Miércoles 12 de Julio de 2006 - Año 91 - Edición 7166 - Edición digital 0496

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El próximo martes a las 9.30 se conocerá la sentencia

Santillán, entre la absolución y la cárcel de por vida

El fiscal pidió la condena más dura que fija el Código Penal y que se investigue la participación de otras dos personas en el hecho.

El abogado defensor solicitó que el imputado sea absuelto, o en todo caso que se lo culpe por "encubrimiento".

EN LA TRISTE ESPERA: Sergio Santillán dijo ser inocente. Ni amigos ni familiares lo acompañan en este momento de su vida.

El acusado se declaró inocente y ahora espera la lectura del veredicto y la sentencia, programada para la semana que viene.

El fiscal Guillermo Altube pidió la pena de "reclusión perpetua por tiempo indeterminado", más la asesoría de "abandono de persona agravada por el vínculo", para Sergio Adrián Santillán, a quien considera el autor material de los cuatro crímenes de la familia Zarnic. En cambio, el defensor del único imputado, Dr. Agustín Muga, solicitó al tribunal que se lo absuelva de esta acusación ya que no existen elementos de prueba suficientes para demostrar que su defendido cometió el hecho de sangre más horrendo que recuerde Luján. O en caso de que se lo condenara, que sea por el delito de "encubrimiento" por haber tenido en su poder muebles, electrodomésticos, otras pertenencias y el auto de las víctimas.

Además, el fiscal pidió a la Fiscalía General que evalúe la posibilidad de iniciar una investigación contra el policía Carlos Maffía, quien en su momento fue incriminado por Santillán de haber participado en el múltiple homicidio ocurrido entre las 18 del viernes 1 de diciembre y la madrugada del sábado 2 de 2000. Además, dejó abierta la solicitud para que se indague el rol que tuvo en este perverso episodio Zulema Fernández, madre de Santillán y amante de Maffía, quien ocupó la vivienda de Dr. Real 275 días después de haber sido masacrados los Zarnic y arrojados sus cuerpos a un pozo ciego, ubicado al costado de la casa en donde fueron encontrados por la División Homicidios de Banfield la tórrida tarde del 5 de enero de 2001.

Por otra parte, el fiscal dejó en manos del tribunal la posibilidad de procesar por el delito de "falso testimonio" a Raúl Noguera, padrastro de la mujer de Santillán, por haber incurrido en contradicciones durante el juicio, en relación al testimonio que brindó en su oportunidad ni bien fueron descubiertos los cuerpos.

De esta manera, los jueces Ricardo Ameigeiras, Carlos Gallasso y Roberto Bocacci escucharon los alegatos de las partes inmediatamente después de quedar cerrada la etapa de audiencias en la que la Fiscalía de Juicio y la Defensoría agregaron las últimas pruebas a la causa. Entre ellas se destacaron varios informes del Banco Nación en los que aparecen tres cuentas: una sin nombre, otra de Viviana Repossi, y una de Sergio Santillán.

También el fiscal añadió el resultado de una pericia efectuada en un laboratorio químico de La Plata sobre unos zapatos del encausado en la que se confirma la existencia de manchas de sangre humana -aunque no pudo develarse el grupo hemático al cual pertenecían-, y una pericia psicológica en la que el fiscal se apoyó para deducir que Santillán fue capaz de cometer los homicidios para apoderarse de los bienes y luego armar una coartada, en el marco de un "plan ideal llevado a cabo para dar luego una falsa versión".

Una hora y media le llevó al Dr. Altube leer su alegato y algo menos de sesenta minutos al Dr. Muga argumentar su postura. Para entonces, la reanudación del juicio oral y público que se está llevando a cabo en el Tribunal en lo Criminal 1 de Mercedes arrastraba una demora de más de cinco horas. Y todo por culpa de la superposición de juicios que se realizan en esta sala.

