Sábado 27 de Agosto de 2005 - Año 89 - Edición 7108 - Edición digital 0408

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La causa por encubrimiento continúa abierta

Todavía queda mucho por saber

Quiénes lo ayudaron y dónde estuvo son dos de los interrogantes que buscan respuesta.

Una fiscal de Mercedes sigue teniendo la causa en su poder para determinar los responsables que colaboraron en la fuga del médico.

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"Chaín era un problema para todos". La frase fue pronunciada por un jefe policial que -si bien quedó al margen de su búsqueda- no hizo otra que decir lo que muchos comentaban en cualquier mesa de café.

No caben dudas que el médico arrestado este martes fue un problema que afectó no sólo a Roberto Almeida y a aquellos que buscaron que se hiciera justicia de verdad desde marzo de 2000, sino que le agregó una mancha más a la desteñida imagen, que se ganó a fuerza de propios méritos en los últimas décadas, de la Policía de la Provincia de Buenos, y salpicó a la Justicia que atiende en Mercedes, en especial cuando gozó del polémico beneficio que le otorgó el juez Bocacci.

Pero también su condición de prófugo, de hombre arisco y evasor de la ley, más algunos discutidos beneficios que conseguía a través de impensados recursos legales, que son inalcanzables para la mayoría de las personas, no hizo otra cosa que ir generando una fuerte sensación de indignación en importantes sectores de la comunidad.

Sus vínculos tejidos con algunos sectores en la época en que fue forense de la Bonaerense, su estrecha relación con el poder político local, su amistad con oscuros personajes vernáculos que tienen cierta influencia, bastantes contactos y, algunos, hasta mucho dinero, también le sirvió para alimentar esa imagen de hombre poderoso y sin escrúpulos, que se creía intocable y con la impunidad suficiente como para mandar a matar, ser sentenciado, escapar, aparecer el día que quiso y hasta reclamar un puesto laboral casi de manera descarada.

Pero Chaín solo no pudo lograr todo esto. Debió contar con ayuda externa, sobre todo cuando comenzó a burlarse de la Justicia con una facilidad similar a la que se necesita para sacarle un dulce a un niño. Una red de encubridores que están en la mira del cuerpo de elite, que le siguió los pasos, y bajo la lupa de una fiscal.

Preso Chaín hay otra investigación que sigue su curso. Y es la que hace temblar a más de uno. Se trata de la causa por encubrimiento que tiene en sus manos la titular de la UFI Nº 1 de Mercedes, Miriam Rodríguez.

En esta fiscalía, desde el mismo día que "El Turco" no se presentó a escuchar la condena que lo obligaba a pasar el resto de su vida a la sombra, llevan adelante una ardua tarea investigativa tendiente a saber dónde estaba -o, mejor dicho, dónde estuvo- y quienes lo ayudaron económicamente para solventar su clandestinidad como facilitándole lo que tenían a su alcance para que no fuera atrapado, como reclamaba el Juzgado Oral y Criminal Nº 2.

En la causa no sólo hay nombres propios de vecinos, empresarios, ex policías y policías en actividad, sindicalistas locales, direcciones, números telefónicos, datos comprometedores, sino también hasta una división policial que, por inoperancia, complicidad, incapacidad o todo junto a la vez, no hizo nada cuando más se la necesitaba.

NADA PARA FESTEJAR

El martes a la noche, cuando Chaín era detenido, se presume que ningún familiar ingresó a los gritos, y con una sonrisa, en las confiterías céntricas más concurridas a dar la noticia a esos parroquianos que siempre creyeron que "El Turco" era "inocente".

Aunque cueste creerlo, era habitual escuchar a algunos sujetos -hoy sospechados de haber colaborado con la fuga- decir que "El loco (como le decían al condenado sus amigos más cercanos) no tuvo nada que ver. ¿Para qué la iba a matar por unos pocos pesos, con la plata que ganaba? ¿Para qué iba a mandar a matar al infeliz de `Perita´, si con lo inteligente que es podía contratar a un asesino que nadie conocía?".

Estas mismas personas siempre se apoyaron para defender su descabellada hipótesis, una historia casi delirante, tomada a partir de la primera declaración que hizo Saayavedra cuando cayó detenido. Y la repiten hasta el día de hoy. Esa versión, propia de mentes afiebradas o fruto de alucinaciones, decía que el killer había ido a buscar una carpeta con documentación y los fundamentos no encajaban sólo al hacer un par de preguntas.

