Miércoles 28 de Junio de 2006 - Año 91 - Edición 7162 - Edición digital 0492

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Historia
Links
Suplementos        Sociales
Lujanenses en el mundo
Servicios
Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes Guía de Profesionales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sitio relacionado >>> opinión

Advertencia

Quiero denunciar la estafa de Impormoto a una de las tantas víctimas que por miedo no quieren figurar o no se animaron a hacer esto.

Soy María Isabel Rus, de 60 años, y compré una moto en el año 2000 en la casa Impormoto de Luján, en Humberto 1054, y a nombre del señor que dice llamarse Julio César Antar, el cual, cuando se la terminé de pagar, me obligaba a patentarla con él y luego de pagarle 190 pesos. Nunca me la patentó y hoy se encuentra inhibido, por eso nunca pude tener los papeles en regla aún después de varios reclamos.

Hasta me echó del local una de las últimas veces que fui a reclamarle. Hoy me encuentro con que después de reclamar 5 años no puedo vender mi moto, ya que este hombre me estafó.

No compre motos en Humberto 1054, porque van a ser estafados como yo.

María Isabel Rus

Gral. Rodríguez


2 de junio: Día del perro

La fecha recuerda a "Chonino", un valiente ovejero alemán que murió en acto de combate en lucha con delincuentes.

Al comenzar estas líneas pienso que ellos, los homenajeados, no podrían leerlas pero sí las leerán los humanos, aquellos que nos decimos superiores por tener habla y, entonces, creo que sí vale la pena escribir estas humildes reflexiones. Mientras lo hago mi perra se sienta muy cerca mío como diciendo: "Sí, hacelo, quizás al leerlas ablandarás el corazón de alguna persona y lograremos un trato más amable para con nosotros los perros".

Probablemente volveré a expresar lo que siempre golpea a mi cerebro: ¿por qué el hombre es tan poco compasivo con los animales? ¿Por qué no se apiada de los pobres perros vagabundos que día a día habitan en nuestras calles tiritando de frío en invierno y sedientos en el verano?

Me resisto a vivir en un mundo tan automatizado que no se detenga un momento a ver la mirada de un perro abandonado, implorando que alguien le dé abrigo, comida y sobre todo afecto. Cierta vez, estando en la terminal de ómnibus (uno de los lugares elegidos en nuestra ciudad para abandonar perros), mientras esperaba la llegada de un colectivo se me acerca un perrito que vagaba, lo acaricié y le ofrecí unas galletitas. Para sorpresa mía no las quiso, se sentó a mi lado buscando mis manos para más caricias.

¿Alguna vez el hombre comprenderá que los perros son seres vivos que sienten y sufren? Cuando esto ocurra ya no tendrán sentido las sociedades protectoras de animales, pues ya no habrá perros abandonados, ni maltratados, ya no serán víctimas de la crueldad humana de atarlos a una cadena privándolos de la tarea que Dios les encomendó: "ser animales de compañía". Son compañeros del hombre, necesitan estar a nuestro lado y esta amistad no la quiebran nunca, a pesar de las múltiples circunstancias que puedan sucederles.

Dan sobradas muestras de cariño, fidelidad y verdaderos ejemplos de vida acompañando a seres muchas veces olvidados por la sociedad, dando la vida por sus amos, cuidando a sus crías. ¡Cuánto deberíamos aprender de ellos!

A pesar de ello, comprobamos que somos muy pocos los que nos preocupamos por ellos, pero estos pocos -que sufrimos muchísimo al verlos solos, enfermos, presos a una cadena, mal alimentados a diferencia de los otros indiferentes al sufrimiento de un animal- experimentamos los más hermosos sentimientos de gratitud, dulzura, amor, de aquellos que por no tener habla son considerados inferiores pero que, a decir verdad, deberían ocupar la más alta categoría pues no se han olvidado de los más altos valores que muchos seres humanos olvidan: respeto-amor-fidelidad-gratitud.

A ustedes que devuelven bien por mal.

A los que abandonados por sus crueles amos vagan hambrientos, ahuyentados violentamente de todos lados.

A los que duermen y viven a la intemperie soportando todas las inclemencias del tiempo.

A los que nunca reciben una caricia.

A ustedes, que a pesar de la indiferencia del hombre, siguen moviendo su cola ante su presencia.

A ustedes que no odian, no roban, no estafan, no traicionan, no fuman, no beben, no se drogan, no contaminan, no desprotegen a la familia, no desprecian a los viejos, no matan por placer, no dañan por interés, en fin, a ustedes que no son humanos, SON PERROS.

¡Feliz día a todos los perritos! Que Dios los bendiga y todos, todos, tengan la compañía, el amor y el respeto de nosotros, los hombres.

Graciela Domínguez y

Grupo Amigos Mascoteros y Protectores Luján

 

Importante: las notas firmadas no representan la opinión del periódico, son exclusiva responsabilidad de los firmantes

>>> principal