El acusado se declaró inocente y
ahora espera la lectura del veredicto y la sentencia,
programada para la semana que viene.
El fiscal Guillermo Altube pidió la
pena de "reclusión perpetua por tiempo
indeterminado", más la asesoría de "abandono de
persona agravada por el vínculo", para Sergio Adrián
Santillán, a quien considera el autor material de los cuatro
crímenes de la familia Zarnic. En cambio, el defensor del
único imputado, Dr. Agustín Muga, solicitó al tribunal que
se lo absuelva de esta acusación ya que no existen elementos
de prueba suficientes para demostrar que su defendido cometió
el hecho de sangre más horrendo que recuerde Luján. O en
caso de que se lo condenara, que sea por el delito de
"encubrimiento" por haber tenido en su poder
muebles, electrodomésticos, otras pertenencias y el auto de
las víctimas.
Además, el fiscal pidió a la Fiscalía
General que evalúe la posibilidad de iniciar una
investigación contra el policía Carlos Maffía, quien en su
momento fue incriminado por Santillán de haber participado en
el múltiple homicidio ocurrido entre las 18 del viernes 1 de
diciembre y la madrugada del sábado 2 de 2000. Además, dejó
abierta la solicitud para que se indague el rol que tuvo en
este perverso episodio Zulema Fernández, madre de Santillán
y amante de Maffía, quien ocupó la vivienda de Dr. Real 275
días después de haber sido masacrados los Zarnic y arrojados
sus cuerpos a un pozo ciego, ubicado al costado de la casa en
donde fueron encontrados por la División Homicidios de
Banfield la tórrida tarde del 5 de enero de 2001.
Por otra parte, el fiscal dejó en manos
del tribunal la posibilidad de procesar por el delito de
"falso testimonio" a Raúl Noguera, padrastro de la
mujer de Santillán, por haber incurrido en contradicciones
durante el juicio, en relación al testimonio que brindó en
su oportunidad ni bien fueron descubiertos los cuerpos.
De esta manera, los jueces Ricardo
Ameigeiras, Carlos Gallasso y Roberto Bocacci escucharon los
alegatos de las partes inmediatamente después de quedar
cerrada la etapa de audiencias en la que la Fiscalía de
Juicio y la Defensoría agregaron las últimas pruebas a la
causa. Entre ellas se destacaron varios informes del Banco
Nación en los que aparecen tres cuentas: una sin nombre, otra
de Viviana Repossi, y una de Sergio Santillán.
También el fiscal añadió el resultado
de una pericia efectuada en un laboratorio químico de La
Plata sobre unos zapatos del encausado en la que se confirma
la existencia de manchas de sangre humana -aunque no pudo
develarse el grupo hemático al cual pertenecían-, y una
pericia psicológica en la que el fiscal se apoyó para
deducir que Santillán fue capaz de cometer los homicidios
para apoderarse de los bienes y luego armar una coartada, en
el marco de un "plan ideal llevado a cabo para dar luego
una falsa versión".
Una hora y media le llevó al Dr. Altube
leer su alegato y algo menos de sesenta minutos al Dr. Muga
argumentar su postura. Para entonces, la reanudación del
juicio oral y público que se está llevando a cabo en el
Tribunal en lo Criminal 1 de Mercedes arrastraba una demora de
más de cinco horas. Y todo por culpa de la superposición de
juicios que se realizan en esta sala.
POR QUÉ ES CULPABLE
Según la deducción que sacó el
fiscal, Santillán mató a los Zarnic para quedarse con sus
bienes, pero no descartó la participación de una o más
personas. En varios pasajes de su alegato utilizó los
términos: "homicidas", "asesinos" e
insistió con la hipótesis de que detrás del hecho habrían
actuado, cuanto menos, "dos personas". Por caso, en
el inicio de su alegato dio por acreditado que Sergio
Santillán se dirigió hasta el domicilio de los Zarnic
"en compañía de otro sujeto", con el "afán
de apoderarse de dinero que había en el lugar y "con
intención homicida efectuó golpes en la cabeza a todos los
integrantes de la familia".
