En febrero del año 2004 la Comunidad
Homosexual Argentina (CHA) denunció al arzobispo de la
diócesis Mercedes-Luján Rubén Di Monte por presunta
violación a la ley antidiscriminación. La causa se basa en
declaraciones en las que el religioso, en una misa de agosto
de 2003, calificó a los homosexuales como "enemigos de
Dios".
En estos días, el semanario
"Protagonistas" de Mercedes recordó que "la
presentación judicial fue realizada ante el Juzgado Federal
10 de Capital Federal, a cargo del Dr. Juan José Galeano,
pero poco después la misma fue derivada al Juzgado Federal
con asiento en Mercedes".
A más de dos años de los dichos de
Rubén Di Monte, el cofiscal Federal de Mercedes, Mario Rivas,
pretende oír la palabra de la autoridad eclesiástica, en el
marco de lo que debería ser una declaración indagatoria.
Según detalló el mencionado
semanario mercedino, "el fiscal ya habría realizado un
pedido al Juez Federal, y será éste quien deberá definir la
situación".
El 7 de agosto del año 2003, Día de
San Cayetano, en la parroquia del barrio homónimo al Santo,
Di Monte habría manifestado que "San Pablo estaba
leyendo los diarios de nuestro tiempo" y "(los
homosexuales) son detractores enemigos de Dios, insolentes,
arrogantes, vanidosos, hábiles para el mal, rebeldes con sus
padres, insensatos, desleales, insensibles, despiadados, y a
pesar de que conocen el decreto de Dios que declara dignos de
muerte a los que hagan estas cosas, no sólo las practican,
sino también que aprueban a los que las hacen".
Ante esas frases expresadas en
público, el presidente de la CHA, César Ciglutti presentó
una denuncia junto a Edgardo Suntheim y Pedro Paradiso Sottile,
en carácter de "personas católicas directamente
ofendidas".
Los denunciantes, representados por
Alberto Bovino y Pablo Slominsqui, remarcaron que aunque la
ley no prevé la orientación sexual como variable para
considerar punible un hecho de discriminación, sí hay una
discriminación de tipo religioso.
Entre los fundamentos de la denuncia
se explica que está claro que según sus propios dichos, el
señor Di Monte se reconoce como parte de una comunidad
religiosa a cuyos integrantes "según su patológica
percepción del cristianismo" considera superiores
respecto a las personas homosexuales. "Ello surge
claramente de sus afirmaciones acerca de que las personas de
orientación homosexual son detractores enemigos de Dios,
insolentes, arrogantes, vanidosos, hábiles para el
mal...".
Y se agrega: "En este sentido, si
bien la ley que invocamos como fundamento de la ilicitud penal
del discurso del sacerdote no contempla la orientación sexual
como variable a ser tenida en cuenta para considerar punible
un hecho de discriminación, es el propio señor Di Monte,
quien al hacer referencia a los homosexuales, los definió
expresa y especialmente por sus condiciones religiosas".
En los últimos días, desde la
Fiscalía, y luego de haber tomado testimonios de diferentes
testigos (entre ellos periodistas de Luján) entiende que
sería muy importante poder oír la palabra del propio Rubén
Di Monte, y de esa forma, saber definitivamente si el
arzobispo de la diócesis Mercedes-Luján cometió un delito
de acción pública. Según consignó
"Protagonistas", "la decisión está en manos
del Juez Federal".