POR QUÉ ES CULPABLE

Según la deducción que sacó el fiscal, Santillán mató a los Zarnic para quedarse con sus bienes, pero no descartó la participación de una o más personas. En varios pasajes de su alegato utilizó los términos: "homicidas", "asesinos" e insistió con la hipótesis de que detrás del hecho habrían actuado, cuanto menos, "dos personas". Por caso, en el inicio de su alegato dio por acreditado que Sergio Santillán se dirigió hasta el domicilio de los Zarnic "en compañía de otro sujeto", con el "afán de apoderarse de dinero que había en el lugar y "con intención homicida efectuó golpes en la cabeza a todos los integrantes de la familia".

Para el Dr. Altube, Santillán "arrojó los cuerpos al pozo ciego, luego limpió la escena del crimen y en un Ford Taunus trasladó a la hija de la pareja hasta un campo, la dejó oculta entre unos pastizales colocándola en una situación de desamparo y poniendo en peligro la vida de la menor".

La reconstrucción de los hechos que hizo el fiscal comenzó precisamente por el abandono de Marianella Abril Zarnic, quien contaba con 8 meses de vida. Esa fue una conducta "dolosa" pero "consciente de sus actos" por parte del imputado y "un punto más dentro del plan homicida" ya que "escondió" a la beba en un lugar "inhóspito" y "con muy pocas posibilidades de salvar su vida".

Pero, "¿cómo se explica que haya dejado a la beba en ese lugar si decía que los Zarnic se habían ido?", se preguntó el fiscal, y dio una respuesta a su interrogante: "La Fiscalía entiende que Santillán sabía que la beba se iba a morir y para ese entonces los Zarnic ya estaban muertos. El abandono se contradice con su versión, demuestra que hay mendacidad en sus dichos y sólo se explica siendo el autor o el co-autor de los hechos dentro de este macabro plan. En realidad, no se animó a matarla y por eso la dejó viva. Este es el primer punto que vincula a Santillán con las demás muertes".

Por otra parte, no pudo establecer la habitación de la casa donde fueron muertos los Zarnic pero aseguró que Santillán era una persona "avezada" en el manejo de un pico, herramienta -convertida en arma- utilizada para asestarles los mortíferos golpes sobre los cráneos de las víctimas y que tenía conocimiento previo del pozo ciego ya que solía ir a la casa de Dr. Real con frecuencia.

Afirmó también que "los asesinos eran personas muy conocidas de las víctimas" que "conocían el lugar" y que esto explicaría el motivo por el cual "ningún vecino escuchó nada" el día que ocurrió la matanza. Además, consideró comprometida la situación de Santillán ya que en su primera declaración "se instala en el lugar y en el momento en que ocurrieron los hechos: dijo haber llegado a la tardecita del viernes 1 de diciembre, describió una situación de violencia, luego abandona a Marianella y vuelve a la casa. Esa secuencia es trascendente", resaltó.

Otros elementos que complican al único imputado son los zapatos de su propiedad hallados con machas de sangre humana y haber sido visto lavando su propia ropa cuando habitualmente nunca lo hacía. "Eso indica que trató de ocultar rastros", interpretó el fiscal.

Además, la confesión de Santillán de haber falsificado el boleto de compra y venta del Taunus lo ubica en una situación delicada como así también la versión que le contó a varias personas acerca de la tenencia de los bienes de los Zarnic. "Hay ocultamiento cuando le habla a sus conocidos, dio distintas versiones y además está la casa que también es parte de la red reductiva".

A la Fiscalía no le queda claro por qué Santillán dijo haber llevado a su madre a la casa -ya deshabitada- de los Zarnic "para que se la cuide", cuando "obviamente le pidió permiso a Maffía" y "en realidad Zulema Fernández se fue a quedar en forma definitiva", expresó Altube.

