El viernes pasado el
intendente Miguel Ángel Prince confirmó
que sufre de amnesia selectiva: se acuerda
lo que le conviene. Justo en el Año de la
Memoria se olvida de los más recientes
años de historia. Como si hubiese
desembarcado de una nave que lo depositó
hace escasos días en la Intendencia, la
semana pasada se sentó frente a los
concejales y presentó una agenda de temas
que su gestión considera urgentes y
necesarios.
¿Hay que recordarle
al actual jefe comunal que es el responsable
político máximo de la comuna de Luján
desde 1995 de manera ininterrumpida, y que
para entonces ya tenía unos cuatro años de
experiencia en la misma tarea? Por sus
dichos, es evidente que hay que
recordárselo.
"Pretendemos que
esta Agenda Pública Tentativa de temas
sirva para avanzar, decididamente, en
dirección en futuro, como una obligación a
ordenar, presentar, considerar y ejecutar
los temas prioritarios del Estado. Los
tiempos se acortan y Luján no debe dejar
pasar las oportunidades que se le presentan,
sin importar cuál es el color de la
administración actual. Nuestros mayores lo
pensaron y actuaron así. Debemos ser
consecuentes con ese legado", dijo
Prince. Sería razonable que esas
expresiones las hubiese ofrecido en el acto
de asunción en 1995. Sin embargo, las dijo
el viernes pasado.
Mayor sorpresa causa
conocer los temas que su actual gestión
considera urgentes, y ante los cuales
"no hay que dejar pasar las
oportunidades".
Prince pretende la
inmediata aprobación del Código de
Reordenamiento Urbano, pero acepta que se
trata de la adecuación de una norma de
principios de la década del setenta y que
se quiere modificar desde 1997. Ahora tiene
apuro.
En Jáuregui, los
vecinos denuncian que hace 12 años que se
reclama por un freno a la contaminación y
ahora el jefe comunal está apurado en
sellar un "Pacto
productivo-ambiental". ¿Es ésta la
gran oportunidad que no se debe dejar pasar?
¿O es la oportunidad de evadir las
decisiones serias y definitivas?
Prince también quiere
acelerar "reformas a la ordenanza del
servicio de autos al instante". Hace no
menos de diez años que se presentan y
vuelven a cero diferentes proyectos para
ordenar a ese caótico rubro de servicio.
Primero era la excusa de la crisis, después
los compromisos, más tarde los favores para
llevar gente a votar. Lo cierto es que
según estadísticas oficiales, la
indiferencia en los controles generó que
una mínima porción de las agencias cumpla
con todo lo que ordena la ley.
El mismo marco de
análisis le cabe a las unidades de gestión
descentralizada, organismos que Prince
quiere crear para deslindar
responsabilidades ejecutivas, aunque en
teoría se difunda con otras
características.
Otro apuro del
intendente se refiere a la necesidad de
definir un plan de desarrollo turístico.
Sirve un solo dato para pensar cuántas
oportunidades pasaron y siguieron de largo,
sin frenar en Luján: las concesiones de las
unidades del balneario parque y de la
terminal de ómnibus están vencidas hace
más de 10 años.
Tampoco escapa a la
incomprensible urgencia actual, el tema del
basural de residuos domiciliarios y la
planta depuradora de líquidos cloacales.
Al primero, Prince
prometió cerrarlo en 1999 y la
"gran" obra fue la colocación de
un alambrado perimetral. La segunda, colmó
su capacidad funcional de depuración de
manera tal que en verano inunda el aire con
sus olores a podrido y su saturación tiene
paralizada cualquier obra de extensión de
la red cloacal.
En cada uno de los
temas mencionados, ¿cuántas oportunidades
dejó pasar la administración del
intendente Prince? Parece que la respuesta
no importa.
En el Año de la
Memoria, políticamente sólo sirve mirar
hacia delante. Prince pretende seguir en el
cargo otro mandato -tal como admitió ante
este medio- y hará y dirá todo lo
necesario para alcanzar ese objetivo. Por
eso está apurado.
En cada uno de los
temas mencionados, ¿cuántas oportunidades
dejó pasar la administración del
intendente Prince? Parece que la respuesta
no importa.