Miércoles 15 de Febrero de 2006 - Año 90 - Edición 7155 - Edición digital 0455

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Historia
Links
Suplementos              Sociales
Servicios
Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores Guía de Profesionales

 

 

Tarde de allanamientos

Caen asaltantes de comercios

Dos jóvenes delincuentes detenidos y varios allanamientos efectuados en barrios de esta ciudad era el saldo de diversos procedimientos realizados en la tarde de ayer. Se procuraba desbaratar a un grupo de ladrones que solían asaltar comercios. Al cierre de esta edición, personal policial de Luján Primera con el apoyo del GAD se disponía a realizar nuevas aprehensiones.

Uno de los operativos tuvo lugar en una precaria vivienda ubicada en La Plata entre Sarratea y Colectora de Gaona. Allí se detuvo a Jorge Damián Guzmán, alias "Bambi", de 23 años y con domicilio en el barrio Los Laureles. También fue secuestrado un revólver marca Jaguar, calibre 32, con su carga completa y el cual era utilizado para cometer los hechos que ahora se le imputan al detenido.

A poca distancia de allí, y en forma simultánea, otra comisión policial procedió a detener en el barrio Valle Verde a un joven identificado como Lucas Martín Fierro, de 24 años y con antecedentes penales, según confirmó la Policía.

Sobre estos hombres pesan serias sospechas de ser los autores de, por lo menos, tres asaltos a mano armada en distintos comercios de la ciudad. Los casos, por ahora corroborados por la Policía, tuvieron como blanco a la carnicería ubicada en Dr. Muñiz y 9 de Julio, una ferretería de Rawson y Carlos Pellegrini ocurrido el mes pasado y otra ferretería situada en Mitre entre Güemes y Alvear.

Los investigadores no descartaron la participación de otros sujetos en la misma gavilla, por cual se pidió al fiscal de la causa órdenes de allanamientos que aguardaban ser efectivizadas en las últimas horas de la tarde de ayer o durante las primeras horas de la noche.

 

La Policía la acusa de 11 hechos en un mes

Detienen a la banda que salía a robar autos "de caño"

Dos de los tres detenidos tienen antecedentes por cometer este tipo de delito.

Fueron aprehendidos en la estación de peaje de Acceso Oeste. Estaban armados pero no tuvieron tiempo para resistirse.

Siempre robaban entre las 21 y la 1 de la madrugada, encañonaban a sus víctimas y huían en sus autos.

Las últimas horas en libertad de Roberto Feal, Marcelo López y Cristián Suárez estuvieron dedicadas a lo que más sabían hacer: robar.

A pesar de que la Policía hacía algunas semanas que venía siguiéndole los pasos y el viernes, incluso, sabía prácticamente todos los movimientos que pensaba dar la banda, los delincuentes tuvieron tiempo para tomar un remís, bajar en el barrio Sarmiento, atracar a un comerciante, sustraerle dinero, robarle la camioneta, dejarla abandonada a las pocas cuadras y volver a subir al mismo remís con destino a Moreno.

Sin embargo, al llegar a la estación de peaje del Acceso Oeste un dispositivo establecido por la Distrital y la Comisaría Luján Primera le cerró todos los caminos. El procedimiento fue tan rápido y efectivo como para que los malvivientes no llegaran a usar la "ferretería" que tenían encima: un revólver calibre 38, una pistola 9 milímetros con numeración suprimida y cargadores completos que supieron pertenecer a la Policía Federal Argentina, y municiones suficientes como hacer frente a un batallón.

Eran cerca de las 22 cuando el trío de asaltantes que entre el 7 y 30 de enero alcanzaron a robar once autos en Luján, terminaba aprehendido sin oponer resistencia. Acababa de culminar una etapa de una larga y paciente investigación que en los últimos meses había desvelado a los pesquisas.

QUIÉN ES QUIÉN

A Feal se lo conoce por el alias de "El Chino", tiene 25 años, estableció domicilio en Palo Borracho entre Flor de Loto y Los Ceibos del barrio Santa Marta. En julio había salido de prisión aunque estaba bajo el régimen de libertad condicionada. Según la descripción que hizo una fuente policial parecía un ser insignificante, de estatura baja, pero decidido a todo cuando tenía un arma en la mano. Se lo considera el jefe de la banda.

La vida de López no difiere demasiado de la Feal. De 33 años, pasó más de 10 en la cárcel por robos calificados y sustracción de autos, es oriundo de esta ciudad aunque se cree que no tenía un lugar fijo de residencia ya que solía vivir en Lomas de Zamora. Se apoda "Papun" y entre las señas particulares que lo distinguen aparecen las huellas imborrables de acné juvenil en su rostro y un tatuaje de gran tamaño en una de sus pantorrillas que lleva la leyenda "Muerte a la policía".

A Suárez, el tercer integrante, no se le conoce alias alguno pero se sabe que vivía en el barrio Parque San Martín de Merlo, tiene 22 años y se calcula que se sumó a la banda hacía apenas una semana. Se desconoce si posee antecedentes penales.

Todos alternaban domicilios en esta ciudad como en Lomas de Zamora y en Las Catonas, partido de Moreno. Ahora quedaron involucrados en una causa por "robo calificado, sustracción de vehículo a mano armada" que lleva adelante la UFI Nro. 3 de Mercedes y pasan las horas en cautiverio en las comisarías de Moreno y General Rodríguez.

