El
joven de 26 años iba en una moto y chocó contra un
colectivo.
El accidente tuvo lugar ayer en la
esquina de Segurola y Ramón Falcón.
Luego de una tomografía computada,
su padre dijo que no presentaba lesiones internas en la cabeza
y que estaba fuera de peligro.
Matías Garate, hijo del actual
director técnico del Club Luján, al cierre de esta edición
no había recuperado aún el conocimiento pero se encontraba
fuera de peligro a pesar de las serias heridas sufridas al
embestir a un colectivo en la mañana de ayer.
El accidente se produjo cerca de las
11 en la esquina de Segurola y Ramón Falcón, dos calles
angostas con doble sentido de circulación e intenso tránsito
en horas picos, ubicadas en el barrio Sarmiento.
"Matute" -como lo apodan
familiares y amigos- acababa de salir del entrenamiento
matinal realizado en el predio del barrio San Emilio donde
desde este lunes prestaba colaboración al cuerpo técnico que
encabeza su padre. Al momento de la fuerte colisión se
desplazaba por Segurola en dirección al centro de la ciudad
en una moto de baja cilindrada marca Guerrero modelo Magic.
Por su parte, el interno 5 de la línea de colectivos local
503 que explota la empresa Transportes "La Fe de
Luján" lo hacía por Ramón Falcón y al llegar a
Segurola pretendió doblar hacia Pascual Simone.
En el lugar quedaron las huellas de
las frenadas de ambos rodados. La más larga fue de la moto
que utilizó cerca de 10 metros pero no pudo evitar el choque
contra el lateral del micro. En tanto, el viejo Mercedes Benz
1114 (USX 277) dejó marcas de caucho de las ruedas traseras
apenas en un metro y casi pegadas al cordón de la vereda.
Fuentes policiales dijeron a EL
CIVISMO que el micro, al momento del choque, se encontraba
prestando servicio pero lo hacía fuera del recorrido
habitual. Esto coincidió con lo escuchado en el lugar del
hecho, donde vecinos manifestaron que el recorrido del 503 se
hace regularmente por Félix de Amador y luego dobla por
Segurola en lugar de tomar por Ramón Falcón como habría
sucedido con el interno involucrado en el accidente.
Según una testigo que habló con este
medio, el colectivo no llevaba pasajeros aunque algunos
vecinos decían que el chofer iba acompañado por una mujer,
algo que no pudo ser establecido con precisión.
SE TEMÍA LO PEOR
El primer pronóstico no era
halagüeño. Varias manchas de sangre en el asfalto hacían
presagiar lo peor, más cuando una mujer -quien aseguró ser
una de las primeras personas en llegar al lugar del accidente-
señaló que el joven, de 26 años, tras el impacto estaba sin
conocimiento, con un corte en la cabeza, una fuerte hemorragia
que salía por uno de sus oídos, excoriaciones en la rodilla
y tobillo izquierdo, además de expulsar una especie de espuma
por la boca. Minutos después llegaron a la esquina del
siniestro los jugadores de Luján Miguel Pombo y Enzo Enrique,
además del utilero del club Horacio Ferrari
Aunque quienes lo conocen afirman que
"Matute" Garate no acostumbra a manejar el
ciclomotor a gran velocidad y es de tomar recaudos cuando sale
a la calle, esta vez no llevaba casco en su cabeza, justo el
sector del cuerpo donde recibió las heridas más graves.
El joven, que acaba de sumarse como
colaborador del preparador físico Esteban Coppia -con quien
compartía plantel en Atlético de Luján- fue socorrido por
una ambulancia de Bomberos Voluntarios que lo trasladó de
inmediato al Hospital Municipal. Dado el cuadro que revestía
su situación, fue derivado a una clínica privada para una
mejor atención. En este centro de salud de mayor complejidad
fue sometido a una tomografía computada con el fin de saber
con certeza el grado de las lesiones que podía tener en su
cabeza.
Pasadas las 15, fue llevado a la sala
de terapia intensiva donde deberá permanecer dormido entre 48
y 72 horas como mínimo. Además de familiares, varios
futbolistas del medio local, amigos y compañeros de radio, se
acercaron hasta la clínica y estuvieron a su lado durante las
horas más difíciles.
La noticia causó una fuerte
conmoción en el ambiente deportivo lujanense y en especial en
el futbolístico por ser una persona muy conocida, además de
ser hijo del actual entrenador de uno de los punteros de la
Primera C.
Precisamente fue Gerardo "Piri"
Garate quien se encargó de retransmitir el parte médico a un
importante número de familiares y allegados que aguardaron
novedades en la puerta de la sala de terapia intensiva.
A las 10.30, el padre de
"Matute" dijo a todos los presentes que el mayor de
sus hijos no tiene daños cerebrales, que el derrame que
presenta es "externo" y lo que muchos querían oír:
"Está fuera de peligro y controlado, pero hay que
esperar", exclamó mucho más aliviado, y todos soltaron
la respiración casi al unísono.
No obstante, indicó que deberá
permanecer internado en terapia intensiva donde médicos
neurólogos seguirán con atención su evolución, al tiempo
que deberán sacarle radiografías de la cabeza para conocer
si hay alguna secuela en el cerebro.
Para entonces, hasta hubo tiempo para
algunas bromas como forma de descomprimir las horas de
tensión que siguieron tras conocerse la noticia. "Qué
cabeza dura es este Matute", fue uno de los comentarios
que se oyeron en la puerta de terapia intensiva, mientras que
un familiar fue más allá y hasta se animó con un chiste al
decir "que va a quedar más tarado de lo que
estaba", generando algunas risas como señal de que el
panorama empezaba a ser muy distinto al que se temía hasta
ese momento.
Todavía le quedan cinco vidas
Matías Garate nació el 22 de mayo de
1979. Es el mayor de cuatro hermanos y siguió los genes de su
padre tanto como jugador como ahora en la faceta de entrenador
o, al menos, como ayudante del preparador físico.
Como futbolista jugó en la primera
del Club Luján, Atlético de Luján, Club Mercedes y regresó
a la Liga Lujanense para ponerse nuevamente la camiseta de
Atlético, institución en la que jugó el domingo como
marcador de punta frente a Independiente de Chivilcoy en la
derrota por 5 a 4.
En el 2001, su vida corrió peligro
pero se salvó de milagro cuando una bala le rozó la cabeza
al quedar en medio de un tiroteo durante un asalto cometido en
un kiosco de Mitre al 1300.
Se recuperó enseguida y tan rápido
como pudo volvió tras una pelota. Alternó derrotas, empates
y triunfos sin mayor repercusión hasta que un día no
soportó perder un campeonato en la liga local y emprendió su
furia a las patadas contra el trofeo recibido por considerar
que había sido perjudicado por el árbitro que dirigió el
partido decisivo. Esto le costó un año de suspensión.
Además de su faceta como deportista,
también despunta el "vicio" de hacer radio. Luego
de una primera incursión por este medio de la mano del actual
arquero de Justo José de Urquiza, Pablo Borgnia, en el
inolvidable "Los encargados del pogo", actualmente
conduce un programa en FM La Casa donde mezcla las noticias
con el humor. Quienes alguna vez lo escucharon dicen que no le
va nada mal.
Cuando se recupere seguramente
volverá a satirizar desde el micrófono los acontecimientos
semanales que pasan por estos lares, y tal vez lea al aire en
"El Cinismo" (como le gusta decir) la crónica de su
propio accidente que tuvo en vilo a mucha gente que lo quiere.