Un inmenso escenario dispuesto
particularmente para la ocasión; un ilimitado número de
spots proyectando tonalidades entre azules y blanquecinas, y
telas negras concentrando la atención visual del espacio,
sirvieron de marco a Tangokinesis.
Precedido por los mejores elogios, el
grupo conformado por la coreógrafa Ana María Stekelman
llegó por primera vez a Luján. Y lo hizo con una embajada
artística capaz de permanecer en la memoria y en el tiempo,
de todos los que participaron del encuentro.
Doce bailarines que integran el
plantel revelaron, ante el auditorio, la magia del movimiento,
posibilitando descubrir las innumerables figuras que una mente
creadora es capaz de concebir para acompañar un tema musical.
Se trata, en definitiva, de
movimientos y creación. Y resulta imposible hablar o
desvincular ambos términos.
Porque en la mente activa de Ana
María convergen no sólo las ideas que se irán desarrollando
a medida que avance la melodía, sino la forma técnica para
dar resolución estética y visual a una concepción lindante
con la perfección, que de otro modo resultaría inimaginable.
En Tangokinesis se aúnan,
precisamente, esas dos virtudes. La idea motora resulta un
trampolín para cualquier bailarín, que deberá exhibir
rendimiento y una depuración técnica necesaria para que esa
creación cobre dimensión en el espacio y termine por
subyugar.
Apelando a una estética que no
soslaya al teatro, en Stekelman fluyen sorpresas gestuales y
acciones motoras que no dejan de dar prioridad a cada uno de
las partes del cuerpo. Manos, cabeza, brazos o tronco,
responden a una consigna, individual o grupalmente,
entrelazándose y consiguiendo una masa corpórea que no deja
de atrapar.
Hay un estilo que se dibuja en el
universo escénico inmediatamente, y que resume su visión de
la danza y el arte. Con acierto fusiona tango y danza
contemporánea. Y en su itinerario artístico la coreógrafa
rescata muchas de las particularidades que han proyectado al
tango más allá de la frontera argentina: sentimientos,
sensualidad o intimidad, a la que la creadora agrega una
mirada cáustica e irónica, por momentos. El espectáculo
aparece como una unidad, con un diseño casi intimista que
irrumpe de pronto para movilizar los sentidos.
BAILARINES
Juntos o en parejas, apareciendo o
desapareciendo en escena, los bailarines crearon en la retina
del contemplador un mundo de imágenes en la que el dos por
cuatro y la calidad de sus protagonistas terminan por
involucrar al público.
Se trata de danzarines con
personalidad, expresivos, que le dan a cada paso de la danza
el sentido justo y no la extravagancia de lo for-export.
Cada uno delata un aire sensual, por
momentos agresivo o misterioso, con un ritmo interior que no
sigue simplemente la música sino que la captura como la presa
y la convierte en su propia respiración.
En cuanto se requiere, hay energía y
picardía, sofisticación y un andar sedoso; también agilidad
y destreza. Brillantes, saben conformar una unidad etérea y
sobresalir en sus solos o dúos.
Fueron ellos Nora Robles, Pedro
Calveyra, Gisella Notoli, Marcelo Carte, Mercedes Apuggliesse,
Martín Rodríguez, Vanesa Odetti, Facundo Mercado, Laura
Aguerreberry, Ignacio González, Mariela Magenta y Arturo
Gutiérrez.
Más de una docena de temas sirvieron
a Stekelman para estructurar las dos suites que dieron forma
al espectáculo y que pasaron revista a inspiradas piezas que
firmaron Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro, Julián Plaza,
Mariano Mores y Garello, entre otros.
Fueron catorce cuadros que además
contaron con un atractivo extra: el vestuario de Renata
Schussheim en negros, obispo y rojos, con brillos, terciopelos
y gasas.
Un centenar de personas aplaudió esta
presentación, que forma parte del espectáculo que Stekelman
estrenó el jueves en el Teatro Maipo.
Concluido el espectáculo, el director
del Museo Ernesto Storani, agradeció a la coreógrafa Paulina
Ossona -presente en el acto- el haber posibilitado la llegada
a Luján de la embajada de Tangokinesis.
Por su parte, Ossona se mostró
emocionada por la posibilidad de haber facilitado el estreno
del espectáculo en esta ciudad.