Dos jóvenes delincuentes detenidos y
varios allanamientos efectuados en barrios de esta ciudad era
el saldo de diversos procedimientos realizados en la tarde de
ayer. Se procuraba desbaratar a un grupo de ladrones que
solían asaltar comercios. Al cierre de esta edición,
personal policial de Luján Primera con el apoyo del GAD se
disponía a realizar nuevas aprehensiones.
Uno de los operativos tuvo lugar en
una precaria vivienda ubicada en La Plata entre Sarratea y
Colectora de Gaona. Allí se detuvo a Jorge Damián Guzmán,
alias "Bambi", de 23 años y con domicilio en el
barrio Los Laureles. También fue secuestrado un revólver
marca Jaguar, calibre 32, con su carga completa y el cual era
utilizado para cometer los hechos que ahora se le imputan al
detenido.
A poca distancia de allí, y en forma
simultánea, otra comisión policial procedió a detener en el
barrio Valle Verde a un joven identificado como Lucas Martín
Fierro, de 24 años y con antecedentes penales, según
confirmó la Policía.
Sobre estos hombres pesan serias
sospechas de ser los autores de, por lo menos, tres asaltos a
mano armada en distintos comercios de la ciudad. Los casos,
por ahora corroborados por la Policía, tuvieron como blanco a
la carnicería ubicada en Dr. Muñiz y 9 de Julio, una
ferretería de Rawson y Carlos Pellegrini ocurrido el mes
pasado y otra ferretería situada en Mitre entre Güemes y
Alvear.
Los investigadores no descartaron la
participación de otros sujetos en la misma gavilla, por cual
se pidió al fiscal de la causa órdenes de allanamientos que
aguardaban ser efectivizadas en las últimas horas de la tarde
de ayer o durante las primeras horas de la noche.
La Policía la acusa de 11 hechos
en un mes
Dos
de los tres detenidos tienen antecedentes por cometer este
tipo de delito.
Fueron aprehendidos en la estación
de peaje de Acceso Oeste. Estaban armados pero no tuvieron
tiempo para resistirse.
Siempre robaban entre las 21 y la 1
de la madrugada, encañonaban a sus víctimas y huían en sus
autos.
Las últimas horas en libertad de
Roberto Feal, Marcelo López y Cristián Suárez estuvieron
dedicadas a lo que más sabían hacer: robar.
A pesar de que la Policía hacía
algunas semanas que venía siguiéndole los pasos y el
viernes, incluso, sabía prácticamente todos los movimientos
que pensaba dar la banda, los delincuentes tuvieron tiempo
para tomar un remís, bajar en el barrio Sarmiento, atracar a
un comerciante, sustraerle dinero, robarle la camioneta,
dejarla abandonada a las pocas cuadras y volver a subir al
mismo remís con destino a Moreno.
Sin embargo, al llegar a la estación
de peaje del Acceso Oeste un dispositivo establecido por la
Distrital y la Comisaría Luján Primera le cerró todos los
caminos. El procedimiento fue tan rápido y efectivo como para
que los malvivientes no llegaran a usar la
"ferretería" que tenían encima: un revólver
calibre 38, una pistola 9 milímetros con numeración
suprimida y cargadores completos que supieron pertenecer a la
Policía Federal Argentina, y municiones suficientes como
hacer frente a un batallón.
Eran cerca de las 22 cuando el trío
de asaltantes que entre el 7 y 30 de enero alcanzaron a robar
once autos en Luján, terminaba aprehendido sin oponer
resistencia. Acababa de culminar una etapa de una larga y
paciente investigación que en los últimos meses había
desvelado a los pesquisas.
QUIÉN ES QUIÉN
A Feal se lo conoce por el alias de
"El Chino", tiene 25 años, estableció domicilio en
Palo Borracho entre Flor de Loto y Los Ceibos del barrio Santa
Marta. En julio había salido de prisión aunque estaba bajo
el régimen de libertad condicionada. Según la descripción
que hizo una fuente policial parecía un ser insignificante,
de estatura baja, pero decidido a todo cuando tenía un arma
en la mano. Se lo considera el jefe de la banda.
La vida de López no difiere demasiado
de la Feal. De 33 años, pasó más de 10 en la cárcel por
robos calificados y sustracción de autos, es oriundo de esta
ciudad aunque se cree que no tenía un lugar fijo de
residencia ya que solía vivir en Lomas de Zamora. Se apoda
"Papun" y entre las señas particulares que lo
distinguen aparecen las huellas imborrables de acné juvenil
en su rostro y un tatuaje de gran tamaño en una de sus
pantorrillas que lleva la leyenda "Muerte a la
policía".
A Suárez, el tercer integrante, no se
le conoce alias alguno pero se sabe que vivía en el barrio
Parque San Martín de Merlo, tiene 22 años y se calcula que
se sumó a la banda hacía apenas una semana. Se desconoce si
posee antecedentes penales.
Todos alternaban domicilios en esta
ciudad como en Lomas de Zamora y en Las Catonas, partido de
Moreno. Ahora quedaron involucrados en una causa por
"robo calificado, sustracción de vehículo a mano
armada" que lleva adelante la UFI Nro. 3 de Mercedes y
pasan las horas en cautiverio en las comisarías de Moreno y
General Rodríguez.