Esa versión que pronunció por primera vez "Perita" nunca fue tenida en cuenta en el juicio, porque abundaba en incoherencias y era un relato que en muchos puntos no se ajustaba en tiempo ni en espacio. Al final, el tribunal la descartó de plano.

Estas mismas personas jamás creyeron la historia que terminó por hundir a Chaín y arrastró a `Perita' a permanecer en la cárcel días después de cometer el hecho. Esa segunda declaración, que un día confesó Martín Saayavedra, fue la reconstrucción oral de lo que pasó esa tarde de marzo de 2000 en la casa de barrio Zapiola donde ocurrió el crimen. Luego, en el juicio oral, numerosos testimonios terminaron por demostrar que era cierto lo que había contado Saayavedra en esa segunda ocasión.

COSA DE LOCOS

No obstante, Chaín siempre guardó silencio. Nunca quiso hablar con la prensa (EL CIVISMO lo buscó para que contará su versión a los pocos días del hecho) y así se mantuvo durante el juicio en que se comprobó que era culpable.

Sus allegados y amigos que todavía declaman que es inocente, tratan de ensuciar a Almeida, pero nunca se animaron a hacer una denuncia en contra de él. Por su parte, los abogados que lo patrocinan no pudieron revertir la historia, aunque lograron mantenerlo suelto por más de un lustro.

Son los mismos que se aferran a decir que la familia de la víctima siempre rechazó a Almeida, pero aclaran que esta extraña postura era como consecuencia de la potente billetera que tenía "El Loco", capaz de comprar y silenciar a muchas voluntades.

Pero lo que todos se preguntan es quién lo ayudó y dónde estuvo mientras se mantuvo prófugo. Al respecto, se sabe que la DDI Mercedes hizo poco y nada por detenerlo. Ahora tendrá que dar explicaciones a las autoridades de turno acerca de por qué no pudieron obtener resultados, si hasta el Ministerio de Seguridad le otorgó un Fiat Palio para buscarlo y el auto fue visto en casa de familiares de Chaín.

La poca confianza en esta rama policial fue evidente cuando la fiscal Rodríguez decidió apartarla de la investigación. Los meses pasaban y los resultados eran poco menos que nulos. Por este motivo buscó ayuda en la Gendarmería para que fuera a allanar el domicilio de Raúl Laffont, de quien se sospechó que le tendió una mano al amigo que había caído en desgracia.

Todo cambió cuando el ministro de Seguridad confió la tarea a la Dirección General de Investigaciones Complejas, hace ya cuatro meses. Esta división, a los pocos días empezó a recabar pruebas y hasta tenían localizado a Chaín, pero debió cruzarse de brazos cuando Bocacci emitió su incomprensible resolución.

Para entonces, sabían que "El Turco" estuvo viviendo en Mar del Plata y hasta se movilizaba en auto. Alquilaba un departamento y cochera que eran pagados en efectivo por su pareja, Nancy González. También que la ex mesera del Drugstore dejaba un número telefónico de una casa de Open Door en caso de que surgiera algún problema de orden inmobiliario.

Este domicilio, ubicado en Tucumán al 500, pertenecía a un hombre joven, de unos 33 años, que en el pueblo era conocido por estar implicado en distintos ilícitos y sospechado de comercializar drogas. Este sujeto había conocido a Chaín en la Colonia de Open Door. Hoy, según contaron algunos vecinos, se habría mudado al barrio Ameghino.

A principios de febrero de este año, González viajó a Montevideo. Los investigadores cuentan con toda la documentación que acredita sus movimientos. Saben fecha, horarios, todos sus desplazamientos, pero falta todavía encontrar algunas piezas para terminar de armar un rompecabezas que algunos prefirieron dejarlo inconcluso.

A medida que el cuerpo de elite siga aportando datos, la investigación continuará tomando forma y se volverá cada vez más interesante. Conocer todos los detalles "será para una nota a futuro", dijo en su despacho el comisionado Matzkin a quien no le tembló el pulso para detener a Chaín.

En Internet

La foto y la ficha personal de José Nicolás Chaín, al cierre de esta edición, todavía permanecía en la página del Ministerio de Seguridad. A pesar de la orden que Bocacci dio a la cartera para que bajara su imagen, esto nunca sucedió. Esta actitud fue interpretada como su abierto desafío de Arslanián hacia el juez Bocacci. Si bien el pedido de recompensa ya no tiene sentido, sólo resta adosarle a la foto una banda de color bordó con la leyenda "Detenido".

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