Sábado 13 de Agosto de 2005 - Año 89 - Edición 7104 - Edición digital 0404

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El peor hecho de sangre en el historial criminal de Luján

Caso Zarnic: aplazan el juicio contra el único imputado

El juicio oral y público debía comenzar el martes y habían citado a unas 60 personas en calidad de testigos.

En el banquillo de los acusados se iba a sentar Sergio Santillán, el único imputado de cometer la peor masacre que se recuerde en Luján.

El Tribunal Oral y Criminal Nº 1 de Mercedes decidió postergar el juicio oral y público contra Sergio Santillán, el único imputado de haber asesinado al matrimonio Zarnic y a los dos hijos varones. La etapa clave del proceso debía comenzar el martes a las 9.30 y estaban citadas unas 60 personas en calidad de testigos con el objetivo de esclarecer la masacre que es, hasta ahora, el peor hecho de sangre que se tenga conocimiento en todo el partido de Luján.

El cuádruple homicidio ocurrió a principio de diciembre de 2000 aunque los cuerpos fueron descubiertos recién el viernes 5 de enero de 2001. La aparición con vida de una bebé, de unos pocos meses, en un descampado cercano a la localidad de Open Door, se había constituido en un verdadero misterio. La criatura, luego se supo, era la hija menor del matrimonio Zarnic, quienes algunos estimaban, por esos días, que se encontraban en Uruguay, país del que era oriundo el jefe de familia.

Incluso, hasta la madre de Santillán abonaba esta teoría mientras disfrutaba de su nuevo hogar, precisamente la humilde vivienda que habitaban los Zarnic en Dr. Real al 200. Allí estaban los cuerpos sin vida de Luis Zarnic (34), su esposa Viviana Reposi (32) y sus hijos varones Esteban (10) y Sebastián (7). Los restos fueron encontrados en un pozo cubierto con tierra y cal por la División Homicidios de la Policía Bonaerense -con asiento en Lomas de Zamora- que comandaba el por entonces comisario inspector Andrés Onorato.

Ese tórrido mediodía de enero, a las pocas horas de hallarse los cuerpos, fue detenido Sergio Santillán, un muchacho de 24 años que era allegado a los Zarnic. Enseguida se lo acusó de ser el autor del cuádruple homicidio. Desde entonces no salió de prisión.

Santillán permaneció alojado en un calabozo de Luján Primera durante varios meses. Más tarde fue trasladado a la cárcel de Mercedes desde donde se dedicó a escribir cientos de cartas a sus familiares más cercanos; en ellas no declara ser el culpable pero tampoco dice ser inocente.

Las preguntas que rodea a este sórdido caso son tantas como las hipótesis y los misterios que encierra el mismo. Desde la cuestionable actuación que tuvo la policía local, que no pudo dar con los cuerpos a pesar de haber concurrido a la casa varias veces durante el mes que dejó de ser visto el matrimonio y los hijos varones, hasta la participación que pudo tener en el hecho un policía de la Bonaerense, amigo de Santillán, y que a pesar de haber sido incriminado por el detenido nunca nadie le pidió explicaciones. Todo esto, y mucho más, forma parte del amplio abanico de preguntas sin respuestas que podían haber empezado a ser develadas este martes. Sin embargo, el juicio se postergó por motivos que no fueron dados a conocer a EL CIVISMO, como así tampoco se pudo saber la nueva fecha que habría fijado la Justicia para que comience a conocerse la verdad.

Algunas hipótesis

La ruta del dinero: Algunos pesquisas creen que la muerte devino cuando Luis Zarnic se negó a entregar una parte del dinero que estaba guardado en la casa. Esa plata habría sido fruto del robo a un camión de caudales en la UNLu. El golpe lo habría dado una banda mixta conformada por delincuentes y policías. La mitad del botín fue a parar a la casa de Zarnic quien, al poco tiempo, comenzó a comprarse artículos del hogar que no coincidían con su estándar de vida que llevaba hasta ese entonces.

La pista del candoblé: Luis Zarnic practicaba una rama del umbandismo llamada candoblé. A través de esta práctica habría conocido a personas poderosas que le reportaban interesantes ingresos. El amigo policía, también amigo de Santillán, entabló amistad con Zarnic con el objetivo de aprender este ritual, pero algo falló y todo terminó en la masacre ya conocida.

La casa de la calle Dr. Real: Los Zarnic vivían en una vivienda humilde que no les pertenecía. En su momento se especuló que se negó a abandonar la casa y a cambio de eso los mataron, porque alguien quería tener un terreno ubicado en una zona codiciada para emprendimientos inmobiliarios.

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