Sábado 26 de Agosto de 2006 - Año 92 - Edición 7209 - Edición digital 0509

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Perdió el control de su automóvil en Gaona

Murió Bruno Pellizzetti cuando regresaba a Luján

La muerte de este conocido vecino significa una lamentable pérdida para la comunidad.

Incasable escritor y autor de numerosos proyectos, se radicó en esta ciudad de grande para pasar los últimos años de una intensa vida.

A los 83 años, y como consecuencia de un accidente de tránsito, murió ayer por la mañana Bruno Pellizzetti, reconocido vecino de esta ciudad, autor de varios libros y numerosos proyectos, especialmente relacionados con la navegación, la hidrografía, los puertos y los ríos que surcó.

El accidente que le costó la vida ocurrió aproximadamente a las 8.20 de este viernes, al llegar a la estación de peaje de Gaona. A esa hora, Pellizzetti viajaba solo de regreso a Luján, lugar que había adoptado para residir y trabajar desde hacía un tiempo con la intención de pasar los últimos años de su intensa vida.

Si bien las causas que provocaron la pérdida de control de su Suzuki modelo Fun por estas horas son motivo de investigación, fuentes policiales que hablaron con este medio no descartan que Pellizzetti haya sufrido un infarto que le pudo provocar la muerte antes de embestir frontalmente un protector de concreto ubicado en la zona de las cabinas de peaje.

Conocido por su actividad como rotariano, Pellizzetti colaboró con numerosas instituciones en forma desinteresada, al tiempo que solía mantener fluida comunicación epistolar con los principales editorialista de los grandes medios gráficos que habitualmente solían publicar sus comentarios, proyectos y propuestas de diversa índole pero siempre con el interés en común de mejorar la calidad de vida de las personas y también del país.

EL VIEJO Y EL MAR

De su pasión como eximio navegante adquirida en su Italia natal nunca pudo separarse y lo acompañó hasta su último instante por más que ya hacía varios años que no comandaba un barco de gran porte.

Muchos de los conocimientos adquiridos a lo largo de su vida, y tras recorrer buena parte del mundo, los volcó en algunos de sus libros y en varios de sus incontables ensayos.

"Por el amor al Paraná" fue su última novela histórica escrita en 2003 en la que hay espacio también para sus experiencias como explorador de este río sin dejar de lado anécdotas que cosechó de los isleños a lo largo de los años.

Viejo capitán de ultramar de origen genovés, fue el hombre que en silencio le hizo sacar la palabra "xeneixe" del dorsal de la camiseta de Boca Juniors al descubrir que el vocablo se escribía con la letra Z y no la X, como muchos presumían.

Recibió numerosos premios, distinciones y nombramientos pero nunca perdió la humildad y el respeto, lo que hizo que quienes lo conocieran tuvieran un particular aprecio hacia su persona.

Cuando se radicó definitivamente en Luján, no dudó un instante en hacerse socio de la Sociedad Italiana. También despuntaba el vicio de escribir publicando en la sección Opinión de EL CIVISMO.

Ferviente investigador, Pellizzetti se destacó por saber documentar en forma magnífica todos sus trabajos, a tal punto que llegó a consultar más de 70 obras para su novela histórica sobre el Río Paraná.

Amigo entre otras personalidades del pintor Raúl Soldi, con quien compartió la pasión por la navegación, la Armada Argentina le otorgó en 1996 la "Cruz Naval a los Servicios Distinguidos". En 1992 había recibido el premio "Almirante Irízar". Ambos galardones fueron entregados por el Centro Naval y por el jefe del Estado Mayor General de esta fuerza.

Fue un visionario en materia de puertos dedicados a la exportación logrando adelantarse a todos cuando propuso la construcción de una estación terminal portuaria en Rosario para sacar la producción de soja, algo que luego vieron los chinos antes que muchos argentinos y entidades agropecuarias.

Días previos a desatarse los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001, presentó una propuesta para sanear el Riachuelo que bien hoy los gobernantes de turno podrían inspirarse para hacer algo para mejorar la vida de los pobladores que se hacinan en sus márgenes. Luján le debe mucho a este hombre bonachón y tal vez no tan reconocido como debiera.

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