Miércoles 2 de Agosto de 2006 - Año 92 - Edición 7202 - Edición digital 0502

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Educar con el ejemplo

Un nuevo suceso nos despierta del letargo. Unos adolescentes, días atrás, escribieron con aerosol sobre la pared del Complejo Museográfico "Enrique Udaondo" que da al Salón Balcarce. El director fue informado del hecho por sus "eficientes" empleados o quizás ya colocaron el equipo de seguridad que costó $1.000.000 (declarado en la revista "El Federal") y los vio por la video cámara. Acto seguido se presentó en la escuela de estos jóvenes y pidió $800, que es lo que insumiría de gastos la pintura para reparar el daño. Los jóvenes concurrieron al Complejo con el dinero aportado por sus padres y se disculparon con la autoridad.

¡Qué tremendamente respetuosa es la sociedad de Luján!

Mientras los que están paredes adentro del edificio lo convierten en tapera, los que están afuera reparan los errores. Educar con el ejemplo, esto es algo que los adultos debemos asumir si queremos resultados valederos. No es casual lo que sucedió. Los jóvenes podrían tranquilamente aducir que se confundieron, como cualquier foráneo lo hace si mira el estado el edificio. ¿Quién creería que es un edificio público? Podría tranquilamente ser la pared de un baldío.

Educar con el ejemplo. Cuántas veces los adultos le pedimos a los jóvenes que hagan cosas que nosotros no hacemos. Haz lo que yo digo pero no lo que hago, lo importante no es lo que digo sino el testimonio que doy con mi conducta. He allí una cuestión. Con la vara que midas serás medido. Ésta es la otra cuestión.

Si aplicáramos el mismo método de sanción disciplinario les preguntamos a ustedes, jóvenes, y por qué no al resto de los ciudadanos:

¿Cuánto debe pagar la conducción negligente por el robo del Cáliz y otras piezas de la Sala de los Tesoros de don Enrique? ¿Cuánto debe pagar la conducción y la seguridad por el robo en la sala del Gaucho? ¿Cuándo deben pagar las Urpes (amiguismo) por quedarse con gordas sumas que deben repartirse entre todos? ¿Cuánto creen que cobrarían las asociaciones de Caballito a los responsables del traspaso de la histórica "veleta" de manos públicas a manos de una empresa privada (hecho duramente cuestionado)? ¿Cuánto le cobraron al ex funcionario menemista por fotografiarse con la novia en la carroza de los gobernadores?

Y lo peor de todo, ¿cuánto nos cuesta a los contribuyentes la inoperancia diaria de muchos empleados que no trabajan y cobran y muchos miembros de asociaciones ligadas al Complejo que lejos de proteger encubren, que se autotitulan amigos (del poder) y funcionan como enemigos (de la institución)?

Educar con el ejemplo. Sería interesante que la escuela pudiera usar el error de estos jóvenes como un disparador de análisis conjunto en el cual se trabajara no sólo el estado del edificio sino la opinión que los chicos tienen acerca de la gestión actual, hasta podrían generar un proyecto que culmine con propuestas alternativas. Sería una buena forma de mostrarles que la realidad puede ser transformada y que el error es un momento en la búsqueda del saber.

En cuanto a la Dirección del Complejo sería bueno que publicara las boletas de la pintura, así sabríamos que el dinero que pidió se gastó en tal fin. De esta forma retribuiría el gesto responsable que asumieron los padres con respecto al hecho. Sería una buena forma, además, de convertir una sanción disciplinaria en una sanción por reciprocidad, la cual se ajusta más a tiempos de democracia.

Mirta y Marita Cava


La Argentina fraccionada

Tres grandes grupos, abiertamente distintos, conforman esta nación: atrasados religiosamente (AR); gran espacio de negocios (GEN), y tenemos ingresos, no nos afanen (TINA).

Separados geográficamente, los abismos que existen entre uno y otro hacen dudar sobre la armonía que los puede mantener unidos.

En el primero de ellos, un tercio de la población no tiene inodoro, ni pozo ciego, ni desagües. El segundo, por el contrario, es el pulmotor de la economía nacional con espacios para la igualdad y el crecimiento, aunque sea mínimo, de las clases sociales. El tercero, poco poblado, divide las divisas

que le dejan los hidrocarburos y la pesca entre pocas manos.

A pesar de los números macro, que muestran un incesante crecimiento de la economía nacional, entre el norte (AR), el centro (GEN) y el sur (TINA) del país las diferencias históricas de desarrollo y riqueza se mantienen constantes o, peor aún, se agrandan permanentemente.

Pese a la recuperación económica iniciada en el 2002, en la primera de las porciones del país el 51% de la gente sigue viviendo en condiciones de pobreza, el 20% es indigente y la mortalidad de bebés alcanza al 19/1000.

En el sur, un sueldo promedio en el sector privado ronda los $1.850, cifra que se reduce a $1.275 en la región central y cae a $1.070 en el norte del país.

En términos comparativos, equivale a un poder de compra de dos veces y media la canasta básica en el primero de los casos, 1,8 en el segundo y 1,6 en el tercero.

Las diferencias entre uno y otro espacio, claro está, responden a los esquemas productivos dados no sólo tras la devaluación o la llegada de la Patagonia a la Rosada, sino que arranca desde la propia definición del modelo agroexportador en la década del 80 del siglo XIX, que aisló a las comunidades norteñas de todo tipo de avance económico y tecnológico.

No obstante, es innegable que el fenómeno se perpetúa hasta la actualidad con repartijas como la que se realiza a través del plan de inversiones estatales nacionales, que para este año destinará $5.400 millones para GEN y sólo $2.200 millones (menos de la mitad) para AR.

La variante se mantiene en cuanto a inversiones extranjeras, donde la diferencia también es notoria: sólo el 1,5% de las hechas en 2005 fueron a parar al sector más rezagado de nuestro país.

Con soluciones que en el corto y mediano plazo escasean, cabe preguntarse por qué AR habría de continuar sometiéndose voluntariamente a una situación de desigualdad y desventaja respecto de GENTINA, más aún considerando que a su derecha, al noroeste y al noreste existen proyectos económicos, ideológicos o expansivos que parecieran tenerlos más en cuenta que sus

propios connacionales.

Desde lo cultural, a no dudarlo, el intercambio en el norte del país es mucho mayor con los vecinos transfronterizos que con el resto de los argentinos. Lo propio sucede con el comercio y, sin embargo, el apego a la tierra y a la nacionalidad es mayor en AR que en el resto del país.

Este fenómeno pareciera estar dado por la dependencia que genera la pobreza endémica con relación a los feudos de turno.

El capital migra constantemente y, se dice, no tiene dueño. En el norte, por el contrario, la ausencia de cuentas bancarias cuantiosas obliga a aferrarse a la parcela que se tiene.

Alcides Cepeda

Agencia MP


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