Sábado 9 de Julio de 2005 - Año 89 - Edición 7094 - Edición digital 0394

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Historia
Links
Suplementos              Sociales
Servicios
Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores Guía de Profesionales

 

 

Dos visiones diferentes sobre la posibilidad de su desplazamiento

El monumento a Belgrano, eje de otra controversia

Los concejales tienen en sus manos dos cartas con posturas muy diferentes sobre la conveniencia o no de correr unos metros la estatua ecuestre de Belgrano que desde 1930 está en el corazón de la plaza que lleva su nombre.
<< click para ampliar

Una, la redactó el arzobispo Rubén Di Monte al Instituto Belgraniano, y luego el Departamento Ejecutivo la adosó al expediente que contiene el proyecto de reacondicionamiento del paseo público.

La otra, la envió a los concejales el prestigioso historiador lujanense Didier Marquiegui y en ella abundan razones históricas y hasta religiosas para que la obra no se concrete.

Nadie pone en duda que la plaza Belgrano necesita ser reparada o que la zona histórico-basilical hace décadas que no luce como debiera. En tiempos en que el debate acerca de la conformación de una sociedad anónima para que tome las riendas del negocio que genera el turismo sigue despertando una polémica que parece interminable -y entre anuncios de licitaciones que hablan de la llegada de millones de pesos para devolverle el brillo perdido-, otra controversia subyace desde hace unas semanas.

Se trata del proyecto de desplazar algunos metros el monumento al general Manuel Belgrano, levantado en el corazón del paseo público más visitado los fines de semana. Este asunto, que para muchos posiblemente carezca de importancia, para otros no lo es tanto. Con todo, lo que hoy son opiniones epistolares que pasaron a formar parte de un expediente que circula en el Concejo Deliberante, amenaza con empezar a utilizarse como plataforma política de algunos partidos que, a meses de las elecciones comunales, tomarían este tema para sacarle su tajada, aprovechando el interés latente que hoy tiene en la opinión pública todo aquello referido al futuro del epicentro turístico de esta ciudad.

Desde hace un par de semanas, las dos notas engrosan el expediente referido a las modificaciones que el gobierno provincial y municipal pretenden aplicar en toda el área. Ambas tienen que ver con el corrimiento de la estatua ecuestre que recuerda al creador de la Bandera Nacional. Los escritos, uno con más argumentos que el otro, son muy diferentes y reflejan puntos de vistas totalmente opuestos acerca de si conviene o no mover el monumento de su lugar original.

Uno está fechado el 8 de junio, ingresó al Concejo Deliberante dos semanas más tarde, lleva la firma del arzobispo Rubén Héctor Di Monte y avala los planes oficiales. La segunda nota, fue redactada el 30 de junio por el investigador de carrera del CONICET y reconocido profesional de la Historia y las Ciencias Sociales, Didier Marquiegui, y este martes el bloque de la UCR la adjuntó al expediente para que en el momento de ser tratado el proyecto se la tenga muy en cuenta.

PUNTOS DE VISTA

En el caso de la nota de Di Monte, antes de ser incluida en el expediente a expensa del Departamento Ejecutivo, fue enviada al presidente del Instituto Belgraniano, Aníbal Luzuriaga, con el objetivo de "expresarle mi parecer en relación a la propuesta del municipio" sobre la reconversión de la plaza Belgrano pero puntualmente acerca del desplazamiento del monumento del prócer.

En el caso del investigador científico Marquiegui, su opinión no tiene "ánimo polémico" ni lo guían "intenciones de ninguna clase", mas "sólo la de acercar (...) los elementos de juicios sobre los que debatir el futuro de nuestra ciudad, sobre bases serias y sensatas".

Posiblemente, Di Monte no tenga idea de la postura que el prestigioso historiador local elevó a los concejales recientemente, como así tampoco Marquiegui conozca lo que piensa el alto dignatario de la Iglesia Católica. Lo cierto es que los dos puntos de vista ayudan a comprender la reconversión que se quiere hacer en la plaza y, sobre todo, los motivos que hay detrás del corrimiento de la estatua.

Mientras se aguarda la finalización de la primera etapa de los trabajos de restauración encarados en el Santuario y se espera el llamado a licitación para la segunda etapa, el 30 de septiembre, el gobierno municipal confirmó una inversión de alrededor de 5 millones de pesos destinadas a modificar la abandonada plaza Belgrano. Esto incluye no sólo arreglar las baldosas, colocar nuevos bancos, poner más y mejor iluminación o reparar las mayólicas, sino también transformar su imagen y que la Basílica no se vea "obstruida" a los ojos de los peregrinos.

¿MOLESTA O NO MOLESTA?

