Los únicos que seguramente quedaron
contentos, conformes, satisfechos después
de la visita de las máximas autoridades
políticas a Luján son los vecinos de
Chivilcoy. Ni siquiera tuvieron que pintar
las banderas para pedir la extensión de la
autopista 5 hasta su ciudad. Los carteles
que indicaban "Autopista hasta
Chivilcoy" los realizó el gobierno,
sabiendo con la debida anticipación qué
anuncios haría el presidente Néstor
Kirchner desde el escenario montado en el
Polideportivo.
¿Por qué la alegría sólo se entiende
en Chivilcoy? Porque recibieron un anuncio
concreto, irrefutable. El resto de los
anuncios fueron incompletos, inentendibles o
poco palpables.
Partamos de la base de que la autopista 5
seguramente quedará en la historia como la
obra con más cantidad de fiestas a su
alrededor. Fiesta para anunciar la primera
licitación de un tramo. Fiesta para
anunciar el inicio de la obra de ese primer
tramo. Fiesta para anunciar la licitación
de un segundo o un tercer tramo. Fiesta para
inaugurar un puente que comunique a la
autopista con la gente que la rodea. Fiesta
para anunciar que se inicia la obra de la
segunda y la tercera etapa. Fiesta para
inaugurar aquella primera etapa. Fiesta para
inaugurar la segunda y tercera etapa. Fiesta
para anunciar la extensión hasta Chivilcoy
en uno de sus extremos y hasta el Acceso
Oeste en la otra punta.
¿No se tendría que realizar una sola
ceremonia para cortar las cintas de la obra
de la autopista 5, y punto?
En todo caso, intentando sostener cierta
sensatez, alguien debería reparar en la
incongruencia de festejar la concreción de
una obra que tiene como antecedente o
argumento para su realización no menos de
50 muertes evitables en los últimos años.
En la mente y la planificación del
gobierno de turno (en todas sus escalas)
sólo parece importar la foto, la placa
recordatoria y el aplauso ferviente, por
más que éste último tenga la escasa
validez de surgir de militantes y empleados
municipales acarreados en colectivos
Atlántida, contratados para la ocasión.
Kirchner, con un falso factor sorpresa,
dijo que "los vecinos estaban pidiendo
la extensión del piso de la plaza Belgrano
en cinco cuadras más. Ministro De Vido,
licite esa obra". Nadie supo en el
momento qué vecinos pedían la obra; qué
obra concretamente solicitaban los presuntos
vecinos lujanenses y, en definitiva, qué
fue lo que prometió el presidente.
Hasta el cierre de esta edición, en el
Palacio Municipal desconocían de qué
calles habló Kirchner. No obstante el
detalle, los presentes en el Polideportivo
aplaudieron a rabiar.
El gobernador Felipe Solá no se quedó
atrás y también prometió. En su caso,
dijo que se hará el estudio de impacto
ambiental en la localidad de Jáuregui. No
dijo cuándo, no dio detalles de la
financiación y mucho menos pormenores de
las tareas.
También reiteró la promesa de que
mañana, pasado mañana, en estos días,
comenzará la obra de repavimentación de la
ruta 192. Sin embargo, en diálogo con este
medio admitió que "falta la
mosca". Por simpática, la respuesta no
deja de ser lamentable. La obra ya empieza,
pero la plata para hacerla no aparece.
Lo mismo sucede con la necesaria obra de
Maternidad en el Hospital Municipal. El
intendente Prince tuvo que explicarle a
Solá los caminos de la financiación de esa
construcción, lo que hace prever que los
tiempos prometidos ante concejales, médicos
y medios de prensa por el secretario de
Salud de la Comuna, hayan sido apenas un
plan para salir del atolladero.
En Chivilcoy se entiende la alegría. A
ellos, aunque no les dijeron cuándo, les
prometieron que le construirán la
autopista. ¿No habría que organizar una
fiesta en esa ciudad para realizar el
anuncio como corresponde?