Sábado 30 de Julio de 2005 - Año 89 - Edición 7100 - Edición digital 0400

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Hay tres detenidos, dos de ellos heridos y uno alcanzó a huir

Open Door: delincuente murió tras tirotearse con un policía

Cinco malvivientes que conformaban una banda de "piratas del asfalto" pretendieron robar un camión en Ezeiza.

Como no podían desenganchar el remolque, siguieron hasta Open Door.

Un policía se enfrentó con parte de la gavilla, logrando matar a uno de los hampones.

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Un delincuente abatido, tres detenidos -dos de ellos heridos- y uno que, al cierre de esta edición, era buscado por aire y tierra fue el epílogo de un hecho de "piratas del asfalto" iniciado en el mediodía de ayer contra un chofer de un camión que transportaba bolsas de cemento.

Todo se inició cerca de las 12.30, en la ciudad de Ezeiza, y finalizó en la localidad de Open Door, cerca de las 16, donde luego de un violento intercambio de disparos uno de los malvivientes encontró la muerte en un camino vecinal, a unos 70 metros de la Ruta Provincial Nº 6, mientras que el resto de la banda alcanzó a escapar pero fueron aprehendidos en un camino rural a unos 1.000 metros de la Ruta Provincial 192, justo en la portada del emprendimiento privado de chacras "Loma Escondida". La gavilla se movilizaba en un Renault Megane bicuerpo que terminó perforado por todos sus lados como consecuencia de la cantidad de balas que recibió por parte de la Policía.

El camión, un Mercedes Benz 1518 (EQQ 015), perteneciente a la firma Ispran, cubría el trayecto Ezeiza-Cañuelas pero a los pocos minutos de su partida y cuando se encontraba en la Autopista fue interceptado por los malvivientes. Según expresó a EL CIVISMO Jesús Arrieta, conductor de transportes, los delincuentes querían el vehículo, no así la carga que llevaba en su remolque.

A punta de pistola, dos de los hampones ingresaron a la cabina y amenazaron al conductor, al tiempo que le ordenaron desviarse de su ruta con el objetivo de encontrar un sitio seguro donde poder desenganchar el acoplado y apoderarse del pesado rodado.

Los delincuentes obligaron al chofer a tomar por Ruta 6, pero a la altura de la Ruta 7 se cruzaron con otro camión de la misma empresa al que le llamó la atención el lugar donde circulaba su colega y compañero de trabajo en la firma. El camionero, ante esto, alertó a los delincuentes, quienes decidieron dirigirse hacia Open Door.

POLICÍA EN ACCIÓN

Al llegar a una vieja estación de servicio que se encuentra abandonada, los malandras hicieron bajar al chofer para que desenganche el remolque. Arrieta alcanzó a hacer una seña al playero dando a entender que estaba siendo asaltado. Esta persona se comunicó con un conocido policía de la localidad quien, con posterioridad, tendría un rol fundamental en el desenlace de esta historia.

Vestido de civil, el oficial Carlos Cáceres llegó al lugar donde se encontraba el camión estacionado y dio la voz de alto, pero lejos de ser acatada, los delincuentes respondieron con una balacera que los vecinos y el mismo chofer que presenció los disparos no pudieron calcular la cantidad de detonaciones efectuadas en unos pocos segundos.

Solo, contra los cinco delincuentes, Cáceres alcanzó a herir a tres de ellos. Uno murió en el acto cuando escapaba hacia Open Door por una calle de barro sin nombre que une la Ruta 6 con Fray Santa María de Oro. Su última corrida culminó antes de llegar a la esquina de Hipólito Bouchard.

El hampón abatido era una persona joven de no más de 20 años. Su cuerpo quedó como enroscado, con la mirada paralizada en dirección al cielo, y la piel blanca como una hoja de papel. Los vecinos, a los pocos minutos, miraban todo desde lejos.

Mientras uno caía para siempre, los dos heridos fueron recogidos por otros dos delincuentes que siguieron todo de cerca en el Renault Megane. El auto dio una vuelta manzana, cargó a los compinches y escapó en dirección a Torres. Para entonces, la Policía le seguía los pasos.

El Megane transitó unos 4 kilómetros por 192 y dobló hacia la izquierda. Al llegar a "Loma Escondida", personal policial ya lo había hecho un colador. Dos disparos en el parabrisa, uno en el capot, otro en la óptica izquierda, otro más en el faro rompenieblas, uno en la puerta derecha, no menos de cuatro en la luneta y un par en la parte trasera, fueron las huellas que quedaron de la persecución policial. Sin salida, intentaron huir a pie. Sólo uno corrió más rápido que los efectivos.

En este lugar, tres fueron capturados y uno logró huir a campo traviesa. Uno presentaba una herida en uno de los tobillos y el otro cerca de la clavícula. Seis móviles policiales de las distintas dependencias de la zona, más el apoyo de un helicóptero de la Bonaerense, iniciaron la búsqueda del único delincuente que alcanzó a escapar.

En Open Door, changarines que estaban en una obra en construcción y varios vecinos no podían creer lo que observaban sus ojos y comentaban azorados lo que había pasado.

El camionero, su testimonio

Jesús Arrieta, el chofer asaltado, se acercó a mirar el cuerpo de uno de los sujetos que lo apuntó con el arma durante un par de horas y luego accedió a contar su versión a EL CIVISMO. "Paramos en Las Heras y como no pudimos desenganchar el semi seguimos por la 6. Nos paramos antes de llegar a la 7 y tampoco pudimos porque le había puesto unos tornillos especiales. Pasamos la Gaona pero tampoco pudieron. Nos vinimos para acá y cuando estábamos haciendo el rulo (el cruce de 6 y 6) nos cruzó otro camión de Ispran. Entonces, le dije: `Lo único que le pido que no te la agarres conmigo, porque no tengo nada que ver'". Los delincuentes le preguntaron cómo sabía que el otro camionero podía dar aviso a la Policía. A lo que Arrieta comentó que lo iba a hacer a través de la radio y "se nos van a venir al humo".

"Ahí le agarró una desesperación. No sabía cómo meter los cambios para llegar más rápido. Cuando llegamos acá, yo ya iba en el auto. Me dijeron que vaya a desenganchar el semi y ahí hago una seña al pibe (por un playero) de que me estaban robando".

Una seña oportuna, un par de tornillos y un policía que apareció en el momento justo pusieron fin a la odisea del camión. "Vino este señor (por el policía) en el auto, da la orden y ahí empezó el tiroteo. Éstos (por los delincuentes) se cagaron tirando. Los cinco estaban enfierrados", agregó Arrieta.

"Yo había quedado en el medio. No sabía dónde meterme. Los tres salieron corriendo y en el auto habían quedado dos haciendo campana. Dio la vuelta, levantó a los heridos y se escaparon". Para entonces, uno yacía en el lodo de la calle donde nunca pasaba nada.

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