Era la bandera provincial que faltaba.
La menos conocida y la más nueva. Desde ayer, luce en la
Basílica Nacional la insignia de Tierra del Fuego.
En una visita oficial que duró unas
pocas horas y pasó casi desapercibida, el vicegobernador de
la provincia más austral del país, Hugo Cóccaro, pasó por
Luján y más precisamente por el santuario, donde hizo
entrega de una bandera fueguina al cura párroco Jorge Torres
Carbonel.
Tras ser bendecida, la bandera de
Tierra del Fuego fue subida al primer piso y colocada a la
derecha de la nave central entre las banderas argentina y la
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Ante la ausencia del intendente, la
delegación fueguina fue recibida por el secretario de
Gobierno, Domingo Faro, quien obsequió a la visita un libro
con fotos de los mejores sitios turísticos de esta ciudad, el
calendario lujanense y un regalo elaborado por personas
discapacitadas que acuden a un taller protegido.
Cóccaro, por su parte, entregó al
gobierno municipal una réplica de la bandera de su provincia
mientras que al cura párroco le dio una manta con los colores
que tenía adosada la respectiva explicación de cada
tonalidad. Como era de esperar, Torres Carbonel le dio una
foto con la imagen de la Virgen de Luján bendecida.
La bandera de Tierra del Fuego fue
seleccionada en un concurso de diseño como en su momento
ocurrió con la bandera bonaerense. En este caso, fue
oficializada por el gobierno provincial de Tierra del Fuego,
Antártida e Islas de Atlántico Sur a través del decreto
1794 el 2 de noviembre de 1999.
La bandera está divida en dos campos
por la silueta de un albatros, ave típica de esta región. En
el campo superior se observa la Cruz del Sur sobre un fondo de
color azul que representa la tonalidad del mar que baña las
costas de este territorio como así también el cielo que lo
cubre la mayor parte del año. En tanto, la constelación
estelar significa el rumbo que orientó a tantos navegantes
que llegaron a este extremo del continente americano.
En el campo superior y con el color
naranja que simboliza el fuego que da nombre a la provincia,
se aprecia también la forma características que tiene la
isla. Por su parte, la figura del albatros en color blanco
representa al ave en pleno vuelo como símbolo de libertad.
El vicegobernador Cóccaro llegó
acompañado por una pequeña delegación de funcionarios que
no sobrepasó la media docena de personas. Recorrió la
Basílica en compañía de uno de sus secretarios y luego
repartió algunas palabras con el cura párroco y el
secretario de Gobierno local.
Nacido de Saladillo, Hugo Omar
Cóccaro reside en Tierra del Fuego hace 30 años. Casado con
Carmen González, es padre de cuatro hijos y abuelo de tres
nietos.
Como muchos argentinos que hoy residen
en Tierra del Fuego, Cóccaro se radicó en Río Grande donde
se desempeñó en el campo de la construcción y junto con su
hermano formó una empresa constructora. Al igual que la mayor
parte de la población, fue a probar suerte y en busca del
progreso que no encontraba en esta zona.
Si bien su nombre no es conocido para
los lujanenses, Hugo Cóccaro está en política desde que era
un joven, pasión que heredó de su padre quien militó con el
reconocido dirigente peronista Cipriano Reyes.
En la actualidad está abiertamente
enfrentado con el gobernador Luis Colazo, de extracción
radical, al tiempo que se lo menciona para sucederlo en el
cargo de la mano del Frente para la Victoria y tiene el guiño
del presidente y vecino de la región, Néstor Kirchner.