Por iniciativa del Rotary Club Luján
y rescatando un hermoso gesto de amistad de Leonardo Malacalza,
la ciudad tiene desde el miércoles un "Árbol del
amigo". Se trata de la palmera ubicada en el boulevard de
la avenida Humberto I°, puntualmente la más cercana a la
calle Dr. Real.
Ese ejemplar, que ahora el intendente
Miguel Prince declaró "Árbol del Amigo", fue
plantado en 1990 por Malacalza para su amigo y compañero de
ideales Jaime de la Plaza, que se encontraba enfermo. Por su
ubicación, frente a la casa de de la Plaza, cada mañana
Jaime, sentado en su cuarto, podía contemplarla.
"Fue su único nexo con el mundo
exterior a lo largo de cuatro largos años de convalecencia,
representando la visión de esa palmera el recuerdo del amigo
y de la amistad que los unía", se destacó el
miércoles, en un sencillo acto al que asistieron familiares y
amigos de de la Plaza, rotarios y el propio Malacalza.
También se dijo que "Leonardo,
con ese acto de instalar un nexo que los uniera y le sirviera
a su amigo para no perder en su enfermedad el recuerdo de una
historia de vida compartida, marcó lo imprescindible e
irrepetible que somos las personas. Son estas vivencias de
hombres que, aún estando ausentes físicamente, como Jaime de
la Plaza, siguen haciendo historia".
"La amistad es uno de los
principios fundadores y rectores para los rotarios, razón por
la cual toda aquella manifestación de esa virtud conlleva
para nosotros un significado de integridad, entrega y unidad
en la divergencia, compromiso, amor desinteresado, por lo cual
todo acto humano vinculado con ese espíritu merece ser
reconocido. Es este un vínculo que nos enaltece y que debemos
resaltarlo como sociedad que se precie de priorizar estos
valores", expresaron los rotarios en el momento en que
descubrieron la placa.
Andrés Salvatto fue el encargado de
leer el decreto del intendente declarando a la palmera como
"Árbol del Amigo". Por su parte, Cristina de la
Plaza (hermana de Jaime) agradeció el gesto y señaló:
"Las raíces del árbol están presentes, las raíces de
Jaime están presentes, pero me interesan más los frutos. Y
los frutos están acá, son sus hijos, sus nietos".
Por último, Malacalza recordó que
"en 1928, cuando construyeron la casa en la que viví
desde mi nacimiento, en Tres Lomas, pusieron delante dos
palmeras de esta misma especie; los padres de esta palmera.
Hace 25 años traje algunas de las plantitas que habían
nacido debajo de esos árboles y las tuve en casa en una
maceta. Cuando enfermó Jaime me pareció oportuno poner una
en este lugar, para que él la viera. Esa es la
historia". Una historia que según su autor, "nos
sobrevivirá a todos".