La persona acusada se desempeñó
como enfermero hasta los primeros días de febrero y fue
suspendida de sus funciones por 20 días.
La víctima es una menor de 12
años que empezó a recibir tratamiento psicológico,
dispuesto por la Dirección de Atención Primaria y Medicina
Preventiva.
Los padres piden a la Justicia que
agilice el expediente y ordene a la Policía su inmediata
detención.
El Juzgado de Menores Nro. 2 del
Departamento Judicial Mercedes y la Oficina de Recursos
Jurídicos de la Municipalidad tienen en sus manos una pesada
denuncia: los padres de una nena de 12 años acusan de abuso
sexual al enfermero que hasta los primeros días de febrero
prestaba servicio en el Centro de Atención Primaria del
barrio San Bernardo.
El repudiable episodio, según la
denuncia penal radicada en la comisaría Luján Primera, tuvo
lugar el martes 31 de enero, cuando la menor acudió al centro
para ser revisada de una herida en el pie que había sufrido
días atrás.
Al igual que en un primer momento, la
menor fue atendida por un hombre de unos 50 años que cumplía
tareas de enfermero por disposición de la Dirección de
Medicina Preventiva y Atención Primaria.
De acuerdo al testimonio que los
padres brindaron a EL CIVISMO, la nena se había lastimado un
pie al pisar un clavo, lo que demandó asistencia médica en
la sala del barrio. El enfermero, tras curarla, la citó para
que regrese al consultorio al día siguiente con la excusa de
controlarle la evolución de la herida.
Sin embargo, este sujeto habría
mostrado otra faceta. Los padres dicen que el hombre le pidió
a una vecina que se retirara de la sala y al quedar solo con
la menor comenzó a manosearla e insinuarle tener relaciones
sexuales, al tiempo que le exigió que mantenga silencio y no
le cuente nada a sus padres.
Pero la nena desoyó semejantes
recomendaciones y no dudó en contarle a sus progenitores lo
que acababa de ocurrir en la sala pública de atención
sanitaria ubicada en Joaquín V. González y Guido Spano,
justo al lado de la sociedad de fomento.
Ahora, el enfermero tratará de
demostrar que la nena no dice la verdad, que en el momento que
habría ocurrido el hecho estaba atendiendo con la puerta
abierta y que tiene a una vecina de testigo, tal como habría
llegado a manifestar. Los padres están indignados y acusan
con nombre y apellido a una persona, al que identifican como
Hugo Alderete, de ser el autor del acto deshonesto.
AL BORDE DE LA GOLPIZA
Vecinos de toda una vida del barrio,
sus hijos nacieron y se criaron en el San Bernardo. Además,
aseguran que la enfermera que atendía la sala antes que se
hiciera cargo la persona sospechada, "sabe qué clase de
chicos son los míos", desafió el padre.
Conocido el caso, el hermano
adolescente de la nena intentó hacer justicia por mano propia
y por poco no desata toda su furia contra el presunto
abusador. Ante esto, ese mismo martes el enfermero atinó a
alejarse del Centro de Atención Primaria en una moto a toda
velocidad. Fue perseguido por el joven quien llegó a
increparlo y a amenazarlo con golpearlo, pero el hombre
alcanzó a refugiarse cuando su integridad física corría
riesgo de recibir una tunda inolvidable.
Mientras los padres se dirigían al
día siguiente a Luján Primera para denunciar con lujos de
detalles lo que pasó en el consultorio de la sala municipal,
el enfermero se adelantó y radicó una denuncia cuyo
contenido se desconoce, aunque se presume que lo hizo, tal
vez, intuyendo que la situación podía generarle ciertos
trastornos o complicaciones judiciales y laborales.
LA PEOR CASUALIDAD
Desde la Dirección de Medicina
Preventiva ofrecieron asistencia psicológica a la menor, la
cual empezó a ser atendida esta semana en el Centro de
Atención Primaria del barrio San Pedro, el único que presta
este servicio.
Como cruel destino de las
casualidades, al primer día del tratamiento la menor vio al
presunto abusador, quien es vecino de este lugar. "Mamá,
este es el tipo", le dijo atemorizada la nena a su madre,
mientras que el enfermero acusado caminaba tranquilamente como
si nada hubiese ocurrido.
La directora del área, Dra. Laura
Celia, se comprometió a iniciarle un sumario interno
administrativo al enfermero, quien fue suspendido de su
trabajo por 20 días. Además, la funcionaria demuestra en
forma diaria su preocupación por el asunto. "Ella se
mueve, los que no hacen nada es la Policía", enfatizó
la madre de la nena.
Los padres piden a la fuerza de
seguridad que procedan a detener a este individuo mientras que
exigen a la Justicia que agilice el expediente para que el
enfermero vaya a prisión. Con todo, el padre expresó:
"Te demoran 24 o 48 horas por doble A (modo de denominar
Averiguación de Antecedentes) y este tipo con semejante
denuncia entró y salió".