Luciano Napolitano estuvo unos
minutos y se retiró rápidamente para reencontrarse con su
grupo de amigos más cercanos.
Vaya paradoja: Pappo, un hombre
emparentado con largas noches de rock and roll, tuvo un breve
homenaje de día. Eso sí, no fue un acto cualquiera ni se
ajustó a la lógica casi protocolar que suele rodear el
recordatorio de una persona que falleció hace un año. Si
Pappo era único e irrepetible como músico, era posible
entonces entender que el descubrimiento del monumento, en el
lugar donde el 24 de febrero de 2005 perdiera trágicamente la
vida, fuese un acontecimiento singular, distinto y hasta por
momentos original.
No hubo minuto de silencio sino que
grupos de motoqueros hicieron tronar sus escapes durante 60
segundos en forma ininterrumpida. Tampoco estuvo el sacerdote
de sotana negra rociando con agua bendita el monolito e
invitando a orar en memoria del difunto, previo brindar unas
palabras cargadas de recogimiento. Fue el pintoresco
"Padre César" quien leyó una particular letra en
la que se entremezclaban frases célebres del rico repertorio
de "El Carpo".
El intendente municipal, por su parte,
engalanado para la ocasión y preparado para dar el discurso
de rigor pasó a un segundo plano cuando llegó Luciano
Napolitana, quien simplificó todo al arrancar la tela que
cubría el monolito y resumir lo que sentía en una sola
frase: ¡Basta. Se acabó el circo! y se alejó varios metros
de la gente y del sitio donde se mató su padre al cometer una
inexplicable maniobra cuando manejaba una poderosa Harley
Davidson.
Mientras la llovizna empezaba a volverse
tormenta y el viento arremetía con furia en el gris mediodía
de este viernes, fanáticos de Norberto Napolitano tomaban
cerveza, los menos fumaban marihuana, otros no podían hablar
de la emoción y muchos se saludaban como si fueran parte de
una gran familia que se había congregado en el kilómetro
71,5 de la Ruta Nacional 5, un lugar ya mítico para el
ambiente del rock y "fierrero", las dos grandes
pasiones que tuvo Pappo en los 54 años que vivió.
A las 12.15 una sirena policial
antecedió a la caravana de motociclistas que, un par de horas
más tarde de lo previsto, había partido de Tigre con rumbo a
esta ciudad. Las agrupaciones de motociclistas locales West
Riders y Chez Moi junto a la mercedina Los Lobos abrieron el
camino para el resto de los motoqueros.
Al rato llegó Luciano Napolitano. El
mismo tono de voz aguardentoso que tenía su padre, de
carácter hosco y rebelde entró a toda velocidad, se abrazó
como al pasar con el jefe comunal y sin tiempo que perder
bramó: "Aguante "El Carpo" loco. Segundo: esto
lo estamos haciendo entre nosotros, así que esto lo armamos
de corazón sin ningún fin de lucro y aquí tenemos la
guitarra que le quedó chica a El Carpo en el Madison Square
Garden, loco. Con esto, es el mejor monumento del planeta
tierra". Aplausos y silbidos en dosis equilibradas. Luego
presentó al "Padre César" e invitó a los
presentes a hacer "un minuto de quilombo y se terminó el
circo".
"NADA COMO ANDAR
JUNTOS A LA PAR"
La "oración general y
universal" fue un potpurrí de las composiciones que
marcaron la carrera musical de Pappo. "Bueno si, sé que
tu planeas ir/ por la Autopista del Oeste hasta su fin/
andarás bien por la 76 (sic)/ y en las estrellas podré
resucitar/ sin pedir nada, sólo poder pensar/ que si nos
ponemos todos de acuerdo llegará la paz/ pero aquí estoy tan
solo en la vida/ que mejor me voy/ de un momento a otro te
diré/ que tengo que dejarte otra vez/ pero estaremos juntos
hasta el amanecer/ yo tomo el tren que sale a la hora 16/ mi
cuerpo no descansa/ luego volveré a traer historias para ti/
si supieras qué ternura existe en mi cosmos/ que no se
asombra en ver mi música en el tiempo/ le he pedido tanto a
Dios / que al final oyó mi voz/ por la noche a más tardar /
yendo juntos a la par/ como ir juntos a la par y caminos
desandar/ el honor no lo perdí y ese héroe que hay en mí
nada como andar juntos a la par/ rock and roll y fiebre van de
la mano los dos/ amén", leyó el irrepetible sacerdote
de gorra negra y sin sotana.
Para entonces, Luciano se había alejado
del ruido y desde la distancia miraba lo que había denominado
como un "circo". En un lapsus de amabilidad,
accedió hablar con Radio Rivadavia que cubría el
acontecimiento mediante un enlace telefónico con un equipo
periodístico de EL CIVISMO, aunque al conductor del programa
"La revista" terminó insultándolo al no serle del
agrado las preguntas que le hacía el locutor.
Cada vez más lejos de donde se
celebraba el homenaje, Luciano y su novia se fueron tan
rápido como pudieron y en forma tan inesperada como murió su
padre hace exactamente un año.