Una compañera de trabajo del ex
policía y sospechado de estar detrás del atentado a la AMIA,
Juan José Ribelli, fue designada al frente de la
Departamental Mercedes.
A un ex comisario de Luján Primera
lo nombraron titular de la Departamental Lanús y a otro ex
comisario lo echaron por serias irregularidades.
<texto>Por primera vez, una mujer
fue designada al frente de la Departamental Mercedes. Se trata
de Liliana Balacco, quien de este modo reemplaza en el cargo
al comisionado Ernesto Horacio Valdez, pasado a retiro
obligatorio -al igual que otros 71 jefes policiales- por
exceder los años de servicio.
Suerte dispar tuvieron viejas caras
conocidas de la Policía que supieron prestar servicio en esta
ciudad. Mientras que el ex comisario Daniel Cosimano fue
nombrado titular de la flamante Departamental Lanús, el ex
comisario Claudio Martínez fue uno de los cinco jefes
policiales que quedó "prescindible" de la fuerza
por presunto enriquecimiento ilícito. Ambos, fueron
predecesores de la gestión de Luis Correale, actual inspector
y jefe de la Policía Distrital.
También por causa del exceso en los
años de servicio, el gobernador Felipe Solá incluyó dentro
de un grupo de 42 altos mandos que debieron dejar de la fuerza
y quedando en "situación de disponibilidad, al ex
titular de la DDI Mercedes, comisionado Héctor de la
Portilla, recordado en estos pagos por tener la (ineficiente)
misión de buscar al médico asesino José Nicolás "El
Turco" Chaín.
DECISIÓN POLÍTICA
La decisión política de renovar la
estructura jerárquica de la Policía de la Provincia de
Buenos Aires fue adoptada por Solá durante una extensa
reunión que mantuvo con el ministro de Seguridad, León
Carlos Arslanián.
Dichos cambios incluyen una renovación
profunda en los cuadros de conducción policial y son el
resultado del proceso de reforma emprendido hace casi dos
años, cuya continuidad se acordó, según se informó
oficialmente.
En ese contexto, se resolvió pasar a
retiro obligatorio a 72 funcionarios y designar a los nuevos
titulares de las Jefaturas Departamentales, en el marco del
proceso de reformas que se viene llevando a cabo en la
institución policial, para lograr el reordenamiento funcional
estipulado en el nuevo estatuto de personal, la adopción de
un nuevo escalafón y demás medidas tendientes a normalizar
el funcionamiento.
En orden a la puesta en marcha de las
nuevas áreas policiales, se dispusieron los ascensos del
personal designado para la cobertura de los cargos, así como
de aquellos que hasta el momento venían desempeñando en los
cargos de las distintas policías bonaerenses.
Entre las promociones figura otro nombre
familiar para los lujanenses: el superintendente Hugo Matzkin,
quien estuvo al frente de la detención de Chaín y estaba al
mando de la Dirección General de Investigaciones de Delitos
Complejos.
CAMBIOS NECESARIOS
Oficialmente, desde el Ministerio de
Seguridad descartaron que la inesperada medida adoptada
suponga demérito alguno de los jefes relevados, salvo claro
para los cinco declarados prescindibles entre los que se
encuentra el capitán Claudio Martínez, quien directamente
fue echado de la Policía luego de una investigación que
iniciara Asuntos Internos por enriquecimiento ilícito.
Con todo, los cambios podrían
entenderse a partir del texto de la resolución 317 que
sostiene como "necesarios proveer a la cobertura nuevos
cargos".
Por eso, la salida de los jefes fue
acompañada de nombramientos y ascensos de 150 hombres, que no
alcanzaron sin embargo al jefe uniformado de la fuerza, el
superintendente Daniel Rago.
Además, a fines de 2005 no se había
producido el habitual ascenso y retiro generalizado de
policías -posiblemente porque se aguardaba para tomar la
medida que se anunció- lo que hizo aún más necesario el
recambio, en línea con la nueva política de promoción
dentro de la fuerza, que privilegiará la formación por sobre
la antigüedad. Y contiene, por supuesto, un fuerte mensaje
político: se potencia de este modo la reforma Arslanián. Es
una señal clara, aunque la mayoría de los jefes que salieron
llegaron a su cargo durante la gestión del actual ministro.
