La varieté es un género o formato
teatral que posiblemente haya sido acallado por la crítica,
la historia y grupos de intelectuales que veían el arte fuera
de esta propuesta. Se lo ha condenado por sus orígenes
populares o por su principal pretensión: que la gente la pase
bien.
Sin embargo, ese silencio no impidió
que este género teatral, se tocara con otras formas
teatrales, se desarrollara y evolucionara en distintas
direcciones. Creció en los sótanos y subsuelos y resurgió
con la vuelta a la democracia para reírse y parodiar
críticamente todo lo que ocurría.
En ese marco, desde hace algún
tiempo, la Casa de la Juventud ofrece un taller de circo
dirigido por Lucas Caballero. A partir del movimiento
provocado por esta propuesta y la conjunción de otros
talleres de la Casa, nació la iniciativa de presentar
mensualmente un espectáculo de varieté.
En esta ocasión, integrantes del
grupo La Variada, de Capital Federal, estuvieron presentes
para ofrecer un espectáculo nutrido de la vida misma que, sin
lugar a dudas, provocó desde las más estruendosas carcajadas
hasta la emoción lagrimal de quienes asistieron.
El espectáculo
Quienes llegaron a horario, pudieron
degustar, a un módico valor, una exquisita porción de Chop
Suey preparado con la colaboración del taller de panadería
de la casa. Además, pudieron apreciarse dibujos de Juan
Zunino quien expuso parte de su trabajo con caricaturas.
Posteriormente, "Bebeto", a
cargo de Pablo Denito, profesor del grupo, introdujo al
público en el mundo que propone esta propuesta. En su breve
pero imperdible actuación captó la atención de los
presentes y los predispuso al disfrute fuera de las
estructuras convencionales del teatro.
Posteriormente pudo verse el resto de
las piezas que tuvieron como titulo "Elbis",
"Nada más", "Volando en rosa",
"Carlos García", "Los viajeros",
"Apagón", y "Una gran historia",
responsabilidad esta última de dos de los artistas locales
que participan del grupo, Lucas Caballero y Hernán Rebottaro.
Además, Andrea Borgnia aportó un
personaje que intervino entre acto y acto, para finalizar una
historia junto a Mariano Tocalino.
El encuentro cerró con la actuación
del conjunto local Salí Dalí.
Fue una fiesta, un momento de
encuentro para compartir un espacio de arte en el que pasarla
bien, reírse y disfrutar fueron las premisas.
Ésta es la tercera varieté que se
concreta en la Casa y, según comentaron los organizadores,
planean realizarlas mensualmente con distintos espectáculos,
siempre buscando la conjunción con el resto de los talleres y
la apertura del espacio a un público mas abierto, que lejos
de todo prejuicio se acerca cada vez más al lugar.
¿Qué es una varieté?
En una mirada superficial a su
estructura, se podría afirmar que está conformada por
números independientes entre sí separados por un apagón;
aunque resulta más que complicado definir los elementos de la
varieté de manera exclusiva o excluyente por su cercanía,
inclusión e intercambio con elementos de circo, clown y
comedia musical, entre otros.
Otra de las características es que el
corto plazo del que dispone el artista -por lo general no más
de 10 minutos- permite agilizar la creatividad y se convierte
en algo más que un desafío temporal. Los artistas se
presentan con una intensidad tal que permiten la atención
permanente del espectador y una fuerte comunicación con él.
La propuesta presentada el sábado
logra que el espectáculo no decaiga en ningún momento y que
todos los números mantengan la atención y fascinación del
público. El juego del actor con su cuerpo, con el espacio, el
vestuario, la música y los objetos, adquieren una importancia
primordial en el espectáculo que busca de una decodificación
y efecto inmediato por parte del público.
Algo más que teatro
En su origen francés, la varieté no
se encontraba justamente en los teatros sino que consistía en
representaciones callejeras o en tabernas. Recién en el siglo
XIX pasa a estos edificios perdiendo un poco su carácter
licencioso anterior. Hoy, este género no es exclusivo de un
modo de representación particular, pero en la mayoría de los
espectáculos, no se pierde el carácter de evento, de fiesta,
o al menos de "algo más que teatro". Incluso en los
teatros o salas tradicionales, donde la gente no va a tomar ni
comer.
La comunicación y participación del
público son fundamentales, como también el
"ambiente" que se crea alrededor de él. Sea en un
teatro, en un bar o en un galpón; sea con una entrada cara,
gratis o a la gorra; el tipo de público es diferente al igual
que sus expectativas.
Sin hablar de un auge de la varieté
este género se propaga y resiste en los más variados
rincones y carga con difíciles y fascinantes tareas. No sólo
hace reír y pasar un buen momento a los públicos más
heterogéneos, que no es poco, sino también estimula su
capacidad de asombro e ilusión.