Para el Dr. Altube, Santillán
"arrojó los cuerpos al pozo ciego, luego limpió la
escena del crimen y en un Ford Taunus trasladó a la hija de
la pareja hasta un campo, la dejó oculta entre unos
pastizales colocándola en una situación de desamparo y
poniendo en peligro la vida de la menor".
La reconstrucción de los hechos que
hizo el fiscal comenzó precisamente por el abandono de
Marianella Abril Zarnic, quien contaba con 8 meses de vida.
Esa fue una conducta "dolosa" pero "consciente
de sus actos" por parte del imputado y "un punto
más dentro del plan homicida" ya que
"escondió" a la beba en un lugar
"inhóspito" y "con muy pocas posibilidades de
salvar su vida".
Pero, "¿cómo se explica que haya
dejado a la beba en ese lugar si decía que los Zarnic se
habían ido?", se preguntó el fiscal, y dio una
respuesta a su interrogante: "La Fiscalía entiende que
Santillán sabía que la beba se iba a morir y para ese
entonces los Zarnic ya estaban muertos. El abandono se
contradice con su versión, demuestra que hay mendacidad en
sus dichos y sólo se explica siendo el autor o el co-autor de
los hechos dentro de este macabro plan. En realidad, no se
animó a matarla y por eso la dejó viva. Este es el primer
punto que vincula a Santillán con las demás muertes".
Por otra parte, no pudo establecer la
habitación de la casa donde fueron muertos los Zarnic pero
aseguró que Santillán era una persona "avezada" en
el manejo de un pico, herramienta -convertida en arma-
utilizada para asestarles los mortíferos golpes sobre los
cráneos de las víctimas y que tenía conocimiento previo del
pozo ciego ya que solía ir a la casa de Dr. Real con
frecuencia.
Afirmó también que "los asesinos
eran personas muy conocidas de las víctimas" que
"conocían el lugar" y que esto explicaría el
motivo por el cual "ningún vecino escuchó nada" el
día que ocurrió la matanza. Además, consideró comprometida
la situación de Santillán ya que en su primera declaración
"se instala en el lugar y en el momento en que ocurrieron
los hechos: dijo haber llegado a la tardecita del viernes 1 de
diciembre, describió una situación de violencia, luego
abandona a Marianella y vuelve a la casa. Esa secuencia es
trascendente", resaltó.
Otros elementos que complican al único
imputado son los zapatos de su propiedad hallados con machas
de sangre humana y haber sido visto lavando su propia ropa
cuando habitualmente nunca lo hacía. "Eso indica que
trató de ocultar rastros", interpretó el fiscal.
Además, la confesión de Santillán de
haber falsificado el boleto de compra y venta del Taunus lo
ubica en una situación delicada como así también la
versión que le contó a varias personas acerca de la tenencia
de los bienes de los Zarnic. "Hay ocultamiento cuando le
habla a sus conocidos, dio distintas versiones y además está
la casa que también es parte de la red reductiva".
A la Fiscalía no le queda claro por
qué Santillán dijo haber llevado a su madre a la casa -ya
deshabitada- de los Zarnic "para que se la cuide",
cuando "obviamente le pidió permiso a Maffía" y
"en realidad Zulema Fernández se fue a quedar en forma
definitiva", expresó Altube.
La secuencia de instalar a la madre, la
quema de documentación y el desprendimiento de toda prenda de
vestir u otros enseres de las víctimas fue visto por el
fiscal como una maniobra tendiente para que no queden rastros
de los Zarnic, en el marco de un "plan ideado por
Santillán" pero en el que "hubo otras
personas" -insistió- que participaron del mismo. "Y
luego inventó la fuga al Uruguay".
