"Chaín era un problema para
todos". La frase fue pronunciada por un jefe policial que
-si bien quedó al margen de su búsqueda- no hizo otra que
decir lo que muchos comentaban en cualquier mesa de café.
No caben dudas que el médico
arrestado este martes fue un problema que afectó no sólo a
Roberto Almeida y a aquellos que buscaron que se hiciera
justicia de verdad desde marzo de 2000, sino que le agregó
una mancha más a la desteñida imagen, que se ganó a fuerza
de propios méritos en los últimas décadas, de la Policía
de la Provincia de Buenos, y salpicó a la Justicia que
atiende en Mercedes, en especial cuando gozó del polémico
beneficio que le otorgó el juez Bocacci.
Pero también su condición de
prófugo, de hombre arisco y evasor de la ley, más algunos
discutidos beneficios que conseguía a través de impensados
recursos legales, que son inalcanzables para la mayoría de
las personas, no hizo otra cosa que ir generando una fuerte
sensación de indignación en importantes sectores de la
comunidad.
Sus vínculos tejidos con algunos
sectores en la época en que fue forense de la Bonaerense, su
estrecha relación con el poder político local, su amistad
con oscuros personajes vernáculos que tienen cierta
influencia, bastantes contactos y, algunos, hasta mucho
dinero, también le sirvió para alimentar esa imagen de
hombre poderoso y sin escrúpulos, que se creía intocable y
con la impunidad suficiente como para mandar a matar, ser
sentenciado, escapar, aparecer el día que quiso y hasta
reclamar un puesto laboral casi de manera descarada.
Pero Chaín solo no pudo lograr todo
esto. Debió contar con ayuda externa, sobre todo cuando
comenzó a burlarse de la Justicia con una facilidad similar a
la que se necesita para sacarle un dulce a un niño. Una red
de encubridores que están en la mira del cuerpo de elite, que
le siguió los pasos, y bajo la lupa de una fiscal.
Preso Chaín hay otra investigación
que sigue su curso. Y es la que hace temblar a más de uno. Se
trata de la causa por encubrimiento que tiene en sus manos la
titular de la UFI Nº 1 de Mercedes, Miriam Rodríguez.
En esta fiscalía, desde el mismo día
que "El Turco" no se presentó a escuchar la condena
que lo obligaba a pasar el resto de su vida a la sombra,
llevan adelante una ardua tarea investigativa tendiente a
saber dónde estaba -o, mejor dicho, dónde estuvo- y quienes
lo ayudaron económicamente para solventar su clandestinidad
como facilitándole lo que tenían a su alcance para que no
fuera atrapado, como reclamaba el Juzgado Oral y Criminal Nº
2.
En la causa no sólo hay nombres
propios de vecinos, empresarios, ex policías y policías en
actividad, sindicalistas locales, direcciones, números
telefónicos, datos comprometedores, sino también hasta una
división policial que, por inoperancia, complicidad,
incapacidad o todo junto a la vez, no hizo nada cuando más se
la necesitaba.
NADA PARA FESTEJAR
El martes a la noche, cuando Chaín
era detenido, se presume que ningún familiar ingresó a los
gritos, y con una sonrisa, en las confiterías céntricas más
concurridas a dar la noticia a esos parroquianos que siempre
creyeron que "El Turco" era "inocente".
Aunque cueste creerlo, era habitual
escuchar a algunos sujetos -hoy sospechados de haber
colaborado con la fuga- decir que "El loco (como le
decían al condenado sus amigos más cercanos) no tuvo nada
que ver. ¿Para qué la iba a matar por unos pocos pesos, con
la plata que ganaba? ¿Para qué iba a mandar a matar al
infeliz de `Perita´, si con lo inteligente que es podía
contratar a un asesino que nadie conocía?".
Estas mismas personas siempre se
apoyaron para defender su descabellada hipótesis, una
historia casi delirante, tomada a partir de la primera
declaración que hizo Saayavedra cuando cayó detenido. Y la
repiten hasta el día de hoy. Esa versión, propia de mentes
afiebradas o fruto de alucinaciones, decía que el killer
había ido a buscar una carpeta con documentación y los
fundamentos no encajaban sólo al hacer un par de preguntas.
Esa versión que pronunció por
primera vez "Perita" nunca fue tenida en cuenta en
el juicio, porque abundaba en incoherencias y era un relato
que en muchos puntos no se ajustaba en tiempo ni en espacio.
