Qué extraña que es la agenda del
intendente Miguel Prince. O bien se trata de
una agenda electrónica a la que se le
terminaron las pilas, o para ahorrar trabaja
con una agenda de un año pasado, entonces
se le generan superposiciones de actos y
compromisos. Cada uno hace con sus ingresos
lo que quiere, pero el salario del
intendente debería permitirle contar con
una agenda actualizada y acorde con su
responsabilidad.
El viernes se realizó un plenario en el
Concejo Deliberante para dialogar sobre la
crisis que padecen diferentes servicios del
Hospital Municipal. Estuvieron presentes los
funcionarios del área de Salud de la
Comuna, concejales de todos los bloques
partidarios, personal del servicio de
Maternidad, algunos profesionales de otros
servicios del Hospital, un puñado de
vecinos y un escaso grupo de medios de
prensa.
Las partes se sentaban a dialogar para
evitar la presentación de recursos de
amparo, para establecer la responsabilidad
de unos y otros ante servicios precarizados,
para saber si trabajar en los pasillos es el
único modo posible de atender a los
pacientes y para delinear los caminos a
seguir en búsqueda de soluciones.
Ante semejante temario, el jefe comunal
mandó a decir que no asistiría por
"problemas de agenda".
El domingo, instituciones de todo el
partido de Luján, pero en especial de
Jáuregui, se reunieron para realizar el
tradicional desfile del 9 de Julio. Como
modo de protesta civilizada, de muestra de
indignación ante una contaminación que no
cesa, vecinos y estudiantes de esa localidad
caminaron por las calles con barbijos.
El intendente Prince, que suele
presentarse en este evento, en especial en
años de elecciones, no asistió a la cita
histórica. Su enviado para la ocasión dijo
que tenía "problemas de agenda".
El problema era que en su agenda estaba
subrayado el acto en el que se cantaba el
Himno Nacional, actividad que contaría con
difusión nacional, en desmedro de un mero
acto de pueblo. Además, existía el temor
al escrache; un escrache que no fue más
allá de unos inofensivos barbijos.
Sin embargo, los recientes casos de
ausencia no son los únicos en los que
Prince -en realidad, el enviado de turno-
afirma que no concurre por "problemas
de agenda".
La misma excusa se utilizó para
justificar su ausencia en la sesión
realizada hace un par de meses en el recinto
del Concejo, a la que concurrieron cientos
de vecinos de Jáuregui esperando respuestas
a su padecer diario.
Alguien dirá que días más tarde fue a
Jáuregui a enfrentar las críticas. Tan
cierto como que asistió vigilado de cerca
por decenas de funcionarios y empleados
municipales, grupos de gremialistas fieles,
y escudado por un funcionario de la
Secretaría de Política Ambiental de la
Provincia.
El problema de agenda de Prince, en
realidad, es un modo de gobernar. Jamás
hace lo que piden que hagan (como ahora,
ante la crisis del Hospital): poner el pecho
a las balas. Prince primero espera que los
indignados gasten todos los cartuchos. Y
recién entonces se asoma.
Hace más de un año se supone que Prince
tenía "otra agenda". Sin embargo,
también tuvo problemas con ella cuando gran
cantidad de vecinos y comerciantes lo
esperaban para recibir información sobre el
aventurero proyecto turístico de la
Sociedad Anónima "Villa de
Luján".
Tanto Prince como sus allegados más
cercanos en la gestión tendrían que pensar
en otra excusa; en otro argumento para
esquivar los temas candentes. Sus
"problemas de agenda" dejaron de
ser creíbles.
"Si no viene cuando hay que proponer
soluciones a problemas relacionados con la
salud, y siempre esquiva los conflictos de
la comunidad, gobernar es fácil",
disparó una vecina en el plenario del
viernes. Los que llegaron a escucharla se
quedaron pensando en su afirmación.