Miércoles 28 de Septiembre de 2005 - Año 89 - Edición 7117 - Edición digital 0417

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Asistieron cerca de 300 empresarios, comerciantes y dirigentes

Almuerzo de campaña de Cristina de Kirchner

Con invitaciones cruzadas entre Miguel Prince y Graciela Rosso, se llenó el salón "Ebis" para escuchar y compartir una comida con la candidata del Frente para la Victoria.

El arzobispo Rubén Di Monte y el empresario textil Carlos Diforti ocuparon la mesa principal.

EN CAMPAÑA: los anfitriones principales de la senadora fueron el intendente y el arzobispo, aunque ninguno de los dos es candidato a nada.

En su discurso, Cristina K abundó en buenas intenciones, pero no puntualizó su proyecto de trabajo para el Congreso.

La senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner y candidata a la reelección en ese cargo, pero esta vez por la provincia de Buenos Aires, visitó Luján ayer para compartir un almuerzo con empresarios, comerciantes, dirigentes políticos, autoridades eclesiásticas y algunos invitados especiales.

Este último fue el primer punto de conflicto. Las invitaciones las cursó el intendente Miguel Prince, a través de la Dirección de Prensa, pero también fueron entregadas por la viceministra de Salud de la Nación y candidata a diputada por el Frente Para la Victoria, Dra. Graciela Rosso. Eso derivó en un escándalo: gran cantidad de personas que tenían en su poder la invitación "made in Rosso", se quedaron afuera. No sólo eso: horas antes del arribo de la señora del presidente Kirchner, se bajaron una decena de pasacalles que rodeaban al salón "Ebis" y que difundían la candidatura de Rosso.

Desconociendo el choque sectorial que su presencia provocaba, Cristina K arribó a Luján una hora después de lo anunciado, en un helicóptero oficial que aterrizó en el Campo Municipal de Deportes. Accedió al salón del almuerzo por una puerta trasera.

A la candidata le tocó compartir mesa con el intendente Prince, con el arzobispo de Mercedes-Luján Rubén Di Monte, que gentilmente aceptó participar de este acto de campaña, con el primer candidato a concejal del FPV Ariel Notta, y el presidente del Parque Industrial Flandria, Carlos Diforti. En las mesas más cercanas a la principal -es decir, ocupando los sitios por lo que había gente dispuesta a sacarte un ojo- se sentaron los funcionarios nacionales y provinciales Rosso, Carlos Kunkel, Remo Constanzo, Claudia Prince, Eduardo Sícaro y Gabriel Miranda, junto al obispo Oscar Sarlinga, el rector de la Basílica Jorge Torres Carbonell, el vicerrector de la UNLu Carlos Rodríguez, el dirigente Mariano West, la candidata Diana Conti y los intendentes de Ituzaingó y Mercedes.

El intendente Prince abrió el juego desde el micrófono, mencionando a algunos de los presentes. Seguidamente, se enfocó en "el entusiasmo muy marcado que tenemos por todo este proceso que está viviendo el país. Luján no es ajeno a la asociación entre Nación, Provincia y Municipio, con datos positivos que nos obligan al reconocimiento, como lo son los trabajos en la Basílica en el marco de la primer licitación pública del presidente Kirchner y el ministro De Vido".

"El 23 de octubre no se juega una cosa menor -agregó Prince-. Nos interesa que a partir del 10 de diciembre Cristina Fernández de Kirchner sea también nuestra senadora para que todos sigamos luchando para una nación y una provincia mejor".

La senadora inició su discurso hablando de recuerdos personales que la ligan con Luján ("veníamos de muy chica con mi madre y mi tía y comprábamos unas velas para bendecirlas") y de señales positivas, como "la sorpresa" que le generaba enterarse que la primera licitación del gobierno de su marido había tenido como destino a la Basílica local.

En dirección directa a los empresarios, los destinatarios centrales del encuentro, la senadora y la candidata los instó a ayudar a recuperar la "capacidad de consumo de la sociedad", mediante "la responsabilidad social".

"Hubo quien le habló a los empresarios y dijo que les hablaba con el corazón y le respondieron con el bolsillo. Yo les pido que trabajen por el país con una mano en la cabeza y otra en el bolsillo", planteó. Según ella, "es indispensable la solidaridad de los empresarios, que son los más favorecidos en la distribución de la riqueza" porque "hoy puede irme bien a mí, pero si no le va bien a todos, tarde o temprano, me toca. Ya sea cuando salga de mi gran casa y me asalten para sacarme 100 pesos, tarde o temprano, me toca".

No podía faltar en alocución una crítica al periodismo: "tenemos siete millones de pobres menos. Algún periódico tituló que todavía hay 15 millones de pobres. Es una manera de ver las cosas. Es verdad y nos duele, pero es importante que siete millones dejaron esa condición".

Por último, prometió regresar el próximo 12 de octubre, con su esposo, para "inaugurar" la obra terminada de la Basílica. Justamente, como obsequio de manos de Prince, recibió una réplica de las nuevas cruces realizada por el platero Pablo Maluzardi.

A pesar de que en algún momento se barajó la posibilidad de agregar oradores, Rosso y Notta se quedaron con sus discursos en la garganta.

A la única mesa que Cristina K se acercó a saludar fue la ocupada por la Madres de Plaza de Mayo Ana Aguirre y Rosa Palazzo, quienes le entregaron una carta y el libro "Viernes 25", de Dardo Dorronzoro. Casualmente, esa fue la mesa que le tocó al representante de este medio.

 

Ensalada de gastos

Párrafo aparte en la crónica del almuerzo merece la constante y repetida confusión de actividades que tenían un inocultable color partidario y de campaña, pero que fueron realizadas con la estructura y los recursos del gobierno tanto municipal como nacional. Organización del trabajo de los medios de prensa, reparto de invitaciones, uso del helicóptero del gobierno, fotos y filmaciones oficiales. ¿Todo sale de la misma caja?

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