Personal
del Destacamento Rural de Cañada de Arias participó en la
aprehensión de dos delincuentes luego de un intercambio de
disparos en un camino de tierra cercano a la Ruta Provincial
6.
Habían asaltado a un poblador de la
localidad de Enrique Fynn a quien le robaron una camioneta.
Uno de los malvivientes había salido
de la cárcel hacía unos meses.
El lunes por la mañana, la patrulla
rural fue protagonista de un episodio policial digno de una
serie americana de los años 80 en la que un torpe alguacil
persigue a los ladrones por todo el condado, sonorizado todo
con melodías country y folk.
Aunque, en este caso, no hubo música ni
sheriff despistado, las balas de fogueo fueron proyectiles de
plomo y los delincuentes en vez de actores de reparto cargaban
con reales como frondosos prontuarios. Por lo demás, hubo una
persecución por varios partidos, un vuelco, muchos tiros
cruzados, dos policías valientes que salvaron su vida de
milagro, dos detenidos y un par de vehículos recuperados.
El hecho se desarrolló por caminos
rurales de General Las Heras y General Rodríguez pero
involucró a la fuerza policial con asiento en Cañada de
Arias que cumple servicio bajo el mando de la Jefatura
Distrital de Luján.
Todo se inició cerca del pequeño
poblado de Enrique Fynn, partido de Las Heras, cuando dos
sujetos que se movilizaban en un VW Gol, de color rojo,
interceptaron a una camioneta que se desplazaba por el lugar.
Se trataba de una Ford modelo Courier (CJU
253), de color gris, y perteneciente a un vecino de la zona
identificado como Domingo Eugenio López, jubilado, de 70
años. La víctima entregó el vehículo sin oponer
resistencia al advertir que los asaltantes portaban armas de
grueso calibre.
ATENTO QLQ
A las 10.20, personal al servicio del
Destacamento Rural recibió el aviso y salió en busca de los
delincuentes presumiendo que podrían haber escapado en
dirección a Las Heras o Luján.
Conocedores de esta porción de
territorio, los efectivos tomaron por distintos caminos de
tierra, mientras partían refuerzos desde la comisaría
Primera de Luján y de la Seccional de General Las Heras.
En una Ford Ranger 4x4, móvil 7596,
iban dos policías en busca de los ladrones. En una de las
butacas se encontraba el encargado del Destacamento Rural, el
teniente Lucas Pérez, y al comando del volante lo hacía
Ramón Martínez.
Al llegar a una curva, no muy lejos de
la Ruta Provincial 6, la patrulla divisó a la Courier que era
seguida de cerca por el VW Gol. Sin tiempo para dar la voz de
alto, la Ranger de la Bonaerense se cruzó en el camino con la
intención de obligar a detener la marcha de los delincuentes.
Sin embargo, lejos de acatar la orden, la Courier intentó
pasar por un costado del móvil con el objetivo de eludir la
barrera policial que acababa de tenderse.
El malviviente que manejaba el vehículo
que acababa de robar sacó una mano por la ventanilla y
empezó a disparar. Varios proyectiles dieron de lleno en la
patrulla. Una de las cuatro balas logró destrozar el vidrio
de una de las ventanillas delanteras del lado derecho, otras
dos perforaron el capot, la restante se incrustó en la
carrocería cerca del guardabarro.
Los policías, como pudieron, se
escudaron de la balacera y pudieron salvar sus vidas. Pero
inmediatamente repelieron la agresión con más balas. En
total, ocho proyectiles le dispararon a la Courier que
pretendía escapar por Ruta 6. Varios de ellos alcanzaron a
reventar los neumáticos. Pese a esto, la camioneta puso las
ruedas sobre el asfalto y enfiló con rumbo a Marcos Paz pero
para entonces una patrulla que venía desde Las Heras se
aproximaba al lugar del enfrentamiento.
Al verse perdido, el delincuente atinó
a una última maniobra: descendió de la Courier en llanta y,
arma en mano, quiso detener a dos camiones que transitaban por
el lugar, pero no tuvo éxito. Uno de los transportes de carga
perdió el control, se fue hacia una de las banquinas y
volcó.
En ese momento, la patrulla proveniente
desde Las Heras logró detenerlo y secuestrarle el arma. Este
hampón responde al nombre de Cristián Martínez, tiene 36
años y vive en San Miguel. En su poder, la Policía le
incautó una pistola 9 milímetros con numeración limada. El
arma supo pertenecer a la Policía Federal.
En tanto, en la curva del camino de
tierra, los efectivos de Cañada de Arias procedían a
aprehender al delincuente que iba al volante del VW Gol.
A diferencia de su cómplice, este viejo
asaltante se entregó mansamente a la Policía ya que estaba
desarmado. Se trataba de Jorge Alberto, de 54 años, con
domicilio en San Miguel, y hacía 8 meses había salido del
penal de Olmos.
El VW Gol tenía colocada una falsa
patente (DFI 014) cuando, en realidad, debía llevar una chapa
con el dominio UTW 784. Luego se estableció que este auto
desde el 2 de julio tenía pedido de secuestro por robo de
automotor por parte de la comisaría Morón Sexta de El
Palomar, resultando damnificado una persona llamada Emanuel
Silva.
Por su parte, los efectivos baleados
resultaron ilesos y recibieron las felicitaciones de sus
superiores aunque la camioneta Ford Ranger deberá ser
reparada por los daños sufridos. El camionero que volcó
debió poner en condiciones el transporte para seguir su
camino. Los delincuentes volvieron tras las rejas. El VW Gol y
la Courier fueron devueltos a sus propietarios aunque en el
caso del utilitario su dueño tuvo que comprarle neumáticos
nuevos.