Esto generó un gas que al tomar
contacto con una chispa provocó una poderosa y mortífera
explosión.
La combinación entre el medio líquido
de la cámara séptica y oxígeno con varias piedras de
carburo dio lugar a un gas tóxico y letal que tras acumularse
toda la noche resultó una bomba de tiempo horas más tarde al
generar una reacción en cadena. Ese gas, al entrar en
contacto con una chispa de una máquina amoladora, terminó
por costarle la vida a un vecino de 59 años, quien murió
como consecuencia de una poderosa explosión ocurrida en la
puerta de su casa.
Ayer por la tarde, José Siciliano
estaba realizando tareas de herrería en el frente de su
domicilio cuando lo sorprendió un potente estallido.
Trabajaba en la reparación de una reja y como resultado de
ello falleció en el acto, mientras que su mujer, que se
encontraba barriendo la vereda, recibió graves heridas siendo
su estado crítico al cierre de esta edición.
El hecho ocurrió en una vivienda
ubicada en Rivadavia 1867, entre las calles Urquiza y Saavedra
del barrio Antigua Estación Basílica, y conmocionó a los
vecinos que habitan a varias cuadras a la redonda.
Entre sollozos, una mujer que conocía a
las víctimas desde que llegaron al barrio en 1960, le dijo a
EL CIVISMO que José Siciliano había limpiado el pozo ciego
en la noche del lunes pero nunca se imaginó las consecuencias
que podía llegar a tener esa tarea un día después.
LA HIPÓTESIS MÁS
FIRME
Desde un primer momento quedó
descartado que la explosión haya sido por un escape de la red
de gas natural o de una fuga de gas de algún artefacto del
hogar. La Policía aseguró que al llegar al lugar de la
tragedia no había el característico olor que emana la red,
sino que encontró varias piedras de carburo, las que se
utilizan para soldar, y algunas de ellas estaban en el
interior de la cámara séptica. Para despejar toda duda,
personal de la empresa Gas Natural se hizo presente en el
domicilio pero no fue necesaria su intervención.
Las primeras averiguaciones tendientes a
establecer la causa de la letal explosión apuntaron a la
limpieza del pozo ciego que había efectuado la víctima,
aplicando un peligroso método que terminó con su vida.
"Alguien le sugirió que pusiera
carburo y eso es altamente combustible", dijo una fuente
policial en el sitio del hecho.
Tal vez ignorando el riesgo que esto
implicaba, José Siciliano, un jubilado de nacionalidad
italiana, se dispuso a reparar la reja con una amoladora. Al
cabo de unos minutos, su cuerpo pendía de la reja al quedar
atravesado por uno de los fierros a la altura de su mentón.
Su mujer, Delicia Rosa Tapia, fue despedida varios metros tras
la estampida, mientras que parte del frente de la vivienda
quedó destrozado.
Un enorme hueco en el suelo indicando el
sitio exacto donde se encontraba la cámara séptica quedó
con las dimensiones que deja el estallido de una mina
terrestre. Parte de la vereda fue arrancada de cuajo y algunos
trozos de baldosas terminaron en la acera de enfrente. Por
milagro, una persona que pasaba en moto por Rivadavia estuvo
muy cerca de ser impactado por uno de los trozos de
mampostería en el instante mismo que se producía la
explosión. El hombre detuvo el rodado y al bajarse una piedra
de gran tamaño cayó en el asiento.
El portón de madera del garaje fue
arrancado de su lugar al igual que un sector del techo de
tejas que tenía la casa. Restos de distintos materiales
quedaron esparcidos en la calle.
Numerosos curiosos se acercaron hasta la
casa al tiempo que la Policía acordonó con cinta plástica e
interrumpió el tránsito para preservar el lugar del hecho
mientras aguardaba la llegada de los peritos policiales.
El cuerpo sin vida de Siciliano
permaneció un par de horas sujeto a las rejas aunque cubierto
con una frazada para evitar que los vecinos observaran una
imagen escalofriante.
Al momento de la explosión, en el
interior de la casa se encontraba una hija quien salió ilesa
aunque con un fuerte shock emocional. Escenas de similar dolor
se vivieron a pocos metros del lugar donde vive un hermano de
José Siciliano. La UFI Nro. 6 en turno tomó intervención en
el caso.
<isla>José Siciliano estaba
realizando tareas de herrería en el frente de su domicilio
cuando lo sorprendió un potente estallido. Como resultado
falleció en el acto.
Una combinación
letal
No se recuerda un hecho de similares
características en Luján, al menos en los últimos 10 años.
Ayer, y mientras se aguardaba la llegada de los peritos, la
Policía trataba de explicar el origen de la explosión.
Aunque nadie era un experto en
cuestiones químicas, todos coincidían en que las piedras de
carburo halladas en la cámara séptica suelen ser usadas por
los chapistas y los mecánicos pero nunca para limpiar pozos
ciegos.
El acetileno que se usa en los talleres
se genera industrialmente por medio de una reacción
controlada de carburo de calcio en agua. El carburo de calcio
es una sustancia gris parecida a la piedra que se hace
fundiendo piedra caliza y coque en un horno eléctrico.
El gas puede fabricarse en una planta
central y comprimirlo introduciéndolo en cilindros para su
distribución o bien puede generarse según la necesidad del
cliente. La desventaja principal del acetileno es que es
peligroso si no se maneja con cuidado, como pudo suceder en
este caso.