Sería justo destacar como positivo que a
catorce días de un plenario en el que se
pedían acciones urgentes para mejorar la
situación del Hospital Municipal
"Nuestra Señora de Luján", el
ministro de Salud Bonaerense, Lic. Claudio
Mate, haya visitado el establecimiento. Poco
importa si fue por estar a un paso, luego de
un acto en Mercedes; si vino por un pedido
del intendente Miguel Prince, o si
concurrió -tal como dijo- porque el
gobernador Felipe Solá le solicitó que se
ocupe de la problemática local.
En caso de ser cierta esta última
opción, cabe recordar que Solá se enteró
del problema del Hospital Municipal el
viernes pasado, cuando llegó junto al
presidente Néstor Kirchner y en ese momento
dijo que "del hospital municipal tiene
que hablar Miguel, yo no voy a hablar".
Pasó una semana más desde esa visita de
Solá, el Hospital sigue con algunos de sus
servicios suspendidos, mantiene otras
atenciones limitadas por la emergencia de
los casos de bronquiolitis y la concreción
de la obra de la nueva Maternidad permanece
en el plano de las promesas. Es más, lo que
adelantó Prince cuando abrió el período
ordinario de sesiones del Concejo, quedó
suspendido en una dimensión desconocida,
mucho menos palpable que las promesas:
"Terapia Intensiva para Adultos en el
Hospital, diciembre de 2006", había
dicho.
Con el correr de los días, lo que se
deslizaba como una hipótesis ya tiene
elementos para su confirmación efectiva. La
única preocupación en el gobierno local
era superar la presión del momento, las
críticas y el hartazgo de un grupo de
profesionales y trabajadores del Hospital, y
esperar a que disminuyan los casos de
bronquiolitis para seguir como si nada
hubiese pasado.
Porque el jueves el ministro Mate estuvo
en el Hospital, pero también es cierto que
no ofreció respuestas concretas. Dijo que
en estos días un equipo técnico de su
Ministerio revisaría el estado de la obra
abandonada para terminar de definir los
costos de un nuevo llamado a licitación.
Por más preguntas que se hicieron, el
funcionario no adelantó cuánto tiempo
tardarán esos técnicos en redactar el
pliego y, en consecuencia, mucho menos se
sabe sobre el momento en que se hará
público el llamado, se estudiarán las
ofertas, se firmará el acuerdo con una
empresa constructora, se iniciará y se
terminará la obra.
Dicho de otro modo, por ahora lo único
que funciona a la perfección es la
política de demorar los tiempos de una
solución. Buscan distraer y diluir los
reclamos comunitarios y en muchos casos lo
logran.
Para entender esta manera de gobernar tan
poco efectiva en sus resultados ciudadanos,
pero impecable para los intereses de sus
ejecutores, sirve como ejemplo la promesa de
hace 15 días del secretario de Salud de la
Comuna, Dr. Raúl Ré, cuando la situación
del Hospital lo tenía con el agua al
cuello. Ante concejales, profesionales,
algunos medios de prensa y un puñado de
vecinos, el funcionario municipal aseguró
que la obra de la Maternidad estaría en
marcha en 80 días.
Pasaron dos semanas y otro funcionario de
mayor rango, en este caso el ministro de
Salud de la Provincia, borró la promesa de
80 días y ahora habla de "lo más
rápida posible", aunque aclara que
"no se puede comprometer por tiempos
que no se manejan en su área".
Cuando se acerque el plazo de esos 80
días (que hoy son sólo 65 días) y a
alguien se le ocurra reclamar porque la obra
sigue parada, aparecerá una nueva falsa
preocupación y su consecuente promesa.