Según se especifica en el anexo I de la
resolución 310, ahora la bonaerense contará con 22 nuevos
comisionados a cargo de Departamentales de Seguridad, mientras
que otros diez estarán a cargo de Departamentales de
Investigación. También cambiaron los jefes en otras áreas
claves, entre ellos los de la Coordinación General de la
Policía Científica y los de la mayoría de sus dependencias;
el jefe de la Unidad Especial de Lucha contra el
Narcotráfico, junto con los titulares de 7 departamentales
antinarcóticos; el encargado de Antecedentes Personales y el
de Seguridad en Islas.
La resolución 318, en cambio, declara
prescindibles a cuatro capitanes -Claudio Martínez, Antonio
Mercado, Jorge Fiallo, Marcelo García- y a un comisionado,
Rodolfo Coronel. Estos hombres, sospechados de enriquecimiento
ilícito e investigados por Asuntos Internos, engrosan la
lista de más de 1000 policías que debieron abandonar sus
cargos por estar investigados administrativa o judicialmente
en vinculación con delitos penales desde que Arslanián
asumió la conducción de la cartera de Seguridad.
Curriculum vitae
-Daniel Cosimano: fue designado titular
de Luján Primera cuando era sub-comisario. Reemplazó a Raúl
Lezcano en tiempos que la inseguridad era galopante, los
crímenes sin esclarecer moneda corriente y la imagen de la
Policía se emparentaba con la ineficiencia y la corrupción.
Tuvo que lidiar con los serios problemas que causó la crisis
del servicio de colectivos urbanos y mereció elogios por su
actuación durante el 19 y 20 de diciembre cuando Luján no
pudo aislarse de la ola de saqueos. Sin embargo, su labor fue
ponderada por distintos sectores de la comunidad ya que no
hubo que lamentar muertos ni heridos.
Ascendió a comisario mientras dirigía
la dependencia local. A poco más de un año, el intendente
pidió su reemplazo. Entre los motivos que precipitaron su
alejamiento figuran los asesinatos del comerciante Ramón
Cajaravilla y el cobrador de Tele Red, Pablo Ronsoni, ninguno
de estos hechos de sangre pudo ser resuelto.
-Claudio Martínez: su estadía en
Luján Primera duró, por suerte, poco. Si bien en esa época
contaba con un par de móviles, su actuación no quedará en
el recuerdo por buena. Proveniente de Merlo, donde reprimió a
luchadores populares y vecinos asambleístas, era hombre de
confianza del intendente Raúl Othacé. Esa metodología
represiva la aplicó con un vecino de 72 años a poco de
llegar. Días más tarde, uno de sus subalternos dio a conocer
a través de EL CIVISMO una serie de denuncias y causas que
tenía abiertas por pedir coimas y, por supuesto, de
enriquecimiento ilícito, el mismo motivo que lo alejó
definitivamente de la fuerza. Lo reemplazó Luis Correale.
-Liliana Balacco: nació el 25 de enero
de 1954 en Sarandí. Actualmente vive en Lanús Este. Egresó
de la Escuela de Policía en 1978 e ingresó a la Brigada de
Investigaciones donde estuvo en forma ininterrumpida hasta el
9 de enero de 1984 ocupando entre otras funciones la de
"agrupamiento de comando". Luego se fue pero
regresó en septiembre de 1999 para desempeñarse ya como sub-comisario
en la Oficina de Judiciales.
Allí trabajó con varios policías
involucrados en la causa AMIA, entre ellos con Juan José
Ribelli. Por este motivo, prestó declaración en el juicio
oral.
Ya como inspectora tuvo a su cargo la
Coordinación Policial de Comisarías y fue titular de la
Comisaría de la Familia de Alte. Brown.
Junto con Elizabet Policano (Chascomús)
es una de las 2 mujeres que fueron designadas al frente de una
de las 22 Departamentales.