"Creo que esto sería conveniente siempre que dicho cambio no signifique, como decían los responsables del proyecto, una minusvalorización de la figura del general Belgrano a quien profeso un especial afecto, ya que permitirá jerarquizar el marco adecuado para las importantes peregrinaciones que allí se congregan, tomando como ejemplo la situación de otros centros de peregrinación religiosa a nivel internacional", le expresó Di Monte al presidente del Instituto Belgraniano pero sin llegar a identificar a qué lugar o lugares se refería concretamente. Y agregó: "De esta manera se contaría con un ámbito más apto para celebraciones multitudinarias al aire libre y a la vez protegería la integridad del monumento al ilustre general Belgrano".

Si el purpurado tomó como ejemplo lo que sucede en la Santa Sede, este no sería el modelo más apropiado para copiar por la simple razón que la plaza San Pedro tiene una especie de obelisco en el centro que a nadie se le ocurrió cuestionar si era necesario correrlo porque molestaba el desplazamiento de las multitudinarias peregrinaciones que allí se producen en forma permanente.

Marquiegui, como profesional de la Historia y las Ciencias Sociales, sostiene al respecto que sería un tanto descabellado "afirmar que la pirámide de Heliópolis, traída a Roma en el año 37 y que delimita el centro de la plaza San Pedro, me impide ver correctamente la entrada de la Basílica, como si sostuviera que las magníficas fuentes de Bernini que demarcan a cada lado el eje longitudinal de la plaza me obligaran al pesado ejercicio -y quien me conoce sabe que a mí sí realmente me pesa- de tener que transitar bajo las columnatas del mismo nombre, lo que supone por la circunvalación recorrer una mayor distancia. Consecuencia: lo mejor que se podría hacer es, con desprecio del valor artístico y simbólico (y de la belleza) de esos testimonios vivos del Vaticano, es eliminarlo aunque, que yo sepa, hasta ahora a ninguno de los millones de visitantes y peregrinos que acuden a ese espacio se les ha ocurrido pedir semejante cosa".

Para el arzobispo Di Monte "la intervención propuesta en nada alterará las condiciones de la obra histórica dado que se respetará en un todo la conformación de la misma, desplazándola unos metros, a fin de dejar liberado el eje religioso acercándola más al eje cívico conformado por el Cabildo y enmarcando su entorno por medio de un área Ceremonial, acompañándolo con la reubicación de los mástiles existentes en la plaza".

Marquiegui rebate este argumento. "Según parece, el monumento impide contemplar plenamente, `congestionando' la visual de la Basílica, pero trasladarlo frente al Cabildo como se planea ¿acaso no `congestiona' aún más la observación de otro edificio un siglo más antiguo, que además es más pequeño y de un valor simbólico que si Luján realmente conociera su historia no sería necesario destacarlo?".

Y continúa agregando que " (...) francamente, cada vez que vuelvo de mi trabajo en la Universidad por la conexión con la autopista, encuentro tanto más perturbadoras para mi capacidad de `visualizar' la Basílica a las banderas que flamean desde los mástiles, con toda la buena voluntad levantados en la plazoleta Ana de Matos, siendo el monumento apenas un punto, que si bien crece a medida que nos acercamos, sólo obstaculiza la posibilidad de ver los trabajos realizados en la puerta doble que la distancia que nos separa de ella hace igualmente visible de todas maneras". 

CONOCIMIENTOS Y AVALES

Por su parte, Di Monte decidió escribir al Instituto Belgraniano y apoyar su posición a favor del desplazamiento del monumento "según con la información que he recibido" la que "cuenta con el respaldo técnico de varios organismos competentes" como son "la Comisión Nacional de Museos Histórico, la Dirección Nacional de Arquitectura, la Secretaria de Turismo de la Nación, la Subsecretaría de Tierras y Urbanismo, la Secretaría de Turismo y Deportes y el Instituto Cultural, estos últimos tres pertenecientes a la provincia de Buenos Aires y las Universidades de El Salvador, Morón y Córdoba, entre otros, motivos que considerados en conjunto me llevan a expresar mi parecer favorable", aseveró en su misiva.

Marquiegui, en tanto, considera que "es preferible prevenir a tener que lamentar después decisiones a largo aliento tomadas a las apuradas", al tiempo que hace un llamamiento a quienes tienen poder de decisión "para una rediscusión global del proyecto general dentro del cual estas obras se encuentran comprendidas" ya que "cualquier obra parcial que se pretenda ejecutar en lo inmediato se deriva de un plan maestro que entonces todos los actores involucrados, incluyendo fundamentalmente a la ciudadanía y a los concejales, deberían tener perfectamente en claro porque son modificaciones que necesitan de él para poder explicarse". Estos aspectos son importantes sobre todo "en una ciudad que se quiere presentar como cabecera de una clase de turismo cultural de fuerte contenido histórico".

