El sábado, la fundación que lleva
adelante el tradicional espacio cultural celebró el
aniversario con un variado programa artístico.
Las instituciones no son entes que
puedan conducirse por sí solas; requieren, detrás de ellas,
un grupo de personas con inquietudes en aras de un objetivo y,
fundamentalmente, muchas ganas de llevar a buen término su
misión.
Es imprescindible la continuidad y la
perseverancia para sortear obstáculos que nunca faltarán.
Sólo se trasciende en el tiempo con el trabajo de cada día,
ya que detrás de la piedra fundamental se abre un largo
camino sólo sostenido por el tesón. Un ejemplo de ello es la
hoy Fundación Centro Cultural "Ernesto Mario
Barreda".
Nació el 24 de agosto de 1985 y desde
entonces ocupa un sitio de importancia en la ciudad.
Surgió por la inquietud de los hijos
de Barreda como una forma de mantener su nombre en la memoria
de muchos vecinos e instalarlo como un pilar de promoción
cultural.
Poeta, periodista, crítico, ensayista
y plástico, Barreda había nacido en el porteño barrio de
Flores en 1883, radicándose en Luján en 1948. Aquí
continuó con su prolífica labor hasta su desaparición, una
década más tarde.
El Centro que lo recuerda es presidido
por su hija Alma Barreda de Varela; desde su apertura ha
dejado concretada una valiosa actividad dando espacios a
artistas de distinta naturaleza y, además, alentando el
dictado de cursos que abarcan una amplia oferta tendiente al
enriquecimiento de la comunidad.
Festejo
La tradicional esquina de Italia y Las
Heras fue sede el sábado de la celebración de los primeros
20 años de la entidad.
Como es habitual, su hija Alma estuvo
presente junto a muchos de los que, con su trabajo y aporte,
han dado vida a la institución.
Pepe Blotta, con su particular estilo,
fue el maestro de ceremonias; tuvo a su cargo la reseña de la
trayectoria de cada uno de los que dieron animación a la
velada.
Valoró previamente la tarea encarada
por el Centro a lo largo de los años, señalando el espíritu
de los hijos de Barreda por honrar a su padre con la creación
de la entidad.
Luego presentó a Carlos y Alicia
Vera, bailarines de la agrupación Unidos por la Danza, que
ofrecieron una estampa norteña.
Más adelante, las guitarras de Pedro
Casado y de su alumno Maximiliano Gutiérrez, brindaron un
espacio musical dando lugar al folklore más tradicional.
La poesía criolla llegó con la voz y
el porte de Ángeles Bartolomé, en tanto María Josefa
Remersaro asumió la responsabilidad de recitar versos de
Barreda.
Concluida la faz artística, los
asistentes fueron invitados a degustar un dulce preparado por
Paola Andrea Riccardo.
La celebración tuvo como marco obras
plásticas de distintos realizadores, que ahondaron en la
figura y personalidad de Ernesto Mario Barreda.