Entre las atracciones figura una
comparsa de vecinos de origen boliviano que mostrarán trajes
e instrumentos musicales típicos de ese país.
No tendrá el poderío económico del
carnaval de Río de Janeiro, tampoco la mística del de
Venecia, ni el brillo del de Oruro, ni el ritmo candombero del
de Montevideo y menos aún la difusión del de Gualeguaychú.
No obstante, en el barrio Los Laureles este año habrá corso,
o algo por el estilo. Será modesto pero, al fin y al cabo,
una opción más para que los lujanenses vuelvan a revivir
esos sábados a la noche de febrero haciendo sonar pitos,
matracas y revoleando espuma a los cuatro vientos.
A partir del sábado 4, la sociedad de
fomento organiza un evento para recaudar fondos denominado
"Paseo de carnaval", según dijo Juan Pablo Merlo,
presidente de la entidad barrial. Y explicó que la propuesta
tiene ese nombre "porque no sabemos si va a llegar a ser
corso".
Con el impulso de la sociedad de
fomento se sumaron varios vecinos entusiasmados en dar una
mano para lograr que el fruto de la recaudación de esas
noches de magia y jolgorio sirva para construir los refugios
de material de las paradas del colectivo que entra al barrio.
Si el buen tiempo colabora con su
parte, habrá corso el 4, 11 y 18. Tres noches en la que
desfilarán a lo largo de dos cuadras en la única calle
pavimentada comparsas y mascaritas al son de ritmos
caribeños, batucadas y grupos de cumbias que prometen hacer
su aporte para ayudar con la causa.
VENGA A BAILAR
"Acá no se cobra entrada",
informó Merlo, al tiempo que comentó que habrá servicio de
cantina, estacionamiento vigilado, seguridad garantizada y
hasta contarán con un puesto sanitario en caso de que surja
alguna emergencia.
La idea es que se acerquen familias no
sólo del barrio sino de todo Luján y compartir en un
ambiente ameno una fiesta que por estos lados hace unos años
se perdió por diversas causas.
Murgueros de Jáuregui, comparsas de
Mercedes, grupos musicales llegados de la mano de una radio
local que difunde música bailantera, es parte de la propuesta
que los fomentistas tienen agendada y a punto de llegar a un
entendimiento como para que al "paseo" no le falte
color ni alegría. Mientras tanto, la Municipalidad aseguró
el préstamo de un escenario y sillas como para que el
público no se desmaye de tanto trajinar por el "corsódromo".
El colorido espectáculo se
desarrollará a partir de las 21 por María Unzué de Alvear
entre Aries y Júpiter. En total, dos cuadras
("largas", aclaró Merlo) equivale a no menos de 200
metros de extensión, suficiente como para sacarle brillo al
piso.
Otra de las atracciones será una
pequeña comparsa formada recientemente con vecinos de origen
boliviano que viven en Los Laureles y trabajan en la zona de
quintas. Prometen desfilar con sus trajes típicos y
tradicionales del altiplano como una forma más de integrarse
al barrio.
LA CAUSA DE TODOS
Si todo sale como calculan, entonces
los fomentistas habrán dado un paso fundamental para que las
paradas del colectivo dejen de ser techadas con chapa -en el
mejor de los casos- o esqueletos de caños ni resguardo alguno
para cubrirse de la lluvia o mitigar el impiadoso sol de este
verano.
"Un vecino pone la casa para
vender espuma, otro para vender choripan, otro para primeros
auxilios. Casi todos brindarán un servicio", explicó
entusiasmado Merlo a EL CIVISMO.
Más allá de los resultados, la
realización del corso representa un desafío para los
organizadores que, además de hacer obras concretas para
mejorar el barrio y con ello la calidad de vida de los
vecinos, apuntan a que el barrio "tenga un poco de
vida".
Otros temas
Además del "Paseo de
carnaval", la comisión directiva tiene varios proyectos
en marcha. Por empezar, desde este sábado comenzará a
funcionar un comedor infantil para atender la necesidad
alimentaria que demandan al menos 37 chicos. Se trata de
niños que de lunes a viernes almuerzan en la Escuela Nro. 32.
Ahora, todos los sábados y domingos lo harán en la sociedad
de fomento.
Por otra parte, se acaba de conformar
una Subcomisión de Quintas integrada por vecinos que habitan
en forma permanente o durante los fines de semanas en finca.
La mayor preocupación de estos vecinos pasa por cuestiones
relacionadas con la seguridad.
Asimismo, el barrio cuenta con la
presencia permanente de un móvil policial cuya base, por el
momento, funciona en la sede. El pedido para que una patrulla
policial se establezca en el barrio contó con la aprobación
de un "96 por ciento" de fomentistas que votaron a
favor de este proyecto.
Finalmente, el presidente Juan Pablo
Merlo anunció que para abril podría terminar de construirse
la sala de primeros auxilios que desde hace varios años está
paralizada.