Miércoles 16 de Agosto de 2006 - Año 92 - Edición 7206 - Edición digital 0506

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Hoy un aplauso, mañana un problema

Tal como detalla en esta edición EL CIVISMO, la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos estudia los detalles de una inminente presentación en la Justicia Federal y otra denuncia en el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) por la reciente sanción de una ordenanza municipal que frena, en todo el partido de Luján, la radicación de autoservicios y supermercados.

Si bien en el texto de esa norma no se menciona a las inversiones de origen asiático, nadie podrá negar que la resolución unánime del Concejo Deliberante, avalada desde el silencio por el gobierno municipal, surge por la aparición en barrios y localidades de Luján de comercios administrados por chinos; algo común en prácticamente toda la geografía del conurbano y en una importante porción del interior bonaerense y de los grandes centros urbanos del país.

En Luján, en lugar de optar por el camino serio hacia una solución, se optó por el atajo. Todo problema presente y futuro -como serán, sin duda, las presentaciones judiciales- se evitaba sosteniendo controles firmes y constantes en todos los comercios del rubro. Los edificios, los alimentos y los papeles tienen que estar en orden en los supermercados chinos, italianos, bolivianos, indios o argentinos.

Aquí se buscó lo más sencillo. Eso sí, la respuesta ante las presiones lógicas de quienes veían amenazada la competencia leal fue inmediata. Basta de habilitaciones para estos emprendimientos, hasta tanto se defina el impacto socio-económico en cada rincón del partido.

La noche de la aprobación de esta norma en el Concejo hubo aplausos para los ediles, desde una barra ocupada por supermercadistas locales. Sus argumentos eran y siguen siendo válidos: la falta de controles torna beneficioso el terreno para la competencia desleal.

Poco importó en esa jornada -o, en todo caso, importó para ganar el aplauso- que en la Municipalidad se tramitaban dos habilitaciones de supermercados con administración oriental. En uno de los casos, ni siquiera importó que el comercio que se pretendía instalar estaba a muchos menos metros de distancia de otro igual que lo establecido por ley. ¿La culpa es del chino o del argentino que hizo la vista gorda en lugar de medir la distancia entre comercios y permitió el inicio de los trámites?

En el barrio Zapiola, sólo es culpable el emprendedor chino o el argentino que aún sabiendo los argumentos de la competencia injusta le alquiló el inmueble.

Sin duda, estos dos ejemplos son apenas una muestra de una hipocresía constante.

Además, lo expresado en este editorial son reflexiones y argumentos que se escuchan entre los concejales opositores y oficialistas y también entre algunos funcionarios comunales, pero que casi nunca afloran a la luz. "Actuamos bajo presión y me parece que nos equivocamos"; "Era lógico que tendríamos que enfrentar presentaciones judiciales"; "No se estudió la norma como se debía"; "Lo que se aprobó es una barbaridad que ahora tendremos que tratar de corregir"; "Estamos trabajando en una norma seria", fueron frases escuchadas en los últimos días.

De hecho, el Departamento Ejecutivo jamás puso la firma para la promulgación de la ordenanza emanada desde el Concejo. En realidad, se trata de un indicio simbólico, de una muestra de disconformidad, porque la promulgación llegó luego de que pasaran los 10 días legales establecidos para su sanción "tácita".

En otras palabras, nadie se quiere hacer cargo de lo sancionado. A pesar de que muchos se alegraron ante los aplausos de ocasión.

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