Miércoles 2 de Agosto de 2006 - Año 92 - Edición 7202 - Edición digital 0502

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Profesor lujanense fue dado de baja durante 15 meses

Discriminado por ser paciente oncológico

El año pasado, la Dirección de Medicina Laboral de la Ciudad de Buenos Aires determinó que Juan Bautista Milanese no era apto para ejercer su función como docente.

 

INDIGNADO: "Que un paciente oncológico no pueda dar clases es un pretexto tonto", sostuvo Milanese.

El profesional, quien tiene un tumor maligno en la mano, se desempeñaba como profesor en el Instituto Joaquín V. González. Después de meses de lucha, consiguió que se revierta la medida.

Juan Bautista Milanese es profesor de Geografía, geólogo y master en Gestión Ambiental. En su currículum figuran más de 20 años de trabajo en la docencia.

Luego de ganar un concurso, ingresó el 23 de abril de 1998 como profesor interino en el instituto Joaquín V. González, que depende de la Dirección General de Educación Superior de la Ciudad de Buenos Aires. Pero siete años más tarde comenzaron sus problemas, y una lucha que se extendió por 15 meses.

SENTIRSE DISCRIMINADO

"Para ser empleado de la Ciudad de Buenos Aires hay que tener una ficha municipal. Sabían que tenía un problema oncológico en una mano y por esta razón me dijeron que primero me operara y después continúe con los trámites. Después de operarme, del instituto me informaron que fui dado de baja por no ser apto para la docencia", explicó Milanese a EL CIVISMO.


"Espero que no se repitan acciones vergonzosas como estas, que constituyen un verdadero papelón para las instituciones y un motivo de repudio para toda la comunidad educativa", dijo Milanese.


Dos meses después, y ya con el expediente labrado, Milanese quedó cesante. Ante esta situación, optó por presentar un primer recurso de reconsideración a la Dirección Medicina del Trabajo del gobierno porteño. La respuesta demoró un año y sostuvo la postura que había determinado la baja inicial.

"La contestación fue poco menos que ridícula, y fue terminantemente rebatida mediante un informe hecho por la ortopedista oncológica que me operó, la doctora Patricia Cudeiro".

Milanese presentó un segundo recurso, pero la respuesta volvió a confirmar la no aptitud.

Pero mientras los médicos de Medicina Laboral de Capital Federal consideraban que no era apto para ejercer sus funciones como profesor, Milanese trabajaba como docente en otros institutos del gran Buenos Aires y cinco días después de su baja había sido habilitado para ocupar una cátedra en la Universidad Nacional de Luján, puesto que conserva hasta el día de hoy. Paralelamente se desempeñaba -como lo sigue haciendo- en la secretaría de Minería del Estado Nacional.

Además, en marzo del corriente, el Instituto Médico Especializado Alexander Fleming había certificado que el profesor no tenía contraindicaciones desde el punto de vista oncológico para ejercer la docencia. En la misma fecha, el Instituto Quirúrgico del Callao consideró que su enfermedad "no le impedía realizar sus tareas docentes".

A través de una nota de la Defensoría del Pueblo publicada en un conocido diario capitalino, Milanese se enteró de la existencia de dos profesoras que habían sido despedidas por sufrir problemas oncológicos.

Por esta razón, decidió recurrir a ese organismo para intentar destrabar la situación. A partir de ese momento, las cosas empezaron a cambiar. El 18 de julio el tema llegó a los noticieros de los cinco canales de aire.

"Tres días después de aparecer en televisión, me llamaron de la Dirección de Asistencia al Docente para entregarme el apto para la función y de esta manera corrigieron la decisión que habían tomado hace un año y medio atrás. Esto demuestra la falta de seriedad y nivel que tienen los médicos de Medicina Laboral de la Ciudad de Buenos Aires y que no tienen problemas en discriminar", reflexionó el profesor.

A la hora de encontrar algún tipo de explicación sobre la medida que determinó su baja por casi 15 meses, Milanese explicó que "como los tres docentes que sufrimos este problema tenemos más de 50 años, es una manera de disfrazar una salida laboral inexistente".

"A las otras dos profesoras todavía no las citaron, pero supongo que las van a llamar después de las vacaciones para solucionar este conflicto".

"Que un paciente oncológico no pueda dar clases es un pretexto tonto, y espero que no se repitan acciones vergonzosas como estas, que constituyen un verdadero papelón para las instituciones y un motivo de repudio para toda la comunidad educativa", dijo Milanese.

Sobre el final de la charla que mantuvo con este medio, el profesional recordó que cuando fue dado de baja del Instituto Joaquín V. González se llamó a un nuevo concurso.

"Me presenté y lo gané. Pero cuando me notificaron los resultados, la rectora de la institución me hizo firmar una nota diciendo que si no presentaba el certificado de aptitud otorgado por Medicina Laboral, no podía hacerme cargo de las horas. Eso es un motivo de discriminación del propio instituto, porque me pedían algo que no le pidieron después al profesor que terminó segundo en el concurso", contó.

 

 

 

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