El
sábado a la tarde hubo una nueva reunión a la que se sumaron
vecinos de otros barrios.
El domingo entregaron volantes,
desplegaron carteles al costado de la ruta y provocaron largas
filas en el tránsito.
Como los trabajos efectuados por
Univía no son los que piden, persiste la idea de retomar los
cortes en la carretera.
Lejos de estar satisfechos por las obras
-en rigor, se tratan de algunos trabajos de menor envergadura
y cuyo resultado es incierto- encaradas por la concesionaria
vial Univía para disminuir el riesgo de accidentes en el
tramo de la Ruta Nacional 5 entre Lorenzo Casey y Hostería
San Antonio, los vecinos del barrio Los Gallitos volvieron a
reclamar la instalación de un puente peatonal y la
colocación de semáforos en cruce con la calle Jenner, como
así también de lomadas reductoras de velocidad en los
sectores críticos por donde pasa la peligrosa carretera.
A diferencia de las ruidosas protestas
desplegadas el fin de semana pasado, esta vez no hubo
bloqueos, aunque el domingo entre las 18 y las 20 se produjo
un gran atolladero en el tráfico extendiéndose en largas
filas de vehículos por varios kilómetros. Todo eso a raíz
de la entrega de volantes explicativos y charlas que los
vecinos mantuvieron con muchos de los conductores que se
desplazaban por la zona.
De esta manera, no hubo piquetes como lo
exigía el juez Federal, Héctor Echave, y la Policía no tuvo
que intervenir para desalojar a los vecinos de la ruta. Aunque
los pobladores no consiguieron lo que están reclamando,
lograron al menos ocasionar un caos en el tránsito y
despertar el apoyo de personas de otros barrios que padecen
problemas similares.
El sábado por la tarde, nuevamente se
reunieron en la esquina de Jenner y Los 33 Orientales. Esta
vez se sumaron las madres de dos jóvenes muertos en la
colectora de Gaona hace un año, quienes se pronunciaron a
favor de la causa que moviliza hoy a los pobladores de Los
Gallitos y, en menor medida, de los barrios Sarmiento y Luna.
Durante el encuentro se evaluó retomar
los cortes y desobedecer así al juez Echave, quien se
pronunció la semana pasada a favor de los bienes materiales
por sobre el derecho a la vida de las personas que habitan los
barrios adyacentes a la nacional 5.
También se escucharon fuertes críticas
ante la ausencia de autoridades municipales pero,
fundamentalmente, estuvieron dirigidas a la directora de
Defensa al Consumidor y Fiscalización de la Concesiones del
Estado, Silvia Cortés, a quien sindican de provocar la
división de los vecinos ante algunas acciones que decidió
encarar el municipio luego de ver que la protesta comenzaba a
crecer y a subir de tono.
"Es evidente que no nos quieren
escuchar", dijo uno de los vecinos que esperaba la
presencia de un funcionario del OCCOVI y de algún integrante
de la empresa, pero pasaron las horas y nadie dio la cara.
"Me había hecho ilusiones pero evidentemente nos siguen
dando la espalda", agregó con un dejo de resignación.
Mientras tanto, los vecinos temen que
cuando se vaya la Policía, la zona volverá a ser tan
peligrosa y mortal como lo fue siempre. Frente a esto,
persiste la intención de volver a quemar gomas en la Ruta 5,
algo que estuvo a un paso de suceder el domingo por la tarde.
Por otra parte, se evidencia el malestar
en la gente por las declaraciones que formuló el intendente
quien respaldó a los vecinos y hasta amagó con manifestarse
al lado de la gente si es necesario hacerlo, pero hasta ahora
no apareció cuando más lo requerían.
"Tenemos que seguir movilizados el
domingo que es el día que más le duele (a Univía)",
arengó otro vecino, y otro estimó: "Van a hacer las
obras si seguimos al costado de la ruta".
OTRO DOMINGO CAÓTICO
Y así fue. El domingo, a las 18, medio
centenar de vecinos se apostaron al costado de la ruta, el
tráfico comenzó a volverse cada vez más denso al igual que
el comportamiento de un grupo de muchachos -tildados por
algunos de "infiltrados"- que se mostró
predispuesto a cometer actos violentos contra los
automovilistas (incluso arrojaron algunas piedras y aplicaron
puntapiés a varios vehículos) que desafiaban el límite de
velocidad que indican los carteles señalizadores colocados la
semana pasada.
Sin embargo, los vecinos de Los Gallitos
manifestaron en forma pacífica ocasionando, eso sí, largas
colas, debido a la entrega de volantes y explicando a los
conductores las razones por las que están movilizados desde
hace dos fines de semanas.
Esto llevó a que algunos vehículos se
desviaran por el barrio San Emilio, otros tomaran por Pascual
Simone y muchos circularon por caminos de tierra colaterales,
llegando a producirse momentos de tensión cuando el grupo de
muchachos visiblemente eufóricos, interrumpió el paso
colocando un par de neumáticos y amenazando con prenderlos
fuego. Por fortuna, esta situación no llegó a mayores.
Cerca de las 20 arribó al lugar el jefe
de la Policía Distrital, inspector Luis Correale. Lo hizo
acompañado por el titular de la comisaría Luján Primera,
capitán Adrián Silvestre, quien el sábado a la tarde
escuchó las inquietudes de los vecinos referidas a la pobre
tarea que están realizando en el lugar algunos efectivos.
Entrada la noche, grandes y chicos en
forma ordenada se retiraron a sus hogares con la promesa
latente de volver a protestar en cualquier momento.