La secuencia de instalar a la madre, la quema de documentación y el desprendimiento de toda prenda de vestir u otros enseres de las víctimas fue visto por el fiscal como una maniobra tendiente para que no queden rastros de los Zarnic, en el marco de un "plan ideado por Santillán" pero en el que "hubo otras personas" -insistió- que participaron del mismo. "Y luego inventó la fuga al Uruguay".

"La coartada de Santillán fue poner todo el peso en Maffía quien le indicó que se lleve el televisor y los muebles (...). Sin embargo, luego fue a la casa de Maffía haciendo que comunicaba que los Zarnic se habían ido y que la casa estaba vacía", añadió.

En tanto, manifestó que el silencio que mantiene Santillán desde su primera declaración no se debe a la existencia de amenazas hacia él -ni hacia su familia- por parte de Maffía, sino a que "no puede decir que es el responsable de las muertes" ya que "sin dudarlo lo incriminó (a Maffía) al dar una excusa, más allá de lo que pudo haber ocurrido con una segunda persona que necesariamente tiene que haber participado en este hecho".

Con todo, y tal como había publicado EL CIVISMO en su edición del sábado, el fiscal comparó a Sergio Santillán con Luis Fernando Iribarren, quien en 1986 mató a toda su familia a tiros y golpes en la cabeza, los enterró en un pozo al lado de la casa de campo que tenía en Tuyutí -partido de San Andrés de Giles-, y mantuvo oculto la verdad de lo sucedido durante 9 años diciendo que "se habían ido al Paraguay porque tenían deudas".

Para ello sacó a la luz el resultado de una pericia psicológica que establece que el imputado tiene una actitud "distante y fría, que en su relato se advierten rasgos de apatía propios de una persona poco comprometida y que no tiene afectos ni preocupación frente a la suerte de alguien que es su amigo".

Estos aspectos de su personalidad se basan en el trauma provocado por el abandono que hizo su madre biológica, lo que lo transformó en un hombre calificado como "narcisista con componentes psicopáticos sin sentimiento de culpa". Esto, según el fiscal, "condice con las contradicciones, manipulación, mendacidad y ocultamiento" del hecho que dio tras las cuatro muertes.

Como en muchos crímenes, aquí también el asesino incurrió en errores. Para el fiscal Altube, Santillán cometió uno de ellos "al dejar con vida a la beba porque eso descubrió todo lo demás" aunque "logró mantener la coartada por un mes y medio".

Por otro lado, la Fiscalía descartó como móvil una relación pasional y no pudo establecer que el cuádruple homicidio haya sido por el culto umbanda que profesaban el matrimonio. Aunque no desmintió la existencia de "rumores" que hacen referencia a una banda que había robado un camión blindado en abril de 2000 al llegar a la UNLu y que parte del botín lo habría guardado (y gastado) el matrimonio Zarnic.

"Hay indicadores que parecerían alentar que hubo algo más detrás de todo esto, pero esa línea investigativa quedó trunca y la Fiscalía no puede afirmar con certeza que en el lugar había dinero mal habido, aunque el móvil económico está estrechamente ligado a las muertes", dijo el fiscal.

POR QUÉ ES INOCENTE

A su turno, el defensor puso el acento en una declaración que hizo Santillán días después del hallazgo de los cuerpos (ver EL CIVISMO edición 6732 o buscar en edición digital Nro. 8 en internet del 8 de diciembre de 2001). En esa testimonial acusó a Carlos Maffía de haber matado a los Zarnic.
EL DEFENSOR MUGA: aseguró que no hay pruebas para condenar al encausado y cree que todo fue por un "ajuste de cuentas".

El Dr. Agustín Muga dividió su alegato en tres etapas. Primero hizo referencia al material de prueba que, a su criterio, desligan a su defendido del hecho; en la segunda habló de la hipótesis "más coherente"; y finalmente se explayó sobre los fundamentos legales que existirían para solicitar la absolución o en todo caso que se lo condene sólo por "encubrimiento".

Para el defensor, Santillán no era ningún "avezado" en el manejo de un pico y el trabajo de cavar un pozo lo llevó a cabo con una "barreta".

