El martes pasado se cumplió un año del
trágico accidente que le costó la vida a Guillermo Ibáñez,
de 18 años, y a Eva Fernández, de 19.
Con la intención de recordar a las
víctimas y de seguir buscando justicia, sus familiares y
vecinos realizaron una caminata con velas que incluyó una
recorrida por distintos lugares que solían frecuentar los
jóvenes.
En el encuentro también estuvieron
presentes habitantes del barrio Los Gallitos y los sacerdotes
Luis Jáuregui, de la parroquia San Luis Gonzaga, y Daniel
Guerra, de la parroquia de la Sagrada Familia de Villa del
Parque. Éste último fue el encargado de realizar una
invocación religiosa en el lugar del hecho, donde desde hace
algún tiempo se levantan dos pequeñas ermitas recordatorias.
La noche del 18 de abril de 2005, estos
dos jóvenes circulaban en bicicleta por una de las colectoras
de Gaona a la altura del barrio Ameghino cuando una pick up
Chevrolet S10 los embistió. Como consecuencia del impacto,
Ibáñez murió prácticamente en el acto, mientras que su
acompañante falleció días después.
Susana José, la mamá de Jorge
Ibáñez, a un año del hecho trágico, se mostró
"destrozada" por la pérdida irreparable.
Con respecto al conductor de la
camioneta, la mujer expresó que "es una rata, un
asesino, un hombre que no tiene corazón. Encima entró por la
ventana y salió por la puerta, tengo entendido que sigue
manejando a la espera de que vuelva a matar a dos inocentes.
No sé si él dormirá a la noche, pero yo en la semana no
duermo más de tres días".
UNA VIDA TRUNCA
EL CIVISMO también dialogó con los
padres de Eva Fernández. En un encuentro emotivo y doloroso
se mostraron indignados por la falta de justicia, una
sensación que profundiza aún más la tristeza y la bronca
por la pérdida de su hija.
"A mí como mamá me derrumbó, con
mi marido no podemos dormir, nos destrozó la vida. La
caminata del martes fue algo tremendo, no sabíamos adónde
estábamos parados, hay días en los cuales nos da la idea de
que caminamos en la nada", expresó Dora Encina.
Con lágrimas en sus ojos, Fulgencio
Fernández recordó a su hija al manifestar que "ella me
decía siempre: papi, vos tenés que descansar, ahora me toca
trabajar a mí. Yo siempre le respondía que todavía tenía
fuerza para seguir haciendo cosas, que se dedicara a
estudiar".
También contaron que la joven repartía
su tiempo entre sus actividades laborales y sus estudios de
asistente social. Además, trabajaba con los chicos del barrio
con la intención de "sacarlos de la calle".
"En la escuela siempre fue
abanderada, tenía coraje y estaba segura de lo que quería
hacer. Justo un día después del accidente la llamaron de un
trabajo al que ella quería entrar hace mucho", expresó
emocionada su madre Dora.
En términos duros, los padres se
refirieron a Jorge Omar Frutos, el conductor de la pick up
Chevrolet que atropelló y mató a los jóvenes. "Ese
asesino sigue libre y, según nos contaron sus vecinos,
continúa manejando".
Estos padres volvieron a pedir justicia
por lo ocurrido y aprovecharon para agradecer a todas las
personas que estuvieron presentes el martes.
Además, informaron que el próximo
jueves 4 de mayo -a un año de la muerte de su hija, luego de
permanecer internada en el hospital de Gral. Rodríguez-
tendrá lugar una marcha de similares características.
RECLAMOS
A un año de estas pérdidas fatales,
sus familiares -en conjunto con vecinos del barrio Ameghino-
continúan reclamando medidas de seguridad para evitar que se
repita un hecho de esas características.
La intención es lograr que la empresa
concesionaria lleve adelante varias obras en Gaona, entre los
tramos que comprenden los puentes Libertad y Beschtedt.
Entre los pedidos se incluyen la
construcción de un puente peatonal en el lugar donde se
encuentra la estación de servicio Shell, la iluminación de
ambas colectoras, la señalización y control de tránsito, el
desmalezamiento de la zona cercana a las colectoras y el
control sobre los terrenos que son utilizados como basural.
En este sentido, días atrás se
construyeron distintos lomos de burros. Sin embargo, las
soluciones profundas y concretas siguen sin aparecer.
Como le contó José a este medio, el
Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) les
solicitó a los familiares y vecinos un impasse de entre 90 y
120 días, necesarios para "organizar las obras".
Pero ya pasaron 150 días y las
respuestas brillan por su ausencia.
José también expresó que "las
vereditas que hicieron debajo de los puentes ya se están
rompiendo. Además, prácticamente son franjas de 50
centímetros pegadas a la calzada del asfalto".
Cabe recordar que en septiembre del año
pasado, los familiares de los jóvenes fallecidos encabezaron
un corte en Gaona.
En aquella oportunidad, la medida de
fuerza se extendió durante 3 horas y contó con la
participación de cerca de 100 personas. La iniciativa fue
tomada luego de una reunión frustrada de los vecinos con
representantes del OCCOVI.