocupación, va a haber inclusión y
menos violencia social. Esta es la patria que queremos y el
país que tenemos que construir para dejárselo a nuestros
hijos", añadió Miceli quien pidió "ser iluminados
por el ejemplo de los pioneros".
La noche continuó con un vino de
honor y un abundante lunch que se extendió por varias horas.
Entre fotos y copas de champaña, los tensos rostros que se
pudieron observar entre el personal al inicio de la
celebración fueron transformándose en alegres sonrisas que
por un instante hicieron olvidar el mal trago vivido en la
centenaria sucursal hace apenas unos días.
En el corazón de la ciudad
La esquina de San Martín y Rivadavia
tiene su historia. Para 1685 se levantan los primeros ranchos
de adobe sobre tierras que habían quedado en manos de un
expedicionario de Juan de Garay llamado Cristóbal Altamirano.
Sus descendientes se quedaron con las
parcelas y para 1740 los Altamirano ya tenían una casa de
adobe con quinta hortalizas y frutas. En 1755, un tal
Bartolomé Figueroa y Angulo que cargaba con el título de
capitán, intentó quedarse con la esquina y más tarde quedó
en manos de Dr. Ugarteche Suárez pero un siglo después y
tras innumerables conflictos de escrituración pasó a poder
de Juan Vázquez y Chaparro.
Más tarde dicen que fue una esquina
de fuerte raigambre federal pero el solar de los Altamirano
siguió en pie por varios años más. Para 1867 había una
vivienda doble y para 1888, cuando Luján era Villa, la
esquina seguía perteneciendo a los herederos de Vázquez y
Chaparro aunque ya contaba con 30 metros por San Martín y 70
por Rivadavia.
Ese año el predio fue comprado por un
grupo de personas que levantó un edificio para que funcione
el mercado "San Enrique" hasta que en 1905 dio paso
al Banco de la Nación.
Siempre imponente, la edificación
sufrió en 1942 una importante remodelación que se repetiría
en mayo de 1986 hasta tener la actual fisonomía que ya es
familiar para todos los lujanenses.