EL PRINCIPIO DEL FIN
La Policía considera que con la
detención de estas tres personas puso fin a una gavilla
especializada en robar automotores en la vía pública, bajo
la modalidad conocida en la jerga como "de caño".
La banda había empezado a quedar desarticulada a fines de
2005, cuando detuvo a otros integrantes de menor rango que se
dedicaban a cometer el mismo tipo de delito.
Los tres hampones respetaban un
patrón para delinquir: todos los asaltos fueron cometidos en
una franja horaria entre las 21 y la 1 de la madrugada,
siempre aprovechaban a robar cuando los vehículos estaban
ocupados y además de llevarse el rodado sustraían a sus
víctimas los objetos de valor que tuvieran en ese momento.
Parte de ese botín, representado por celulares que habían
pertenecido a algunos de los damnificados y algo de dinero,
fueron hallados en poder de los delincuentes al momento de ser
detenidos.
Si bien los robos de autos eran casi a
diario (ver recuadro), la Policía contaba en su poder con los
nombres de los principales sospechosos y las direcciones donde
podían estar refugiados. Esos datos fueron remitidos al
fiscal quien extendió órdenes de allanamientos, pero muchos
de esos procedimientos no dieron el resultado buscado.
No obstante, la banda seguía robando
y a la Policía este caso se le había vuelto casi una
obsesión, al tiempo que la población empezaba a tener cada
vez más temor por una seguidilla de hechos que se sucedían y
que parecía no tener fin.
El miércoles, una alta fuente
policial había pronosticado: "A la brevedad vamos a
tener novedades". 24 horas después la banda venía desde
Las Catonas en un remís hacia Luján. Regresaban a la ciudad
luego de pasar una semana ocultos en Lomas de Zamora, donde
aparecieron abandonados dos de los autos robados.
La Policía, en tanto, montó un
dispositivo en la entrada del barrio Ameghino simulando ser un
operativo de rutina. Pero los delincuentes se dieron cuenta y
antes de llegar descendieron del remís para internarse en el
peligroso barrio.
La noche, como había ocurrido en otra
oportunidad, y lo descampado de la zona estuvieron de su lado.
La Policía se quedó con las manos vacías y masticando
bronca al ver que los vecinos no prestaban colaboración a la
hora de orientar a los efectivos en la persecución de los
malvivientes.
Todo se simplificó el viernes. Desde
el mediodía los altos mandos policiales estuvieron reunidos
en pos de lograr lo que tanto anhelaban. A caer el sol,
contaban con el dato que la banda se disponía a salir del
barrio Parque Lasa en remís para dirigirse a la zona de
Moreno. A esta altura, la fuerza de seguridad tenía
controlado todos -o mejor dicho casi todos- los movimientos
que daban los asaltantes.
Pero antes de ingresar a la ruta
cometieron el último hecho de una larga lista, mientras los
efectivos a esa hora se parapetaban en la estación de peaje.
Al llegar a Juan de la Cruz Casas y Montevideo encañonaron al
dueño de un mercado y a dos familiares, le sacaron 500 pesos
y le robaron la Chevrolet S10 para darse a la fuga, aunque no
por mucho tiempo. Lo demás, es historia conocida.
CUATRO DE ONCE
Tras la detención, la Policía
estableció que el remís, un Ford Escort de la agencia
Zapiola, había sido robado en Ramos Mejía y tenía pedido de
secuestro de la Comisaría La Matanza Segunda, aunque en ese
caso la banda no tendría nada que ver. Por su parte, el
remisero quedó imputado por "encubrimiento de hurto de
automotor".
Por otro lado, cuatro de los once
vehículos robados aún no aparecieron. En tal sentido,
fuentes con acceso a la causa estiman que podrían haber sido
llevados a desarmaderos del Conurbano. En tanto, el capitán
Adrián Silvestre consideró que la banda tenía como objetivo
robarle el dinero a las víctimas y luego dejaban abandonados
los autos. "Lo que estamos investigando es qué hicieron
con aquellos autos que no aparecieron todavía", dijo el
titular de Luján Primera.
Caso por caso
Día 7 de enero: Ford Escort en La
Plata y Buenos Aires. Apareció en Lomas de Zamora.
Día 11: Ford Ka en Humberto y
Udaondo.
Día 17: Ford Escort en Juan B. Justo
al 200. Apareció en Lomas de Zamora.
Día 18: Peugeot 206 en Lamadrid al
900.
Día 23: VW Gol en Rafael Obligado al
100. Apareció en Luján abandonado pocas horas después del
hecho.
Día 24: Daewoo en Hipólito Yrigoyen
entre General Paz y Rawson. Huyen, enfrentan a la Policía,
chocan en Gaona y Pasteur, y lograr escapar.
Día 25: Chevrolet Meriva en Jorge
Newbery al 1900. Aparece abandonada en Libertad y Patricio.
Día 27: Fiat Palio en José
Hernández y Joaquín V. González.
Día 28: VW Gol en Avellaneda y Alem.
Día 30: Renault Clío en Dr. Real al
1200. Aparece abandonado en el barrio San Jorge.
Día 10 de febrero: Chevrolet S10 en
Juan de la Cruz Casas y Montevideo. Apareció a las pocas
cuadras.