Sábado 8 de Julio de 2006 - Año 91 - Edición 7165 - Edición digital 0495

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Corriendo detrás del problema

Hoy, el Hospital Municipal "Nuestra Señora de Luján" es el fiel y triste reflejo de un gobierno comunal que no sabe, no le interesa, no se preocupa por planificar. La epidemia de Infección Respiratoria Aguda (IRA) afecta la salud de los chicos con extrema agresividad, por un lado, y la ineficiencia de las autoridades municipales, en especial de aquellas con responsabilidad en el ámbito de la salud, por otro, comenzaron a exponer sus consecuencias.

La directora del Hospital, Dra. Ana Tello -casualmente, una infectóloga- seguramente en sus tiempos de formación leyó alguna vez que en los meses de invierno es probable que se registre un notable aumento de casos de IRA. Si lo leyó, no le importó demasiado. "Como el año pasado no pasó nada...", habría manifestado ante sus colegas.

Tampoco apareció en la agenda de prioridades del gobierno local la terminación de una obra que lleva años de demora. Como si no supieran con qué bueyes aran, los políticos se creyeron sus propias promesas. Se derrumbó la vieja Maternidad para construir una nueva, flamante, imponente. Pero en la actualidad recién se está en la etapa de confección de un tercer llamado a licitación porque los anteriores fracasaron.

Ante la emergencia que requiere un aumento de los espacios disponibles para internación, la directora del Hospital no dudó en pedir la mudanza apresurada de algunos servicios, la restricción extrema de otros y suspender atenciones prioritarias para decenas de pacientes. El lunes pasado, un informe oficial decía que se suspendían todas las intervenciones quirúrgicas programadas por el término de 30 días. El jueves, Tello ya hablaba de "suspensiones por tiempo indeterminado".

La firmeza de Tello para dar órdenes sólo se manifiesta ante sus colegas. No contradice ni los más ilógicos mandatos de las autoridades políticas. En definitiva, fue el intendente Miguel Prince el que la depositó en el sillón de la Dirección y no sus pares, un detalle que no pasa desapercibido dentro del Hospital.

Tal vez por ello, el amplio espacio de la cafetería, a pesar de tener un baño y resultar ideal para una emergencia, no se toca. Sólo ella y sus superiores sabrán por qué la zona permanece inmaculada pero sin funcionar. A simple vista y ante la urgencia actual -que desembocó en atenciones de urgencia en pasillos del establecimiento- la medida se vislumbra un tanto irracional.

El gobierno local también paga sueldos para profesionales que trabajan en "Prevención". El único recuerdo que se tiene de esa estructura funcionando como corresponde nos remite a las campañas para evitar el dengue. En el resto de los casos, como ahora, se corre detrás del incendio; lo mismo que decir que la prevención no resulta eficiente.

El lunes, cuando cerca de 28 chicos ya estaban internados por bronquiolitis y se habían atendido más de 200 consultas por la epidemia, la Dirección de Medicina Preventiva se dignó a difundir las características de la infección respiratoria y los modos de prevenirla.

No tendría que sorprender que recién ahora informen sobre los peligros de la gripe o que en marzo próximo, cuando comience a mermar el calor, den recomendaciones para no exponerse al sol. Sirva como ejemplo que hace un mes el Concejo Deliberante pidió al Departamento Ejecutivo la realización de una campaña preventiva para evitar accidentes con pozos ciegos, como el que le costó la vida a José Siciliano e hirió gravemente a su esposa Delia Rosa Tapia. Todavía ninguno de los funcionarios que pululan por los edificios municipales tuvo tiempo para trabajar en esa campaña.

Como se dijo en estos días desde los sectores médicos del Hospital que ya no guardan silencio, la epidemia de IRA es la punta del iceberg. Es la consecuencia de un efecto dominó que no se supo frenar a tiempo.

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