Al final, el tribunal la descartó de plano.
Estas mismas personas jamás creyeron
la historia que terminó por hundir a Chaín y arrastró a
`Perita' a permanecer en la cárcel días después de cometer
el hecho. Esa segunda declaración, que un día confesó
Martín Saayavedra, fue la reconstrucción oral de lo que
pasó esa tarde de marzo de 2000 en la casa de barrio Zapiola
donde ocurrió el crimen. Luego, en el juicio oral, numerosos
testimonios terminaron por demostrar que era cierto lo que
había contado Saayavedra en esa segunda ocasión.
COSA DE LOCOS
No obstante, Chaín siempre guardó
silencio. Nunca quiso hablar con la prensa (EL CIVISMO lo
buscó para que contará su versión a los pocos días del
hecho) y así se mantuvo durante el juicio en que se comprobó
que era culpable.
Sus allegados y amigos que todavía
declaman que es inocente, tratan de ensuciar a Almeida, pero
nunca se animaron a hacer una denuncia en contra de él. Por
su parte, los abogados que lo patrocinan no pudieron revertir
la historia, aunque lograron mantenerlo suelto por más de un
lustro.
Son los mismos que se aferran a decir
que la familia de la víctima siempre rechazó a Almeida, pero
aclaran que esta extraña postura era como consecuencia de la
potente billetera que tenía "El Loco", capaz de
comprar y silenciar a muchas voluntades.
Pero lo que todos se preguntan es
quién lo ayudó y dónde estuvo mientras se mantuvo prófugo.
Al respecto, se sabe que la DDI Mercedes hizo poco y nada por
detenerlo. Ahora tendrá que dar explicaciones a las
autoridades de turno acerca de por qué no pudieron obtener
resultados, si hasta el Ministerio de Seguridad le otorgó un
Fiat Palio para buscarlo y el auto fue visto en casa de
familiares de Chaín.
La poca confianza en esta rama
policial fue evidente cuando la fiscal Rodríguez decidió
apartarla de la investigación. Los meses pasaban y los
resultados eran poco menos que nulos. Por este motivo buscó
ayuda en la Gendarmería para que fuera a allanar el domicilio
de Raúl Laffont, de quien se sospechó que le tendió una
mano al amigo que había caído en desgracia.
Todo cambió cuando el ministro de
Seguridad confió la tarea a la Dirección General de
Investigaciones Complejas, hace ya cuatro meses. Esta
división, a los pocos días empezó a recabar pruebas y hasta
tenían localizado a Chaín, pero debió cruzarse de brazos
cuando Bocacci emitió su incomprensible resolución.
Para entonces, sabían que "El
Turco" estuvo viviendo en Mar del Plata y hasta se
movilizaba en auto. Alquilaba un departamento y cochera que
eran pagados en efectivo por su pareja, Nancy González.
También que la ex mesera del Drugstore dejaba un número
telefónico de una casa de Open Door en caso de que surgiera
algún problema de orden inmobiliario.
Este domicilio, ubicado en Tucumán al
500, pertenecía a un hombre joven, de unos 33 años, que en
el pueblo era conocido por estar implicado en distintos
ilícitos y sospechado de comercializar drogas. Este sujeto
había conocido a Chaín en la Colonia de Open Door. Hoy,
según contaron algunos vecinos, se habría mudado al barrio
Ameghino.
A principios de febrero de este año,
González viajó a Montevideo. Los investigadores cuentan con
toda la documentación que acredita sus movimientos. Saben
fecha, horarios, todos sus desplazamientos, pero falta
todavía encontrar algunas piezas para terminar de armar un
rompecabezas que algunos prefirieron dejarlo inconcluso.
A medida que el cuerpo de elite siga
aportando datos, la investigación continuará tomando forma y
se volverá cada vez más interesante. Conocer todos los
detalles "será para una nota a futuro", dijo en su
despacho el comisionado Matzkin a quien no le tembló el pulso
para detener a Chaín.
En Internet
La foto y la ficha personal de José
Nicolás Chaín, al cierre de esta edición, todavía
permanecía en la página del Ministerio de Seguridad. A pesar
de la orden que Bocacci dio a la cartera para que bajara su
imagen, esto nunca sucedió. Esta actitud fue interpretada
como su abierto desafío de Arslanián hacia el juez Bocacci.
Si bien el pedido de recompensa ya no tiene sentido, sólo
resta adosarle a la foto una banda de color bordó con la
leyenda "Detenido".