Sábado 25 de Febrero de 2006 - Año 90 - Edición 7158 - Edición digital 0458

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"Basta de circo", dijo su hijo Luciano al descubrir el monumento

Rápido, breve y ruidoso homenaje a Pappo

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En el kilómetro 71,500 de la Ruta Nacional 5 quedó inaugurado, ayer al mediodía, el monolito que recuerda a Norberto Napolitano.

Gran cantidad de seguidores se acercó al lugar donde el guitarrista se mató en un accidente hace un año.

RAPIDO Y FURIOSO: Luciano Napolitano arrancó a los tirones la tela que cubría el monumento y luego se alejó del lugar donde murió su padre.

Luciano Napolitano estuvo unos minutos y se retiró rápidamente para reencontrarse con su grupo de amigos más cercanos.

Vaya paradoja: Pappo, un hombre emparentado con largas noches de rock and roll, tuvo un breve homenaje de día. Eso sí, no fue un acto cualquiera ni se ajustó a la lógica casi protocolar que suele rodear el recordatorio de una persona que falleció hace un año. Si Pappo era único e irrepetible como músico, era posible entonces entender que el descubrimiento del monumento, en el lugar donde el 24 de febrero de 2005 perdiera trágicamente la vida, fuese un acontecimiento singular, distinto y hasta por momentos original.

No hubo minuto de silencio sino que grupos de motoqueros hicieron tronar sus escapes durante 60 segundos en forma ininterrumpida. Tampoco estuvo el sacerdote de sotana negra rociando con agua bendita el monolito e invitando a orar en memoria del difunto, previo brindar unas palabras cargadas de recogimiento. Fue el pintoresco "Padre César" quien leyó una particular letra en la que se entremezclaban frases célebres del rico repertorio de "El Carpo".

El intendente municipal, por su parte, engalanado para la ocasión y preparado para dar el discurso de rigor pasó a un segundo plano cuando llegó Luciano Napolitana, quien simplificó todo al arrancar la tela que cubría el monolito y resumir lo que sentía en una sola frase: ¡Basta. Se acabó el circo! y se alejó varios metros de la gente y del sitio donde se mató su padre al cometer una inexplicable maniobra cuando manejaba una poderosa Harley Davidson.

Mientras la llovizna empezaba a volverse tormenta y el viento arremetía con furia en el gris mediodía de este viernes, fanáticos de Norberto Napolitano tomaban cerveza, los menos fumaban marihuana, otros no podían hablar de la emoción y muchos se saludaban como si fueran parte de una gran familia que se había congregado en el kilómetro 71,5 de la Ruta Nacional 5, un lugar ya mítico para el ambiente del rock y "fierrero", las dos grandes pasiones que tuvo Pappo en los 54 años que vivió.

A las 12.15 una sirena policial antecedió a la caravana de motociclistas que, un par de horas más tarde de lo previsto, había partido de Tigre con rumbo a esta ciudad. Las agrupaciones de motociclistas locales West Riders y Chez Moi junto a la mercedina Los Lobos abrieron el camino para el resto de los motoqueros.

Al rato llegó Luciano Napolitano. El mismo tono de voz aguardentoso que tenía su padre, de carácter hosco y rebelde entró a toda velocidad, se abrazó como al pasar con el jefe comunal y sin tiempo que perder bramó: "Aguante "El Carpo" loco. Segundo: esto lo estamos haciendo entre nosotros, así que esto lo armamos de corazón sin ningún fin de lucro y aquí tenemos la guitarra que le quedó chica a El Carpo en el Madison Square Garden, loco. Con esto, es el mejor monumento del planeta tierra". Aplausos y silbidos en dosis equilibradas. Luego presentó al "Padre César" e invitó a los presentes a hacer "un minuto de quilombo y se terminó el circo".

"NADA COMO ANDAR JUNTOS A LA PAR"

La "oración general y universal" fue un potpurrí de las composiciones que marcaron la carrera musical de Pappo. "Bueno si, sé que tu planeas ir/ por la Autopista del Oeste hasta su fin/ andarás bien por la 76 (sic)/ y en las estrellas podré resucitar/ sin pedir nada, sólo poder pensar/ que si nos ponemos todos de acuerdo llegará la paz/ pero aquí estoy tan solo en la vida/ que mejor me voy/ de un momento a otro te diré/ que tengo que dejarte otra vez/ pero estaremos juntos hasta el amanecer/ yo tomo el tren que sale a la hora 16/ mi cuerpo no descansa/ luego volveré a traer historias para ti/ si supieras qué ternura existe en mi cosmos/ que no se asombra en ver mi música en el tiempo/ le he pedido tanto a Dios / que al final oyó mi voz/ por la noche a más tardar / yendo juntos a la par/ como ir juntos a la par y caminos desandar/ el honor no lo perdí y ese héroe que hay en mí nada como andar juntos a la par/ rock and roll y fiebre van de la mano los dos/ amén", leyó el irrepetible sacerdote de gorra negra y sin sotana.

Para entonces, Luciano se había alejado del ruido y desde la distancia miraba lo que había denominado como un "circo". En un lapsus de amabilidad, accedió hablar con Radio Rivadavia que cubría el acontecimiento mediante un enlace telefónico con un equipo periodístico de EL CIVISMO, aunque al conductor del programa "La revista" terminó insultándolo al no serle del agrado las preguntas que le hacía el locutor.

Cada vez más lejos de donde se celebraba el homenaje, Luciano y su novia se fueron tan rápido como pudieron y en forma tan inesperada como murió su padre hace exactamente un año.

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