Como para que nadie se siente dolido por su explicación, la nota de este prestigioso y reconocido historiador no sólo en el país sino también en el exterior, recalca que su objetivo no es impedir nada, "al contrario, ayudar a construir sobre más sólidos cimientos y llamar la atención sobre la necesidad de tomar decisiones pensadas, nunca guiadas por apresuramientos derivados de razones en definitiva sólo secundarias, delegando responsabilidades que son nuestras y menos aún bajo el imperio de esa muy pobre mentalidad y concepción de la vida humana de corte meramente mercantilista, inaceptable ya en la medida que en la década pasada sentó las bases de la bancarrota del país y de la miseria de que hoy sufren millones de argentinos".

 

Marquiegui de puño y letra

Con el peso de la historia

El siguiente texto es un extracto de la nota escrita por Didier Marquiegui donde refleja la importancia histórica que tiene el monumento en el lugar actual donde está emplazado.

"El primitivo monumento a Belgrano, que hoy descansa en el museo, construido en 1858 por el alarife catalán Jaime Palet cuyas memorias aún se conservan y estaba ubicado en el mismo lugar donde el actual monumento se encuentra, fue el primero erigido en la provincia en homenaje al insigne revolucionario, intelectual e improvisado hombre de armas. Fue realizado por encargo de la municipalidad como testimonio del pueblo de Luján al movimiento independentista que su figura encarnaba. El mismo loable propósito guió a las autoridades de Luján y a la Comisión Pro Centenario cuando en 1910, en ocasión del centenario de la Revolución de Mayo, creyeron que en el lugar del primer monumento ya desplazado debía erigirse una magnífica estatua ecuestre que permitiera entrever en su grandiosidad la envergadura del personaje y de la revolución en él homenajeados (...) En efecto, en el ambicioso programa establecido para las celebraciones se contaban numerosas iniciativas, entre ellas la colocación de la piedra fundamental del monumento que estaba destinado a exaltar la figura de Manuel Belgrano en la plaza que llevaba su nombre".

"La estatua ecuestre del Gral. Belgrano, cuya inauguración finalmente, con la presencia del presidente de la nación, se realizaría en 1930, abarcando ese anhelo veinte años de la historia de la ciudad. Pero que las autoridades municipales y la Comisión del Centenario, así como sus diversas sub-comisiones eran concientes del significado simbólico del monumento que había proyectado, lo demuestra la amplia adhesión a la suscripción popular que decidieron llevar a cabo con ese fin, contándose entre sus más entusiastas adherentes la propia Iglesia, pues no parece vano recordar llegados a este punto que nadie mejor que Manuel Belgrano representaban dentro del grupo revolucionario, el antecedente del anhelo de una identidad nacional fundada en un catolicismo de fuertes raíces en la devoción mariana, razón por la que recibió el apoyo entusiasta de la jerarquía eclesiástica y de la feligresía local una identidad que sería bandera del verdadero mentor del primer y genuino proyecto de un entorno de la Basílica del que su gestor, nos referimos a Salvaire, lo pretendía encarnación material de ese ideal al que aspiraba y por el que se enfrentó abiertamente a otras cosmovisiones de su época. Tal vez el detalle pase inadvertido pero la estatua de ecuestre Belgrano mira, en clara posición de reverencia, hacia el templo donde está la depositaria de sus afanes devocionales. Y si es cierto, que el monumento no pudo levantarse de inmediato, el 25 de mayo de 1910, las autoridades y el pueblo de Luján colocaban la piedra fundamental que es posible que nuevamente vea luz si es que se concreta el propósito de desplazarlo".

De sumo interés

No sólo Di Monte y Marquiegui están preocupados por el futuro del monumento. El Gobierno Municipal y algunos concejales de la oposición, están abocados a conseguir opiniones con sustento para fijar luego una postura definitiva. De hecho, hace algunas semanas, un par de ediles de la UV se dirigieron al Instituto Belgraniano donde fueron recibidos pero no obtuvieron respuesta alguna. Dicen estos ediles que días antes una funcionaria de carrera de la Secretaría de Servicios Públicos habría hecho la misma consulta obteniendo una respuesta negativa a los planes del DE.

Según trascendió, eso habría disparado a Di Monte a escribir su carta para respaldar -y tal vez ejercer cierta presión- para que las autoridades del instituto modifiquen su postura y no trabar así los planes del gobierno.

 

70 a 30

Entre el 14 y el 20 de mayo, EL CIVISMO preguntó a sus lectores si estaban de acuerdo con el desplazamiento del monumento: el 30 por ciento respondió que sí mientras que el 70 por ciento opinó que no.

>>> arriba

>>> principal