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A propósito de las
diatribas contra Gerardo A. Amado
El buen
nombre y honor... y la manipulación
partidaria del dolor
Extractos de carta
remitida al Ingeniero Gerardo A. Amado, con
fecha 29 de junio de 2006)
"Por algunos medios locales de
comunicación escritos, me anoticio que Ud.
promueve, en sede judicial (Departamento
Judicial Mercedes, Buenos Aires) una
querella -por calumnias e injurias, en
contra de dos dirigentes del justicialismo
lujanense- en defensa de su buen nombre y
honor. También del mismo modo me he
enterado de los incidentes que procuraron
obstaculizar el desarrollo normal del
proceso judicial.
"Pues, hace usted muy bien en
defenderse. Para eso están los tribunales
ordinarios, que debieran juzgar y fallar sin
presiones de ninguna naturaleza, y ejecutar
-en tiempo y forma- las alternativas del
debido proceso legal.
"Nadie tiene derecho a ensuciar
impunemente la honra de las personas,
desatando -como es el caso- una "horda
de improperios" en su contra y
acusándolo de lo que usted no ha hecho.
"Imagino, pues es conocida mi
militancia en la Unión Cívica Radical
desde 1982, que más o menos Ud. deduce
cuál es mi pensamiento en materia de
derechos humanos y/o en cuestiones
vinculadas al denominado `terrorismo de
Estado´ y la impunidad. Comparto -a grandes
rasgos, y con algunas pocas excepciones- lo
que la gestión nacional transcurrida entre
1983-1989 ha realizado en tales materias y
aquellas otras posturas de mi partido hasta
la fecha.
"Pero ello, en modo alguno, impide
repudiemos la calumnia y la injuria cuando
tiene lugar, y la `utilización´ -con
subalternos fines político-partidarios- del
dolor derivado de los tristes y oscuros
sucesos de las violentas décadas de
1970-80.
"En consonancia con tal
pensamiento,... (he expresado)... que el
Intendente Municipal de Luján `no disimula
su manipuleo político-partidario respecto
de la triste última fecha -me refiero a
1976- y sus conocidas consecuencias´, así
como que `funciona en Luján una Comisión
de Derechos Humanos lo suficientemente
pluralista e independiente, que se sustrae a
los manejos princistas´.
"Con respecto a algunas expresiones
que aparecen en algunos medios locales,
recuerde Ud. la elegante ironía con que se
refería a algunos denominados
`periodistas´ el costumbrista español
Mariano José de Larra (1809-1837).
"Afirma pues, en `Ya soy redactor´,
que un periodista `graduado´ es cuando se
halla ya `determinado a triturar en el
mortero de mi (su) crítica cuanto
malandrín literario me (le) saliese al
camino en territorio de mi jurisdicción´
(`malandrín literario´, léase en el caso
actual: `político opositor molesto y
serio´), para aludir luego a que no
descubrirá `los recursos ocultos que mueven
la gran máquina de un periódico, ni romper
el velo del prestigio que cubre nuestros
altares, que eso fuera sobrado e inoportuno
desinterés´.
"Y esto en... 1833: `nada nuevo bajo
el sol´, dice viejo adagio latino".
Néstor Fabián Migueliz
Aclaración
Solicito la publicación de la presente
con relación a la publicación aparecida en
ese prestigioso bisemanario sobre el
ingeniero Gerardo Amado, firmado por varias
personas entre las que figura Raúl Cano.
Al respecto quiero aclarar que no soy yo,
dado que no estoy involucrado en este tema.
Agradeciendo desde ya la publicación de
la presente, le saludo con mi mayor respeto.
Raúl Cano
LE 4.722.925
"Populismo
y Resumen histórico"
"Populismo": Régimen
político que intenta buscar apoyo en las
masas populares y que desea defender a
éstas".
Si analizamos fríamente la historia
argentina desde su comienzo, nos encontramos
que hubo varios períodos donde se
implementó ese tipo de régimen hacia las
masas populares con respeto, seriedad, con
grandes falencias ¡sí! pero también con
grandes virtudes.
Quiero rescatar entre las brumas de la
historia en que los quieren sepultar los
enemigos de la Patria, algunos de aquellos
que, pese a sus errores, supieron defender
al pueblo y la Nación, fueron Juan Manuel
de Rosas, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo
Perón. Hubo un solo período donde el
populismo cumplió con casi todos los
objetivos propuestos en su campaña: desde
el año 1946 hasta 1955, con grandes
defectos pero también con grandes virtudes,
las cuales hasta ahora no han sido superadas
por nadie, ¡ni siquiera igualadas! Me
dirán que existía censura, ¡sí! Que la
democracia era endeble, ¡también!
Ese régimen populista no traicionó,
consiguió todas las conquistas sociales
para ese pueblo olvidado, sumido en la
miseria y despreciado. Así se consiguió
justicia y respeto a su soberanía, la
Nación económica y culturalmente pasó a
ser la primera en Latinoamérica y a nivel
mundial estar a la altura de Canadá y
Australia.
