Un hombre por poco pierde la vida
luego de atacar con un hacha a un vecino.
Un joven reaccionó y en defensa
personal le pegó con un fierro en la cabeza.
El agresor tuvo fractura de cráneo
pero el jueves a la noche regresó al barrio, según contó un
vecino.
Un hombre indocumentado que respondería
al nombre de Salles tomó un hacha y comenzó a golpear la
vivienda de un vecino por motivos que no quedan claros. No
conforme con ello -contaron los testigos del incidente a la
Policía-, le arrojó un hachazo a una criatura aunque, por
fortuna, la pesada herramienta no alcanzó a impactarle.
Ocurrió esta semana en la calle Sofía
Piñeiro casi Pascual Simona, zona de cuadras entoscadas,
terrenos baldíos, sobrepoblación de perros y humildes
viviendas.
Justamente en una casilla de chapa
vivía la persona que comenzó la agresión. Aseguran en el
barrio que el hombre solía beber y que ese habría sido el
disparador de su ataque de ira.
Con toda su furia encima, Salles -la
policía no pudo establecer en forma fehaciente su identidad-
se dirigió a una modesta vivienda de ladrillos huecos situada
a pocos metros de su hogar y empezó a pegarle golpes con el
hacha a las paredes. El humilde inmueble está habitado por
una familia de apellido Castillo.
Al atacante poco le importó la
presencia de niños en el lugar ya que intentó herir a una
criatura. Sin embargo, apareció en escena una persona llamada
Oscar Aníbal Vera, de 27 años, quien resistió el ataque y
salió en defensa de la criatura.
DESMAYADO
Vega, al ver a Salles con el hacha,
tomó un soporte de metal que habitualmente cumple la función
de sostén en uno de los vértices de la pileta de lona.
Con el esquinero de la pelopincho en la
mano y al ver que su díscolo vecino había pasado de las
palabras a los hechos, le estampó un golpe en la cabeza
provocándole un corte de gran dimensión en el cuero
cabelludo y una importante hemorragia.
El certero golpe de Vega hizo que Salles
se desmayara en el acto. Algunos creyeron que había muerto.
Alertada la Policía, personal de Luján
Segunda se presentó en el lugar. El capitán Carlos Benagui
llegó preparado para intervenir en un homicidio. En tanto,
Bomberos Voluntarios se dirigió al barrio Luna para trasladar
al herido rumbo al Hospital Municipal.
15 puntos de sutura le dieron a Salles
en la cabeza, más el cuadro no era alentador. Presentaba una
fractura de cráneo y producto de ello sufrió conmoción
cerebral debiendo ser derivado en estado inconsciente al
Hospital Interzonal "Vicente López y Planes" de
General Rodríguez.
Como estila en estos caso, la Policía
quiso saber el origen de la agresión de Salles y la reacción
de Vega. En base a testimonios recogidos en el vecindario,
todos apuntaron al comportamiento que había tenido Salles en
las últimas 24 horas. "La noche anterior Salles en
estado de ebriedad habría estado provocando y amenazando a la
familia Castillo", indicó a este medio una fuente
policial.
Minutos después del episodio, Vega fue
trasladado preventivamente a la seccional de Jáuregui. Tras
certificar que carecía de antecedentes y en base a los
testimonios recogidos que daban cuenta de que esta persona
había actuado en legítima defensa, a las pocas horas
recuperó la libertad.
En tanto, el último parte médico que
tuvo la Policía indicaba que Salles permanecía internado
pero fuera de peligro, según le dijo ayer por la mañana a EL
CIVISMO el capitán Carlos Benagui.
Sin embargo, su recuperación fue más
rápida todavía ya que en la noche del jueves Salles regresó
al barrio. "Es un torazo", fue el calificativo que
utilizó un vecino a la hora de explicar la veloz
recuperación que tuvo el hombre. Mientras, en el sitio donde
ocurrió este violento episodio los únicos que quedaron
fueron seis perros flacos que aparentaban ser de raza galgo y
ante la ausencia de sus dueños buscaban cariño en los
trabajadores de prensa que ayer por la tarde anduvieron por el
lugar de los hechos.