"La coartada de Santillán fue
poner todo el peso en Maffía quien le indicó que se lleve el
televisor y los muebles (...). Sin embargo, luego fue a la
casa de Maffía haciendo que comunicaba que los Zarnic se
habían ido y que la casa estaba vacía", añadió.
En tanto, manifestó que el silencio que
mantiene Santillán desde su primera declaración no se debe a
la existencia de amenazas hacia él -ni hacia su familia- por
parte de Maffía, sino a que "no puede decir que es el
responsable de las muertes" ya que "sin dudarlo lo
incriminó (a Maffía) al dar una excusa, más allá de lo que
pudo haber ocurrido con una segunda persona que necesariamente
tiene que haber participado en este hecho".
Con todo, y tal como había publicado EL
CIVISMO en su edición del sábado, el fiscal comparó a
Sergio Santillán con Luis Fernando Iribarren, quien en 1986
mató a toda su familia a tiros y golpes en la cabeza, los
enterró en un pozo al lado de la casa de campo que tenía en
Tuyutí -partido de San Andrés de Giles-, y mantuvo oculto la
verdad de lo sucedido durante 9 años diciendo que "se
habían ido al Paraguay porque tenían deudas".
Para ello sacó a la luz el resultado de
una pericia psicológica que establece que el imputado tiene
una actitud "distante y fría, que en su relato se
advierten rasgos de apatía propios de una persona poco
comprometida y que no tiene afectos ni preocupación frente a
la suerte de alguien que es su amigo".
Estos aspectos de su personalidad se
basan en el trauma provocado por el abandono que hizo su madre
biológica, lo que lo transformó en un hombre calificado como
"narcisista con componentes psicopáticos sin sentimiento
de culpa". Esto, según el fiscal, "condice con las
contradicciones, manipulación, mendacidad y
ocultamiento" del hecho que dio tras las cuatro muertes.
Como en muchos crímenes, aquí también
el asesino incurrió en errores. Para el fiscal Altube,
Santillán cometió uno de ellos "al dejar con vida a la
beba porque eso descubrió todo lo demás" aunque
"logró mantener la coartada por un mes y medio".
Por otro lado, la Fiscalía descartó
como móvil una relación pasional y no pudo establecer que el
cuádruple homicidio haya sido por el culto umbanda que
profesaban el matrimonio. Aunque no desmintió la existencia
de "rumores" que hacen referencia a una banda que
había robado un camión blindado en abril de 2000 al llegar a
la UNLu y que parte del botín lo habría guardado (y gastado)
el matrimonio Zarnic.
"Hay indicadores que parecerían
alentar que hubo algo más detrás de todo esto, pero esa
línea investigativa quedó trunca y la Fiscalía no puede
afirmar con certeza que en el lugar había dinero mal habido,
aunque el móvil económico está estrechamente ligado a las
muertes", dijo el fiscal.
POR QUÉ ES INOCENTE
 |
A
su turno, el defensor puso el acento en una declaración
que hizo Santillán días después del hallazgo de los
cuerpos (ver EL CIVISMO edición 6732 o buscar en
edición digital Nro. 8 en internet del 8 de diciembre
de 2001). En esa testimonial acusó a Carlos Maffía de
haber matado a los Zarnic. |
| EL
DEFENSOR MUGA: aseguró que no hay pruebas para condenar
al encausado y cree que todo fue por un "ajuste de
cuentas". |
El Dr. Agustín Muga dividió
su alegato en tres etapas. Primero hizo referencia al material
de prueba que, a su criterio, desligan a su defendido del
hecho; en la segunda habló de la hipótesis "más
coherente"; y finalmente se explayó sobre los
fundamentos legales que existirían para solicitar la
absolución o en todo caso que se lo condene sólo por
"encubrimiento".
Para el defensor, Santillán no era
ningún "avezado" en el manejo de un pico y el
trabajo de cavar un pozo lo llevó a cabo con una
"barreta".
Argumentó que el imputado "no
tenía ningún motivo para matar a la familia" y
reconoció que se llevó los bienes de los Zarnic pero
únicamente "para cuidárselos".
