Dos autos quedaron destrozados pero
sus conductores resultaron milagrosamente ilesos tras haber
chocado de frente este viernes al mediodía en Ruta 192 a la
altura de los galpones de la vieja Empresa San José. El
tremendo accidente tuvo como protagonista a un Peugeot 206,
guiado por un joven, y un viejo Ford Falcon, conducido por un
policía de civil.
Por el estado en que quedaron los vehículos
nadie se explica cómo ninguno sufrió si quiera heridas. Las
causas del accidente y las responsabilidades deberán ser
establecidas por los peritos, aunque segundos después del
choque, en el lugar de los hechos, no eran pocas las voces que
acusaban al joven del 206 como el causante del mismo.
Al parecer, el 206 venía en dirección
Open Door-Luján y a la salida del puente que cruza el arroyo
El Haras habría efectuado una brusca maniobra al intentar
esquivar el acoplado de un camión que estaría detenido al
costado de la ruta.
Esto habría hecho que perdiera el
control y al tratar de evitar colisionar con un pequeño
trailer que llevaba un Fiat 125, terminó chocando en forma
frontal con el Ford Falcon que circulaba en sentido contrario.
Si el joven no tuvo heridas ni golpes
de consideración en buena medida se lo debe a las medidas de
seguridad que tiene el moderno automóvil que manejaba. Los
airbags (bolsas de aire) activados junto con el cinturón de
seguridad que llevaba puesto en ese momento, le salvaron la
vida. El Peugeot 206 cruzó de mano y se despedazó en un
radio de casi 50 metros, incluso habría dado algunos tumbos,
de acuerdo a las marcas de tierra que pudieron apreciarse a la
altura de la puerta trasera del lado izquierdo. Por su parte,
el lateral derecho quedó desguazado mientras que el frente y
las llantas deportivas de aluminio demuestran que no sirve más.
En tanto, el Falcon recibió todo el
golpe adelante reduciéndose el motor, la carrocería y el
chasis a un manojo de hierros retorcidos. Ambos vehículos no
tendrían posibilidades de poder ser reparados.
Los dos conductores, instantes después
del accidente, intentaban contar su versión de lo sucedido.
Mientras el policía de civil con el arma reglamentaria en la
cintura trataba de encontrarle una explicación al hecho, el
joven temía ser golpeado por el conductor del Falcon, al
tiempo que le contaba a personal policial cómo habrían sido
los acontecimientos y la maniobra que había efectuado
segundos antes.
Las primeras hipótesis recogidas en
el lugar indicaban que al menos uno de los autos iba a gran
velocidad. En tal sentido, todas las miradas se posaban en los
restos que habían quedado del Peugeot 206.
"Me tire a pasar justo al camión
y cuando lo quise poner así (explicaba con señas a dos
oficiales) se me corrió un poquito y ahí me metí, lo toqué
a aquel y me hice m... La verdad no sé cómo estoy
vivo", declaraba el joven mientras intentaba hacer una
llamada por su moderno teléfono celular.
"El 206 le pegó a un camión que
está desarmado, venía haciendo zig zag y lo agarró de lleno
al Falcon", "le pegó al acopladito", "venía
como a 200", decían varias de las personas que se
acercaron al lugar del accidente atraídas por el fuerte
sonido que produjo el impacto que llegó a escucharse a varias
cuadras de distancia. Dos ambulancias de Bomberos Voluntarios
llegaron lo más rápido que pudieron pero su intervención
esta vez no fue necesaria.