Hoy, el Hospital Municipal "Nuestra
Señora de Luján" es el fiel y triste
reflejo de un gobierno comunal que no sabe,
no le interesa, no se preocupa por
planificar. La epidemia de Infección
Respiratoria Aguda (IRA) afecta la salud de
los chicos con extrema agresividad, por un
lado, y la ineficiencia de las autoridades
municipales, en especial de aquellas con
responsabilidad en el ámbito de la salud,
por otro, comenzaron a exponer sus
consecuencias.
La directora del Hospital, Dra. Ana Tello
-casualmente, una infectóloga- seguramente
en sus tiempos de formación leyó alguna
vez que en los meses de invierno es probable
que se registre un notable aumento de casos
de IRA. Si lo leyó, no le importó
demasiado. "Como el año pasado no
pasó nada...", habría manifestado
ante sus colegas.
Tampoco apareció en la agenda de
prioridades del gobierno local la
terminación de una obra que lleva años de
demora. Como si no supieran con qué bueyes
aran, los políticos se creyeron sus propias
promesas. Se derrumbó la vieja Maternidad
para construir una nueva, flamante,
imponente. Pero en la actualidad recién se
está en la etapa de confección de un
tercer llamado a licitación porque los
anteriores fracasaron.
Ante la emergencia que requiere un
aumento de los espacios disponibles para
internación, la directora del Hospital no
dudó en pedir la mudanza apresurada de
algunos servicios, la restricción extrema
de otros y suspender atenciones prioritarias
para decenas de pacientes. El lunes pasado,
un informe oficial decía que se suspendían
todas las intervenciones quirúrgicas
programadas por el término de 30 días. El
jueves, Tello ya hablaba de
"suspensiones por tiempo
indeterminado".
La firmeza de Tello para dar órdenes
sólo se manifiesta ante sus colegas. No
contradice ni los más ilógicos mandatos de
las autoridades políticas. En definitiva,
fue el intendente Miguel Prince el que la
depositó en el sillón de la Dirección y
no sus pares, un detalle que no pasa
desapercibido dentro del Hospital.
Tal vez por ello, el amplio espacio de la
cafetería, a pesar de tener un baño y
resultar ideal para una emergencia, no se
toca. Sólo ella y sus superiores sabrán
por qué la zona permanece inmaculada pero
sin funcionar. A simple vista y ante la
urgencia actual -que desembocó en
atenciones de urgencia en pasillos del
establecimiento- la medida se vislumbra un
tanto irracional.
El gobierno local también paga sueldos
para profesionales que trabajan en
"Prevención". El único recuerdo
que se tiene de esa estructura funcionando
como corresponde nos remite a las campañas
para evitar el dengue. En el resto de los
casos, como ahora, se corre detrás del
incendio; lo mismo que decir que la
prevención no resulta eficiente.
El lunes, cuando cerca de 28 chicos ya
estaban internados por bronquiolitis y se
habían atendido más de 200 consultas por
la epidemia, la Dirección de Medicina
Preventiva se dignó a difundir las
características de la infección
respiratoria y los modos de prevenirla.
No tendría que sorprender que recién
ahora informen sobre los peligros de la
gripe o que en marzo próximo, cuando
comience a mermar el calor, den
recomendaciones para no exponerse al sol.
Sirva como ejemplo que hace un mes el
Concejo Deliberante pidió al Departamento
Ejecutivo la realización de una campaña
preventiva para evitar accidentes con pozos
ciegos, como el que le costó la vida a
José Siciliano e hirió gravemente a su
esposa Delia Rosa Tapia. Todavía ninguno de
los funcionarios que pululan por los
edificios municipales tuvo tiempo para
trabajar en esa campaña.
Como se dijo en estos días desde los
sectores médicos del Hospital que ya no
guardan silencio, la epidemia de IRA es la
punta del iceberg. Es la consecuencia de un
efecto dominó que no se supo frenar a
tiempo.