Refutó los dichos del fiscal al
sostener que "si Santillán estuvo en el momento y lugar
menos indicado sólo fue como testigo de una situación
equivocada".
Tomando los dichos de los integrantes de
la División Homicidios, la hipótesis "más
coherente" apunta a la pista del robo al camión
blindado. "Podría existir una conexión" ya que los
Zarnic habían mejorado su nivel de vida con dinero de dudosa
procedencia que habrían guardado en el cielorraso. Por lo
tanto, para el defensor Muga, la causa de los crímenes
pudieron haber sido por un "ajuste de cuenta" contra
Luis Zarnic, quien habría participado en el golpe al
transporte de caudales en calidad de chofer de una banda mixta
compuesta por policías y civiles.
"Esto condice con la hipótesis que
manejó Homicidios y porque Zarnic no tenía un buen concepto
en la forma de obtener dinero", indicó el Dr. Muga.
Asimismo, criticó al entonces fiscal
Pablo Merola por no haber profundizado la investigación que
estaba llevando a cabo la División Homicidios, cuerpo
policial al que elogió por su "eficacia" en el
caso.
Hizo referencia al temor que demostraron
tener muchos de los testigos que pasaron por las audiencias y
al silencio de su defendido lo interpretó como algo propio de
una persona "que no confía en nadie".
Buscó rebatir el resultado de la
pericia psicológica del fiscal con otras dos pericias
realizadas por profesionales de la Suprema Corte de Justicia
de la Provincia en la que se observa un "pensamiento
coherente", propio de una "personalidad
racional" y no así "trastornos ni rasgos de ser una
persona violenta".
Pidió al tribunal que se dé lugar al
"beneficio de la duda" y que tenga en cuenta que
"no se pudo demostrar la mecánica de los hechos, ni
dónde ocurrieron los crímenes. Tampoco que Santillán fue el
autor material y que haya pactado previamente con nadie".
Finalmente, cerró su alegato con una
frase de Lorena Repossi, hermana de una de las víctimas y
madre de un hijo que tuvo con Santillán: "No creo que
los haya matado aunque creo que sabe mucho", rememoró el
defensor. Y agregó, como para seguir manteniendo el halo de
misterio que siempre rodeó al caso: "No le corresponde a
Santillán tener que demostrar que él no fue el autor
material de las muertes".
Luego, trece personas escucharon a
Santillán declararse inocente: "Yo no soy homicida ni
participé de los hechos. Si callo es porque tengo una
familia", dijo de cara a los jueces, al secretario del
tribunal, a sus abogados defensores y al fiscal. Como en la
mayoría de las audiencias, ni un amigo ni familiares se
interesaron por su destino.
Agravantes y
atenuantes
El fiscal Altube le solicitó al
tribunal que a la hora de juzgar a Sergio Santillán tenga en
cuenta los siguientes agravantes:
- El abandono de la beba y el riesgo de
vida que implicó dejarla en un campo.
- La amistad que tenía con las
víctimas.
- El grado de indefensión de los
menores asesinados y la alevosía con que fueron asesinados.
- La planificación previa, aunque sea
mínima, del hecho perpetrado hasta sus últimas
consecuencias.
- Las características del hecho:
impiadoso, cruento, perverso y macabro.
Para el defensor Muga, los jueces deben
considerar los siguientes atenuantes:
- La ausencia de antecedentes penales
del imputado.
- El buen concepto que dijeron tener de
él varios de los testigos que pasaron por el juicio.
- El proceso de resocialización que
está teniendo en la cárcel donde estudia, trabaja y tiene
conducta ejemplar.
- La dura infancia que tuvo.
- Haber dejado con vida a la beba como
prueba de no es un hombre desaprensivo.
<epígrafe>
EL FISCAL ALTUBE: sostuvo que el
imputado calla porque es el autor material del hecho pero no
el único que participó en el caso.
<epígrafe>