Sábado 1º de Julio de 2006 - Año 91 - Edición 7163 - Edición digital 0493

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Historia
Links
Suplementos        Sociales
Lujanenses en el mundo
Servicios
Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes Guía de Profesionales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sitio relacionado >>> cartas de lectores

Decorados para la foto

Después de averiguar por todos los canales posibles cuáles eran los temas pendientes y las preocupaciones de la comunidad local, a fines de la semana pasada desembarcó en Luján el gobernador Felipe Solá y la mayoría de los funcionarios de primera línea de su gabinete.

Estaba todo debidamente organizado para que el primer mandatario llegara y cortara las cintas de inauguración de la Escuela N° 34 del barrio Sarmiento y, a un par de cuadras de distancia, de la remodelada avenida Lorenzo Casey.

Más allá del anecdótico retraso de dos horas en su arribo, el viernes Solá fue el protagonista de un típico acto político. No debe quedar al margen de la información sobre la visita del gobernador que la escuela que inauguró carece del servicio de gas y de un sinnúmero de detalles de terminación de obra.

Lo importante para la política actual estaba en orden: un escenario, un micrófono funcionando, chicos para acariciarle la cabeza y la cinta inaugural reglamentaria cruzando la puerta principal. Qué pasa en la escuela el día después de la fiesta, es un problema de los docentes, de los consejeros escolares, de los padres y de los alumnos.

Lo mismo se debe decir del corte de cintas en la avenida Lorenzo Casey. Para beneplácito del gobernador, un cartel con el nombre del barrio Sarmiento lucía impecable; se acondicionó un espacio verde para montar una placita; se pintaron los bordes de los cordones, y hasta donde llegaba la vista de Solá se pintaron las líneas blancas para el cruce peatonal de cada esquina.

A ello se sumó la infaltable placa que inmortaliza el acto inaugural, para que nunca nadie en el futuro se atreva a dudar que la obra se realizó gracias a Solá, su ministro Eduardo Sícaro y el intendente Miguel Prince. Que los vecinos tengan que aportar de sus bolsillos no sólo el monto que administran los mencionados funcionarios sino también, de manera directa, un 10 por ciento de la obra, es un detalle molesto dentro de la placa.

A una semana de la ceremonia, los cordones pintados y las líneas blancas de cruce peatonal son prácticamente un recuerdo. Fueron acondicionadas con pintura ideal para actos inaugurales. El helicóptero del gobernador despegó y la decoración comenzó a desaparecer. De hecho, en las cuadras más cercanas a la ruta nacional 5 ni siquiera fueron señalizadas. Se sabía que Solá no pasaría por allí.

En la misma línea conceptual se tiene que ubicar la promesa del ministro de Infraestructura, Vivienda y Servicios Públicos de la Provincia, el lujanense Sícaro, ante delegados y vecinos de diferentes localidades.

Sícaro dijo, más para los medios de prensa que para los ciudadanos, que "en pocos días más comienza la obra de repavimentación de la ruta provincial 192". Minutos antes del anuncio, el gobernador Solá admitía que la obra de esa ruta se realizará "pero falta acordar los detalles de la financiación".

También se habló en la visita del problema de la contaminación en Jáuregui, pero lo único concreto que dejó el gobernador es su sensación de que el estudio para saber lo que ocurre "es carísimo". ¿Carísimo comparado con qué? Y lo que importa: ¿se hará el estudio? ¿El gobierno provincial tiene intenciones de financiarlo? Solá se fue y no quedaron respuestas.

En resumen, la comitiva bonaerense pasó y generó noticias. Pero poco les importa a los funcionarios que esas noticias sean duraderas. Poco les importa que lo inaugurado o anunciado esté mal hecho o incompleto. Lo importante es salir bien en la foto.

 

arriba

>>> principal