Quiero denunciar la estafa de Impormoto a
una de las tantas víctimas que por miedo no
quieren figurar o no se animaron a hacer
esto.
Soy María Isabel Rus, de 60 años, y
compré una moto en el año 2000 en la casa
Impormoto de Luján, en Humberto 1054, y a
nombre del señor que dice llamarse Julio
César Antar, el cual, cuando se la terminé
de pagar, me obligaba a patentarla con él y
luego de pagarle 190 pesos. Nunca me la
patentó y hoy se encuentra inhibido, por
eso nunca pude tener los papeles en regla
aún después de varios reclamos.
Hasta me echó del local una de las
últimas veces que fui a reclamarle. Hoy me
encuentro con que después de reclamar 5
años no puedo vender mi moto, ya que este
hombre me estafó.
No compre motos en Humberto 1054, porque
van a ser estafados como yo.
María Isabel Rus
Gral. Rodríguez
La fecha recuerda a "Chonino",
un valiente ovejero alemán que murió en
acto de combate en lucha con delincuentes.
Al comenzar estas líneas pienso que
ellos, los homenajeados, no podrían leerlas
pero sí las leerán los humanos, aquellos
que nos decimos superiores por tener habla
y, entonces, creo que sí vale la pena
escribir estas humildes reflexiones.
Mientras lo hago mi perra se sienta muy
cerca mío como diciendo: "Sí, hacelo,
quizás al leerlas ablandarás el corazón
de alguna persona y lograremos un trato más
amable para con nosotros los perros".
Probablemente volveré a expresar lo que
siempre golpea a mi cerebro: ¿por qué el
hombre es tan poco compasivo con los
animales? ¿Por qué no se apiada de los
pobres perros vagabundos que día a día
habitan en nuestras calles tiritando de
frío en invierno y sedientos en el verano?
Me resisto a vivir en un mundo tan
automatizado que no se detenga un momento a
ver la mirada de un perro abandonado,
implorando que alguien le dé abrigo, comida
y sobre todo afecto. Cierta vez, estando en
la terminal de ómnibus (uno de los lugares
elegidos en nuestra ciudad para abandonar
perros), mientras esperaba la llegada de un
colectivo se me acerca un perrito que
vagaba, lo acaricié y le ofrecí unas
galletitas. Para sorpresa mía no las quiso,
se sentó a mi lado buscando mis manos para
más caricias.
¿Alguna vez el hombre comprenderá que
los perros son seres vivos que sienten y
sufren? Cuando esto ocurra ya no tendrán
sentido las sociedades protectoras de
animales, pues ya no habrá perros
abandonados, ni maltratados, ya no serán
víctimas de la crueldad humana de atarlos a
una cadena privándolos de la tarea que Dios
les encomendó: "ser animales de
compañía". Son compañeros del
hombre, necesitan estar a nuestro lado y
esta amistad no la quiebran nunca, a pesar
de las múltiples circunstancias que puedan
sucederles.
Dan sobradas muestras de cariño,
fidelidad y verdaderos ejemplos de vida
acompañando a seres muchas veces olvidados
por la sociedad, dando la vida por sus amos,
cuidando a sus crías. ¡Cuánto deberíamos
aprender de ellos!
A pesar de ello, comprobamos que somos
muy pocos los que nos preocupamos por ellos,
pero estos pocos -que sufrimos muchísimo al
verlos solos, enfermos, presos a una cadena,
mal alimentados a diferencia de los otros
indiferentes al sufrimiento de un animal-
experimentamos los más hermosos
sentimientos de gratitud, dulzura, amor, de
aquellos que por no tener habla son
considerados inferiores pero que, a decir
verdad, deberían ocupar la más alta
categoría pues no se han olvidado de los
más altos valores que muchos seres humanos
olvidan: respeto-amor-fidelidad-gratitud.
A ustedes que devuelven bien por mal.
A los que abandonados por sus crueles
amos vagan hambrientos, ahuyentados
violentamente de todos lados.
A los que duermen y viven a la intemperie
soportando todas las inclemencias del
tiempo.
A los que nunca reciben una caricia.
A ustedes, que a pesar de la indiferencia
del hombre, siguen moviendo su cola ante su
presencia.
A ustedes que no odian, no roban, no
estafan, no traicionan, no fuman, no beben,
no se drogan, no contaminan, no desprotegen
a la familia, no desprecian a los viejos, no
matan por placer, no dañan por interés, en
fin, a ustedes que no son humanos, SON
PERROS.
¡Feliz día a todos los perritos! Que
Dios los bendiga y todos, todos, tengan la
compañía, el amor y el respeto de
nosotros, los hombres.
Graciela Domínguez y
Grupo Amigos Mascoteros y Protectores
Luján