Pero el régimen sería derrocado, al
igual que Rosas e Irigoyen por los que se
dicen "progresistas, en bien de las
libertades públicas", verdaderos
"chantas" al servicio de los
monopolios internacionales, a los EEUU e
Inglaterra y la oligarquía vernácula que
después de bombardear en forma
"heroica" al pueblo en Plaza de
Mayo, terminaron con el
"populismo". Pronto llegaría la
censura, las detenciones y los
fusilamientos. Se hace presente el FMI
concertando así una alianza monstruosa que
iría lentamente sumiendo otra vez al pueblo
en la entrega, la traición y la miseria.
A partir de ese momento, se suceden
divisiones dentro de las fuerzas armadas
entre azules y colorados, siguen en forma
interminable los golpes de Estado y en esa
vorágine caen gobiernos institucionales
como el del Dr. Frondizi y el del Dr. Illia.
En el año 1970 el país ya estaba
inmerso en las tinieblas y la muerte.
Año 1976: el gobierno constitucional de
la Sra. María Estela Martínez de Perón,
sumido en el descontrol y la anarquía, es
derrocado por un nuevo golpe de Estado.
Año 1982: ¡Las tinieblas ya son noches
y la muerte es la Reina! Y el horror es
acrecentado con Malvinas, ¡la tragedia!
Año 1983: Después de un largo y
tétrico camino, desembocaríamos al fin en
una nueva esperanza: ¡La Democracia!
Pero el Sr. Alfonsín tuvo que retirarse
antes de terminar su mandato producto de la
presión ejercida por los "chantas y
falsos populistas" como quedó
demostrado, con privatizaciones de las
principales empresas de la Nación,
subvencionadas por el Estado (con sabor a
entrega), dejando a gente en la calle sin
trabajo, con planes para repartir miseria,
sin crear fuentes de trabajo genuinas para
que esa gente no quede al margen del sistema
y así, un sinnúmero de promesas
incumplidas. Y lo defino así, en pocas
palabras, ha sido un "populismo sólo
para las urnas".
Y así reinó el caos político,
económico y social hasta hace muy poco. La
Nación quiere volver a tener esperanza, es
necesario que la clase política comience a
trabajar en bien de la Nación, que no se
deje tentar por los enemigos de ayer que son
los mismos de hoy.
Para terminar, quiero dejar en claro mi
pensamiento que, creo, es el de la mayoría:
que hayan habido pequeños grupos de hombres
que saliendo de las instituciones de la
Nación hayan atentado contra el orden y la
Constitución, no nos da derecho a
difamarlas, nacieron con la Patria y merecen
todo nuestro respeto.
Osvaldo Ángel Aso
Al Dr.
Pablo Rolandelli
Mi nombre es Ester Levin, vivo en Capital
Federal y siento la absoluta necesidad de
escribir esta nota para que sea leída por
la comunidad de Luján.
En este mundo indiferente del sálvese
quien pueda, como sea y a costa de pisotear
a quien se nos ponga en el camino, quiero
reivindicar la figura de un hombre al que
considero la antítesis de lo manifestado
anteriormente.
En mi país, donde el pedido de justicia
es un hecho cotidiano, deseo hacer mi aporte
expresando mi solidaridad con un ser humano
excepcional al que la vida, en los últimos
tiempos, lo ha golpeado salvajemente.
He tenido el privilegio de ser atendida,
al igual que muchos de mis familiares, en su
clínica y allí aprendí a admirar sus
virtudes, tanto en el campo profesional como
humano.
Lo he visto caminar, atender a sus
pacientes con una dedicación y esmero fuera
de lo común; he podido comprobar su
sabiduría como médico en decenas de
historias escuchadas en su sala de espera;
me he sentido conmovida por su humildad al
tratar a sus enfermos por sus nombres de
pila o apodos sin importar su condición
social; he sido testigo de jornadas
interminables de trabajo, sin que ello
impidiera dedicarle todo su tiempo a quien
lo necesitara.
Estoy segura hoy él necesita del apoyo
incondicional de su gente, esa gente a la
que dedicó su vida y para quienes se
capacitó como pocos.
En un mundo donde los valores éticos no
se cotizan y la mediocridad nos agobia, es
un acto de justicia manifestarle
públicamente mi infinito agradecimiento.
Nunca tuve amistad con él. Eso sí,
jamás me sentí un número o un anónimo en
su consultorio (cosa normal en Buenos Aires,
donde siempre viví), por eso cuento con
orgullo que allá en Luján tuve la
oportunidad de conocer a un médico
campechano, comprometido con el dolor ajeno,
humilde como los grandes, sabio como pocos.
¡Gracias Dr. Rolandelli! El respeto y la
admiración que usted se ha ganado creo que
van a apuntalarlo en estos momentos
adversos, y que el corazón de tantos
lujanenses a los que usted se brindó van a
cobijarlo de tanto infortunio.
Ester Levin
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