EL PRINCIPIO DEL FIN

La Policía considera que con la detención de estas tres personas puso fin a una gavilla especializada en robar automotores en la vía pública, bajo la modalidad conocida en la jerga como "de caño". La banda había empezado a quedar desarticulada a fines de 2005, cuando detuvo a otros integrantes de menor rango que se dedicaban a cometer el mismo tipo de delito.

Los tres hampones respetaban un patrón para delinquir: todos los asaltos fueron cometidos en una franja horaria entre las 21 y la 1 de la madrugada, siempre aprovechaban a robar cuando los vehículos estaban ocupados y además de llevarse el rodado sustraían a sus víctimas los objetos de valor que tuvieran en ese momento. Parte de ese botín, representado por celulares que habían pertenecido a algunos de los damnificados y algo de dinero, fueron hallados en poder de los delincuentes al momento de ser detenidos.

Si bien los robos de autos eran casi a diario (ver recuadro), la Policía contaba en su poder con los nombres de los principales sospechosos y las direcciones donde podían estar refugiados. Esos datos fueron remitidos al fiscal quien extendió órdenes de allanamientos, pero muchos de esos procedimientos no dieron el resultado buscado.

No obstante, la banda seguía robando y a la Policía este caso se le había vuelto casi una obsesión, al tiempo que la población empezaba a tener cada vez más temor por una seguidilla de hechos que se sucedían y que parecía no tener fin.

El miércoles, una alta fuente policial había pronosticado: "A la brevedad vamos a tener novedades". 24 horas después la banda venía desde Las Catonas en un remís hacia Luján. Regresaban a la ciudad luego de pasar una semana ocultos en Lomas de Zamora, donde aparecieron abandonados dos de los autos robados.

La Policía, en tanto, montó un dispositivo en la entrada del barrio Ameghino simulando ser un operativo de rutina. Pero los delincuentes se dieron cuenta y antes de llegar descendieron del remís para internarse en el peligroso barrio.

La noche, como había ocurrido en otra oportunidad, y lo descampado de la zona estuvieron de su lado. La Policía se quedó con las manos vacías y masticando bronca al ver que los vecinos no prestaban colaboración a la hora de orientar a los efectivos en la persecución de los malvivientes.

Todo se simplificó el viernes. Desde el mediodía los altos mandos policiales estuvieron reunidos en pos de lograr lo que tanto anhelaban. A caer el sol, contaban con el dato que la banda se disponía a salir del barrio Parque Lasa en remís para dirigirse a la zona de Moreno. A esta altura, la fuerza de seguridad tenía controlado todos -o mejor dicho casi todos- los movimientos que daban los asaltantes.

Pero antes de ingresar a la ruta cometieron el último hecho de una larga lista, mientras los efectivos a esa hora se parapetaban en la estación de peaje. Al llegar a Juan de la Cruz Casas y Montevideo encañonaron al dueño de un mercado y a dos familiares, le sacaron 500 pesos y le robaron la Chevrolet S10 para darse a la fuga, aunque no por mucho tiempo. Lo demás, es historia conocida.

CUATRO DE ONCE

Tras la detención, la Policía estableció que el remís, un Ford Escort de la agencia Zapiola, había sido robado en Ramos Mejía y tenía pedido de secuestro de la Comisaría La Matanza Segunda, aunque en ese caso la banda no tendría nada que ver. Por su parte, el remisero quedó imputado por "encubrimiento de hurto de automotor".

Por otro lado, cuatro de los once vehículos robados aún no aparecieron. En tal sentido, fuentes con acceso a la causa estiman que podrían haber sido llevados a desarmaderos del Conurbano. En tanto, el capitán Adrián Silvestre consideró que la banda tenía como objetivo robarle el dinero a las víctimas y luego dejaban abandonados los autos. "Lo que estamos investigando es qué hicieron con aquellos autos que no aparecieron todavía", dijo el titular de Luján Primera.

Caso por caso

Día 7 de enero: Ford Escort en La Plata y Buenos Aires. Apareció en Lomas de Zamora.

Día 11: Ford Ka en Humberto y Udaondo.

Día 17: Ford Escort en Juan B. Justo al 200. Apareció en Lomas de Zamora.

Día 18: Peugeot 206 en Lamadrid al 900.

Día 23: VW Gol en Rafael Obligado al 100. Apareció en Luján abandonado pocas horas después del hecho.

Día 24: Daewoo en Hipólito Yrigoyen entre General Paz y Rawson. Huyen, enfrentan a la Policía, chocan en Gaona y Pasteur, y lograr escapar.

Día 25: Chevrolet Meriva en Jorge Newbery al 1900. Aparece abandonada en Libertad y Patricio.

Día 27: Fiat Palio en José Hernández y Joaquín V. González.

Día 28: VW Gol en Avellaneda y Alem.

Día 30: Renault Clío en Dr. Real al 1200. Aparece abandonado en el barrio San Jorge.

Día 10 de febrero: Chevrolet S10 en Juan de la Cruz Casas y Montevideo. Apareció a las pocas cuadras.

>>> arriba

>>> principal