Aunque
el alumnado decidió retornar a las aulas, la situación sigue
siendo delicada.
Volvieron a reincorporar al
estudiante acusado de robar bicicletas, lo que aumenta la
tensión puertas adentro.
Mientras tanto, circula un rumor
sobre presuntas sanciones a directivos y docentes que
respaldan la postura del estudiantado.
Si no fuera por la necesidad de
obtener calificaciones ante la finalización de un nuevo
trimestre, seguramente los alumnos que concurren a la Escuela
de Educación Técnica Nº 1 "Ing. Eduardo Oliver"
continuarían sin ingresar a las aulas. De todos modos, la
tensión puertas adentro del establecimiento sigue latente,
sobre todo desde que fue reincorporado el estudiante acusado
de robarse varias bicicletas.
Esta medida, que ya causó varias
protestas y hasta dio lugar a una bochornosa intervención de
una inspectora, generó esta semana una pegatina de volantes
en distintos puntos de la ciudad en los que se pudo leer:
"Huelga estudiantil. Sin acuerdos. Seguiremos con el
receso escolar". En otras palabras, después de los días
de exámenes y el compás de espera que se abrió por estas
horas, no se descarta que los alumnos -en su mayoría del
turno vespertino-nocturno- retomen las manifestaciones que
mantuvieron durante 4 días seguidos sin asistir a clases.
A todo esto, un fuerte rumor recorrió
los pasillos de "La Industrial" e hizo referencia a
la posibilidad de aplicar sanciones a los directivos y
docentes que respaldan y acompañan la postura del alumnado,
como así también las decisiones tomadas por el Consejo
Consultivo y el Consejo Institucional de Convivencia.
Cabe recordar que desde todos los
sectores de la comunidad educativa que conforman la E.E.T. Nº
1 acordaron suspender en forma preventiva al alumno que
sustrajo varias bicicletas, y le sugirieron a los padres que
lo cambien de colegio. Una opción era que continúe sus
estudios con orientación técnica en General Rodríguez.
LA POSTURA DE LA MADRE
Sin embargo, la madre del adolescente
se habría negado a aceptar esta recomendación, al parecer,
esgrimiendo motivos económicos, mas no reconocería los
delitos que cometió su hijo dentro de la escuela y en
perjuicio de sus propios compañeros.
También se suma la postura de la
inspectora Miriam Barcos, quien está a favor de que el alumno
de la discordia siga concurriendo a la escuela de la avenida
España, basándose en el principio de "inclusión"
que tiene el sistema educativo. Por el contrario, todos los
sectores de la E.E.T. Nº 1, principalmente los alumnos,
sostienen que debe seguir estudiando pero en otro colegio.
Según comentó una docente, que por
miedo a sufrir sanciones pidió reserva de identidad, dentro
de la escuela "hay mucho dolor por la sensación de
impunidad e inseguridad. El clima está muy enrarecido".
Ante la postura que tomó la
inspectora Barcos, los alumnos interpretan que "acá no
pasa nada. Se premia a los que no cumplen con las
normas", retransmitió la docente que ayer se comunicó
con esta redacción.
NUEVA REUNIÓN
Luego de la reunión que mantuvo la
inspectora Barcos con alumnos, docentes y directivos que
terminó en un escándalo que no recuerda precedentes, el
miércoles por la tarde inspectores volvieron a reunirse con
los directivos del colegio donde acordaron "establecer un
compás de espera, pero el chico está en la escuela",
indicó la docente que supo tener al joven como alumno en
2004.
"Los chicos volvieron a clase con
la sensación de que reina la impunidad. Lo que quieren es que
las normas sean cumplidas. Los inspectores pueden decir que la
escuela tiene que ser inclusiva, pero los que estamos dentro
del sistema sabemos que la escuela es como una guardería o
como un contenedor de alumnos a cualquier precio. Después
hablan de calidad educativa, pero en el fondo saben que no es
cierto porque en estas condiciones, con chicos que delinquen y
que no respetan absolutamente nada, es muy difícil dar
clases", opinó la docente.