Los hechos siempre suceden cuando
los moradores de las viviendas se alejan de sus casas.
Los vecinos creen que los autores
de los robos son varios jóvenes que viven en el mismo barrio.
Según cuentan las personas
damnificadas, al parecer, venden los objetos y con el dinero
comprarían drogas.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
El viejo refrán no pierde vigencia ya que en el barrio donde
habita el principal jefe policial del partido de Luján, los
vecinos están preocupados por una serie de robos que vienen
sufriendo en el interior de sus viviendas presuntamente
cometidos por jóvenes que viven a pocos metros de distancia.
Ocurre en el barrio Sarmiento, a escasas cuadras de la casa
del inspector Luis Correale y no mucho más lejos del
Destacamento Policial que funciona en la estación de trenes.
Algunas de las víctimas que hablaron
con este medio, cuyas identidades por temor a sufrir
represalias pidieron no ser divulgadas, sospechan que detrás
de los hechos estaría un grupo de jóvenes de entre 17 y 25
años que robarían a los vecinos lo que encuentran y luego
venderían esos objetos con el fin de conseguir algo de dinero
para comprar drogas.
Los hurtos tienen como epicentro las
calles Montevideo, Victoria, Ferrocarril Oeste, Granaderos,
Lorenzo Casey y Juan de la Cruz Casas. En el barrio, dicen,
"hay un grupo de chicos que los vemos cómo se drogan en
la esquina y uno tiene antecedentes".
Todos lo casos parecen calcados: los
malandras aprovechan para entrar a las viviendas en el momento
en que no se encuentran sus moradores. Por lo general,
ingresan por los fondos y se llevan todo aquello que tiene
valor de reventa en el mercado negro cuando no faltó la vez
que se llevaran joyas o algo de dinero que había en una de
las casas.
PALOS PARA LA POLICÍA
Ante esta situación, muchos cargaron
las tintas contra el personal policial que presta servicio en
el Destacamento Estación, al tiempo que le critican la falta
de respuesta y la poca efectividad de la labor investigativa.
La Policía tiene en su poder nombres
propios de los presuntos ladrones pero nada ha podido hacer
hasta ahora, argumentando que no pudieron dar con ninguno de
estos jóvenes en plena faena delictiva.
"Nosotros suponemos que roban y
venden las cosas. Un policía retirado comentó que estarían
medio marcados pero cualquier vecino de la calle Montevideo
los ve tomando cerveza en la vereda y fumando marihuana pero
si bien eso no es delito hay toda una cadena de cosas: se
juntan con otros y, aparentemente, es donde planean los
robos", contó una vecina cuya hermana resultó ser una
de las víctimas.
La inseguridad, aseguran en el barrio,
se incrementó en los últimos 20 días cuando varios vecinos
resultaron damnificados bajo una misma modalidad delictual,
aunque no hay un horario en particular. "Tres fueron en
plena tarde", señaló otra vecina. Y agregó:
"Nosotros pagamos una tasa de seguridad pero tenemos que
convivir con esta gente y la policía cero acción".