Un nuevo suceso nos despierta del
letargo. Unos adolescentes, días atrás,
escribieron con aerosol sobre la pared del
Complejo Museográfico "Enrique
Udaondo" que da al Salón Balcarce. El
director fue informado del hecho por sus
"eficientes" empleados o quizás
ya colocaron el equipo de seguridad que
costó $1.000.000 (declarado en la revista
"El Federal") y los vio por la
video cámara. Acto seguido se presentó en
la escuela de estos jóvenes y pidió $800,
que es lo que insumiría de gastos la
pintura para reparar el daño. Los jóvenes
concurrieron al Complejo con el dinero
aportado por sus padres y se disculparon con
la autoridad.
¡Qué tremendamente respetuosa es la
sociedad de Luján!
Mientras los que están paredes adentro
del edificio lo convierten en tapera, los
que están afuera reparan los errores.
Educar con el ejemplo, esto es algo que los
adultos debemos asumir si queremos
resultados valederos. No es casual lo que
sucedió. Los jóvenes podrían
tranquilamente aducir que se confundieron,
como cualquier foráneo lo hace si mira el
estado el edificio. ¿Quién creería que es
un edificio público? Podría tranquilamente
ser la pared de un baldío.
Educar con el ejemplo. Cuántas veces los
adultos le pedimos a los jóvenes que hagan
cosas que nosotros no hacemos. Haz lo que yo
digo pero no lo que hago, lo importante no
es lo que digo sino el testimonio que doy
con mi conducta. He allí una cuestión. Con
la vara que midas serás medido. Ésta es la
otra cuestión.
Si aplicáramos el mismo método de
sanción disciplinario les preguntamos a
ustedes, jóvenes, y por qué no al resto de
los ciudadanos:
¿Cuánto debe pagar la conducción
negligente por el robo del Cáliz y otras
piezas de la Sala de los Tesoros de don
Enrique? ¿Cuánto debe pagar la conducción
y la seguridad por el robo en la sala del
Gaucho? ¿Cuándo deben pagar las Urpes
(amiguismo) por quedarse con gordas sumas
que deben repartirse entre todos? ¿Cuánto
creen que cobrarían las asociaciones de
Caballito a los responsables del traspaso de
la histórica "veleta" de manos
públicas a manos de una empresa privada
(hecho duramente cuestionado)? ¿Cuánto le
cobraron al ex funcionario menemista por
fotografiarse con la novia en la carroza de
los gobernadores?
Y lo peor de todo, ¿cuánto nos cuesta a
los contribuyentes la inoperancia diaria de
muchos empleados que no trabajan y cobran y
muchos miembros de asociaciones ligadas al
Complejo que lejos de proteger encubren, que
se autotitulan amigos (del poder) y
funcionan como enemigos (de la
institución)?
Educar con el ejemplo. Sería interesante
que la escuela pudiera usar el error de
estos jóvenes como un disparador de
análisis conjunto en el cual se trabajara
no sólo el estado del edificio sino la
opinión que los chicos tienen acerca de la
gestión actual, hasta podrían generar un
proyecto que culmine con propuestas
alternativas. Sería una buena forma de
mostrarles que la realidad puede ser
transformada y que el error es un momento en
la búsqueda del saber.
En cuanto a la Dirección del Complejo
sería bueno que publicara las boletas de la
pintura, así sabríamos que el dinero que
pidió se gastó en tal fin. De esta forma
retribuiría el gesto responsable que
asumieron los padres con respecto al hecho.
Sería una buena forma, además, de
convertir una sanción disciplinaria en una
sanción por reciprocidad, la cual se ajusta
más a tiempos de democracia.
Mirta y Marita Cava
Tres grandes grupos, abiertamente
distintos, conforman esta nación: atrasados
religiosamente (AR); gran espacio de
negocios (GEN), y tenemos ingresos, no nos
afanen (TINA).
Separados geográficamente, los abismos
que existen entre uno y otro hacen dudar
sobre la armonía que los puede mantener
unidos.
En el primero de ellos, un tercio de la
población no tiene inodoro, ni pozo ciego,
ni desagües. El segundo, por el contrario,
es el pulmotor de la economía nacional con
espacios para la igualdad y el crecimiento,
aunque sea mínimo, de las clases sociales.
El tercero, poco poblado, divide las divisas
que le dejan los hidrocarburos y la pesca
entre pocas manos.
A pesar de los números macro, que
muestran un incesante crecimiento de la
economía nacional, entre el norte (AR), el
centro (GEN) y el sur (TINA) del país las
diferencias históricas de desarrollo y
riqueza se mantienen constantes o, peor
aún, se agrandan permanentemente.
Pese a la recuperación económica
iniciada en el 2002, en la primera de las
porciones del país el 51% de la gente sigue
viviendo en condiciones de pobreza, el 20%
es indigente y la mortalidad de bebés
alcanza al 19/1000.
En el sur, un sueldo promedio en el
sector privado ronda los $1.850, cifra que
se reduce a $1.275 en la región central y
cae a $1.070 en el norte del país.
En términos comparativos, equivale a un
poder de compra de dos veces y media la
canasta básica en el primero de los casos,
1,8 en el segundo y 1,6 en el tercero.
Las diferencias entre uno y otro espacio,
claro está, responden a los esquemas
productivos dados no sólo tras la
devaluación o la llegada de la Patagonia a
la Rosada, sino que arranca desde la propia
definición del modelo agroexportador en la
década del 80 del siglo XIX, que aisló a
las comunidades norteñas de todo tipo de
avance económico y tecnológico.
No obstante, es innegable que el
fenómeno se perpetúa hasta la actualidad
con repartijas como la que se realiza a
través del plan de inversiones estatales
nacionales, que para este año destinará
$5.400 millones para GEN y sólo $2.200
millones (menos de la mitad) para AR.
La variante se mantiene en cuanto a
inversiones extranjeras, donde la diferencia
también es notoria: sólo el 1,5% de las
hechas en 2005 fueron a parar al sector más
rezagado de nuestro país.
Con soluciones que en el corto y mediano
plazo escasean, cabe preguntarse por qué AR
habría de continuar sometiéndose
voluntariamente a una situación de
desigualdad y desventaja respecto de
GENTINA, más aún considerando que a su
derecha, al noroeste y al noreste existen
proyectos económicos, ideológicos o
expansivos que parecieran tenerlos más en
cuenta que sus
propios connacionales.
Desde lo cultural, a no dudarlo, el
intercambio en el norte del país es mucho
mayor con los vecinos transfronterizos que
con el resto de los argentinos. Lo propio
sucede con el comercio y, sin embargo, el
apego a la tierra y a la nacionalidad es
mayor en AR que en el resto del país.
Este fenómeno pareciera estar dado por
la dependencia que genera la pobreza
endémica con relación a los feudos de
turno.
El capital migra constantemente y, se
dice, no tiene dueño. En el norte, por el
contrario, la ausencia de cuentas bancarias
cuantiosas obliga a aferrarse a la parcela
que se tiene.
Alcides Cepeda
Agencia MP