Argumentó que el imputado "no tenía ningún motivo para matar a la familia" y reconoció que se llevó los bienes de los Zarnic pero únicamente "para cuidárselos".

Refutó los dichos del fiscal al sostener que "si Santillán estuvo en el momento y lugar menos indicado sólo fue como testigo de una situación equivocada".

Tomando los dichos de los integrantes de la División Homicidios, la hipótesis "más coherente" apunta a la pista del robo al camión blindado. "Podría existir una conexión" ya que los Zarnic habían mejorado su nivel de vida con dinero de dudosa procedencia que habrían guardado en el cielorraso. Por lo tanto, para el defensor Muga, la causa de los crímenes pudieron haber sido por un "ajuste de cuenta" contra Luis Zarnic, quien habría participado en el golpe al transporte de caudales en calidad de chofer de una banda mixta compuesta por policías y civiles.

"Esto condice con la hipótesis que manejó Homicidios y porque Zarnic no tenía un buen concepto en la forma de obtener dinero", indicó el Dr. Muga.

Asimismo, criticó al entonces fiscal Pablo Merola por no haber profundizado la investigación que estaba llevando a cabo la División Homicidios, cuerpo policial al que elogió por su "eficacia" en el caso.

Hizo referencia al temor que demostraron tener muchos de los testigos que pasaron por las audiencias y al silencio de su defendido lo interpretó como algo propio de una persona "que no confía en nadie".

Buscó rebatir el resultado de la pericia psicológica del fiscal con otras dos pericias realizadas por profesionales de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia en la que se observa un "pensamiento coherente", propio de una "personalidad racional" y no así "trastornos ni rasgos de ser una persona violenta".

Pidió al tribunal que se dé lugar al "beneficio de la duda" y que tenga en cuenta que "no se pudo demostrar la mecánica de los hechos, ni dónde ocurrieron los crímenes. Tampoco que Santillán fue el autor material y que haya pactado previamente con nadie".

Finalmente, cerró su alegato con una frase de Lorena Repossi, hermana de una de las víctimas y madre de un hijo que tuvo con Santillán: "No creo que los haya matado aunque creo que sabe mucho", rememoró el defensor. Y agregó, como para seguir manteniendo el halo de misterio que siempre rodeó al caso: "No le corresponde a Santillán tener que demostrar que él no fue el autor material de las muertes".

Luego, trece personas escucharon a Santillán declararse inocente: "Yo no soy homicida ni participé de los hechos. Si callo es porque tengo una familia", dijo de cara a los jueces, al secretario del tribunal, a sus abogados defensores y al fiscal. Como en la mayoría de las audiencias, ni un amigo ni familiares se interesaron por su destino.

Agravantes y atenuantes

El fiscal Altube le solicitó al tribunal que a la hora de juzgar a Sergio Santillán tenga en cuenta los siguientes agravantes:

- El abandono de la beba y el riesgo de vida que implicó dejarla en un campo.

- La amistad que tenía con las víctimas.

- El grado de indefensión de los menores asesinados y la alevosía con que fueron asesinados.

- La planificación previa, aunque sea mínima, del hecho perpetrado hasta sus últimas consecuencias.

- Las características del hecho: impiadoso, cruento, perverso y macabro.

Para el defensor Muga, los jueces deben considerar los siguientes atenuantes:

- La ausencia de antecedentes penales del imputado.

- El buen concepto que dijeron tener de él varios de los testigos que pasaron por el juicio.

- El proceso de resocialización que está teniendo en la cárcel donde estudia, trabaja y tiene conducta ejemplar.

- La dura infancia que tuvo.

- Haber dejado con vida a la beba como prueba de no es un hombre desaprensivo.

 

 

 

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EL FISCAL ALTUBE: sostuvo que el imputado calla porque es el autor material del hecho pero no el único que participó en el caso.

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