El juicio oral y público debía
comenzar el martes y habían citado a unas 60 personas en
calidad de testigos.
En el banquillo de los acusados se
iba a sentar Sergio Santillán, el único imputado de cometer
la peor masacre que se recuerde en Luján.
El Tribunal Oral y Criminal Nº 1 de
Mercedes decidió postergar el juicio oral y público contra
Sergio Santillán, el único imputado de haber asesinado al
matrimonio Zarnic y a los dos hijos varones. La etapa clave
del proceso debía comenzar el martes a las 9.30 y estaban
citadas unas 60 personas en calidad de testigos con el
objetivo de esclarecer la masacre que es, hasta ahora, el peor
hecho de sangre que se tenga conocimiento en todo el partido
de Luján.
El cuádruple homicidio ocurrió a
principio de diciembre de 2000 aunque los cuerpos fueron
descubiertos recién el viernes 5 de enero de 2001. La
aparición con vida de una bebé, de unos pocos meses, en un
descampado cercano a la localidad de Open Door, se había
constituido en un verdadero misterio. La criatura, luego se
supo, era la hija menor del matrimonio Zarnic, quienes algunos
estimaban, por esos días, que se encontraban en Uruguay,
país del que era oriundo el jefe de familia.
Incluso, hasta la madre de Santillán
abonaba esta teoría mientras disfrutaba de su nuevo hogar,
precisamente la humilde vivienda que habitaban los Zarnic en
Dr. Real al 200. Allí estaban los cuerpos sin vida de Luis
Zarnic (34), su esposa Viviana Reposi (32) y sus hijos varones
Esteban (10) y Sebastián (7). Los restos fueron encontrados
en un pozo cubierto con tierra y cal por la División
Homicidios de la Policía Bonaerense -con asiento en Lomas de
Zamora- que comandaba el por entonces comisario inspector
Andrés Onorato.
Ese tórrido mediodía de enero, a las
pocas horas de hallarse los cuerpos, fue detenido Sergio
Santillán, un muchacho de 24 años que era allegado a los
Zarnic. Enseguida se lo acusó de ser el autor del cuádruple
homicidio. Desde entonces no salió de prisión.
Santillán permaneció alojado en un
calabozo de Luján Primera durante varios meses. Más tarde
fue trasladado a la cárcel de Mercedes desde donde se dedicó
a escribir cientos de cartas a sus familiares más cercanos;
en ellas no declara ser el culpable pero tampoco dice ser
inocente.
Las preguntas que rodea a este
sórdido caso son tantas como las hipótesis y los misterios
que encierra el mismo. Desde la cuestionable actuación que
tuvo la policía local, que no pudo dar con los cuerpos a
pesar de haber concurrido a la casa varias veces durante el
mes que dejó de ser visto el matrimonio y los hijos varones,
hasta la participación que pudo tener en el hecho un policía
de la Bonaerense, amigo de Santillán, y que a pesar de haber
sido incriminado por el detenido nunca nadie le pidió
explicaciones. Todo esto, y mucho más, forma parte del amplio
abanico de preguntas sin respuestas que podían haber empezado
a ser develadas este martes. Sin embargo, el juicio se
postergó por motivos que no fueron dados a conocer a EL
CIVISMO, como así tampoco se pudo saber la nueva fecha que
habría fijado la Justicia para que comience a conocerse la
verdad.
Algunas hipótesis
La ruta del dinero: Algunos pesquisas
creen que la muerte devino cuando Luis Zarnic se negó a
entregar una parte del dinero que estaba guardado en la casa.
Esa plata habría sido fruto del robo a un camión de caudales
en la UNLu. El golpe lo habría dado una banda mixta
conformada por delincuentes y policías. La mitad del botín
fue a parar a la casa de Zarnic quien, al poco tiempo,
comenzó a comprarse artículos del hogar que no coincidían
con su estándar de vida que llevaba hasta ese entonces.
La pista del candoblé: Luis Zarnic
practicaba una rama del umbandismo llamada candoblé. A
través de esta práctica habría conocido a personas
poderosas que le reportaban interesantes ingresos. El amigo
policía, también amigo de Santillán, entabló amistad con
Zarnic con el objetivo de aprender este ritual, pero algo
falló y todo terminó en la masacre ya conocida.
La casa de la calle Dr. Real: Los
Zarnic vivían en una vivienda humilde que no les pertenecía.
En su momento se especuló que se negó a abandonar la casa y
a cambio de eso los mataron, porque alguien quería tener un
terreno ubicado en una zona codiciada para emprendimientos
inmobiliarios.