Sábado 22 de Julio de 2006 - Año 91 - Edición 7169 - Edición digital 0499

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Incidente en barrio Luna

Casi mata a un vecino por defender a su familia

Un hombre por poco pierde la vida luego de atacar con un hacha a un vecino.

Un joven reaccionó y en defensa personal le pegó con un fierro en la cabeza.

El agresor tuvo fractura de cráneo pero el jueves a la noche regresó al barrio, según contó un vecino.

Un hombre indocumentado que respondería al nombre de Salles tomó un hacha y comenzó a golpear la vivienda de un vecino por motivos que no quedan claros. No conforme con ello -contaron los testigos del incidente a la Policía-, le arrojó un hachazo a una criatura aunque, por fortuna, la pesada herramienta no alcanzó a impactarle.

Ocurrió esta semana en la calle Sofía Piñeiro casi Pascual Simona, zona de cuadras entoscadas, terrenos baldíos, sobrepoblación de perros y humildes viviendas.

Justamente en una casilla de chapa vivía la persona que comenzó la agresión. Aseguran en el barrio que el hombre solía beber y que ese habría sido el disparador de su ataque de ira.

Con toda su furia encima, Salles -la policía no pudo establecer en forma fehaciente su identidad- se dirigió a una modesta vivienda de ladrillos huecos situada a pocos metros de su hogar y empezó a pegarle golpes con el hacha a las paredes. El humilde inmueble está habitado por una familia de apellido Castillo.

Al atacante poco le importó la presencia de niños en el lugar ya que intentó herir a una criatura. Sin embargo, apareció en escena una persona llamada Oscar Aníbal Vera, de 27 años, quien resistió el ataque y salió en defensa de la criatura.

DESMAYADO

Vega, al ver a Salles con el hacha, tomó un soporte de metal que habitualmente cumple la función de sostén en uno de los vértices de la pileta de lona.

Con el esquinero de la pelopincho en la mano y al ver que su díscolo vecino había pasado de las palabras a los hechos, le estampó un golpe en la cabeza provocándole un corte de gran dimensión en el cuero cabelludo y una importante hemorragia.

El certero golpe de Vega hizo que Salles se desmayara en el acto. Algunos creyeron que había muerto.

Alertada la Policía, personal de Luján Segunda se presentó en el lugar. El capitán Carlos Benagui llegó preparado para intervenir en un homicidio. En tanto, Bomberos Voluntarios se dirigió al barrio Luna para trasladar al herido rumbo al Hospital Municipal.

15 puntos de sutura le dieron a Salles en la cabeza, más el cuadro no era alentador. Presentaba una fractura de cráneo y producto de ello sufrió conmoción cerebral debiendo ser derivado en estado inconsciente al Hospital Interzonal "Vicente López y Planes" de General Rodríguez.

Como estila en estos caso, la Policía quiso saber el origen de la agresión de Salles y la reacción de Vega. En base a testimonios recogidos en el vecindario, todos apuntaron al comportamiento que había tenido Salles en las últimas 24 horas. "La noche anterior Salles en estado de ebriedad habría estado provocando y amenazando a la familia Castillo", indicó a este medio una fuente policial.

Minutos después del episodio, Vega fue trasladado preventivamente a la seccional de Jáuregui. Tras certificar que carecía de antecedentes y en base a los testimonios recogidos que daban cuenta de que esta persona había actuado en legítima defensa, a las pocas horas recuperó la libertad.

En tanto, el último parte médico que tuvo la Policía indicaba que Salles permanecía internado pero fuera de peligro, según le dijo ayer por la mañana a EL CIVISMO el capitán Carlos Benagui.

Sin embargo, su recuperación fue más rápida todavía ya que en la noche del jueves Salles regresó al barrio. "Es un torazo", fue el calificativo que utilizó un vecino a la hora de explicar la veloz recuperación que tuvo el hombre. Mientras, en el sitio donde ocurrió este violento episodio los únicos que quedaron fueron seis perros flacos que aparentaban ser de raza galgo y ante la ausencia de sus dueños buscaban cariño en los trabajadores de prensa que ayer por la tarde anduvieron por el lugar de los hechos.

 

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