Federico "Tete" Pignataro
cumplió esta semana un año como fugitivo.
Había sido condenado por abuso
sexual agravado contra una menor que era su alumna.
Los padres de la víctima exigen su
captura y el Ministerio de Seguridad lo tiene como uno de los
evadidos civiles.
Se cumplió esta semana un año de la
condena al profesor de Educación Física, Federico
"Tete" Pignataro, quien fue encontrado culpable del
delito de abuso sexual agravado contra una alumna. Desde
entonces, se mantiene prófugo de la Justicia, al tiempo que
se ignora si la Policía se encuentra abocado a su captura.
En la actualidad, la foto con los
datos del condenado aparece en la página en internet del
Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Su
rostro figura en el apartado "Violación - Abuso
sexual" junto con otros 56 prófugos encontrados
culpables de haber cometido delitos de esta naturaleza, aunque
es uno de los 7 que tiene una imagen como para que la
población pudiera reconocerlo y dar a viso a las fuerzas de
seguridad sobre el paradero del evadido.
Como se dijo, Pignataro no es el
único -como tampoco fue el primero ni será probablemente el
último- en estar en esta condición. De hecho, hay 10 hombres
en su misma situación que tras ser sentenciados por el
Departamento Judicial de Mercedes tomaron la misma decisión
de declararse fugitivos.
Hoy, con 36 años, su paradero es un
real misterio, aunque se presume que sólo su entorno familiar
más cercano sabría dónde se encuentra. Mientras tanto, en
la calle todo tipo de rumores se vinieron escuchando en los
últimos doce meses. Hay quienes juraron que estaba en España
y otros se inclinaban por decir que se había refugiado en el
Uruguay. En definitiva, puro chusmerío de vecinos.
Los cierto es que el ex profesor del
Porteño Atlético Club recibió la pena de 8 años de
prisión al entender los jueces que había abusado de una
menor que era socia de la institución y aprendía a jugar al
voley con el consiguiente agravante que "Tete" era
su profesor.
CONDENADOS Y PRÓFUGOS
Al igual que ocurrió en su momento
con José Nicolás Chaín y meses después con Walter Marrano
(condenado a 14 años por matar a su esposa Marta Olmos pero
actualmente prófugo), Pignataro presenció todas las
audiencias del juicio que se desarrollaron a puertas cerradas
sin que pudiera acceder la prensa pero no asistió a la
última, justo la que dio a conocer el fallo de los jueces del
Tribunal Oral Nº 3.
El tribunal que lo condenó estuvo
integrado por los jueces Alejandro Caride, Ricardo Marfía y
Eduardo Costía, quienes entendieron como conveniente que el
juicio no sea público para preservar así la integridad de la
menor.
Tras escuchar el debate, uno de los
magistrados consideró como probatorio que el profesor se
había aprovechado de su condición para cometer el abuso
sexual. Otro de los jueces se basó en la figura del agravante
al entender que Pignataro era el encargado de la guarda de la
menor mientras que un tercer magistrado le agregó el hecho de
que era el educador.
Por sus características, el caso tuvo
una fuerte repercusión en General Rodríguez donde ocurrieron
los hechos y reside la familia de la víctima, como así
también en Luján de donde es oriundo el profesor condenado y
cuya familia es muy conocida por gran parte de la comunidad.
Los hechos que se le imputaron a
Pignataro ocurrieron entre diciembre de 1999 y marzo de 2000.
Por ese tiempo, "Tete" llegó a estar preso pero por
muy poco tiempo debido a que la Cámara de Apelaciones le
concedió la eximición de prisión al interpretar que no se
había podido probar la existencia del agravante y llegó a
cambiar la carátula de la causa por "Abuso sexual
simple", cuya pena mínima es de 3 años de cárcel.
De esta forma, el profesor de voley
permaneció libre, incluso durante el juicio, pero a la hora
de los alegatos y al ver que la mano no venía bien,
"Tete" pasó a la clandestinidad.
Para entonces, habían transcurrido 4
años y una gran cantidad de recursos legales interpuestos por
la defensa del imputado que intentaron probar que entre la
alumna y el profesor lo que en realidad había era una
historia de amor no comprendida por algunos.
Esta postura fue sostenida por los
padres del profesor que llegaron a enviar una carta al
Porteño Atlético Club donde afirmaron la hipótesis de la
historia sentimental que la Justicia nunca tuvo en cuenta y
hasta presentaron cartas que habrían sido enviadas por la
joven en las que confesaría su amor.
Pero ya era tarde. Los testigos que se
presentaron en el juicio en forma abrumadora no fueron
favorables a "Tete" Pignataro y tampoco lo habría
ayudado una pericia psiquiátrica.
Con todo, el fallo fue bien recibido
por los padres de la víctima y, como era de esperar, no así
por familiares y allegados del imputado. La Justicia todavía
tiene una materia pendiente: encontrar a Pignataro y hacerle
cumplir en prisión la condena que le impuso en septiembre de
2004.