Sábado 12 de Agosto de 2006 - Año 92 - Edición 7205 - Edición digital 0505

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Cayó el falso defensor de los estafados por prestamistas

Detuvieron al inefable "capitán" Vergez

La misma verborragia que lo llevó a ocupar espacios de prensa en Luján lo depositó en la cárcel.

El represor Héctor Vergez fue reconocido por el hijo de un desaparecido, a quien años atrás el propio ex capitán le dijo que había secuestrado a su padre.

EL FALSO JUSTICIERO: Vergez jamás negó su participación en la dictadura. Pero eso no le quitó apoyo y amistades en Luján.

"El capitán Héctor Pedro Vergez nació de cuna humilde. Entonces, sus padres no se imaginaban que su hijo, más allá de servir a la patria, inclinaría sus energías a defender a los más humildes, a los postergados, a aquellos que no saben cómo ni dónde peticionar. Nació en 1943 en Victorica, La Pampa, y formó parte de una familia tan humilde como laboriosa. Vergez sabe lo que es el trabajo y el esfuerzo para hacerse un lugar en una sociedad llena de desigualdades e injusticias".

Esa es la introducción a la biografía que, en tono Poldy Bird, publicó el propio Héctor Pedro Vergez en la página que creó, años atrás, para difundir las actividades de su Asociación Nacional Contra la Usura (ANCU).

Una biografía más realista debería decir que Vergez, alias "Vargas" o "Gastón", fue uno de los represores más sanguinarios de la última dictadura militar. Estuvo a cargo del campo de concentración de La Perla, en Córdoba, y entre las acusaciones que supo cosechar figura la apropiación indebida de casas e inmuebles de los desaparecidos durante el gobierno de facto.

Sin embargo, no fue su apego con lo ajeno lo que determinó su reciente detención, sino su incontrolable verborrea, propia de aquellos que se creen impunes.

Vergez fue apresado a principios de esta semana. El ex represor fue reconocido días atrás por el hijo de un desaparecido como el autor del secuestro y desaparición de su padre, Gallego Soto.

El joven se encontró cara a cara con Vergez hace diez años y éste, amparado en la vigencia de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, le confesó que él había sido el autor del secuestro de su padre.

El lunes, en rueda de reconocimiento, el hijo de Gallego Soto lo identificó de inmediato cuando lo vio junto a otros delincuentes, y se largó a llorar desconsoladamente ante el juez de la causa.

Las resoluciones de Rafecas y de Oyarbide se conocieron un día después de que el presidente Néstor Kirchner reclamara a la Justicia el avance de las causas de derechos humanos y que los acusados fueran enviados a cárceles comunes. De todos modos, las detenciones que ordenó el juez federal Daniel Rafecas estaban previstas desde la semana pasada.

EL COLUMNISTA

El "modus operandi" de Vergez lo llevó a conseguir el apodo de "El Escorpión", nombre que le puso el programa "Telenoche Investiga". En agosto de 2000, esa producción periodística detalló cómo Vergez cerraba negocios millonarios con personas acorraladas por sus deudas con prestamistas.

Fue con esa careta de falso héroe que desembarcó en Luján, una de las tantas ciudades que recibió los consejos de ANCU, aunque seguramente esta ciudad ha sido uno de los lugares donde Vergez encontró el terreno más fértil para difundir sus ideas.

En Luján, antes de que la clase política reaccionara y lo declarara "persona no grata", el ex responsable de La Perla realizó marchas callejeras para escrachar a prestamistas; fue columnista "estrella" en "Radio Ciudad Luján", emisora cuyo propietario llegó a decir, al aire, "Héctor, esta radio es tuya", y también escribió durante meses en el diario "Tribuna del Pueblo".

En coincidencia con la detención de Vergez, también aprehendieron en Mercedes al ex agente de inteligencia de la Policía Federal en la última dictadura, Raúl Guglielminetti.

Como ocurrió durante algunos meses en Luján con el nefasto capitán Vergez, en Mercedes Guglielminetti gozaba de cierto respeto en algunos sectores de la sociedad. De hecho, según informaron desde "El Nuevo Cronista" de esa ciudad, "Guglielminetti tuvo un supermercado y lo conocía todo el mundo". Jamás nadie se animó a declararlo "persona no grata".

Guglielminetti fue detenido en el campo "La Mapuche", un predio con semáforo en la tranquera y seguridad privada, ubicado a la altura del kilómetro 103 de la ruta 5.

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