Miércoles 1º de Marzo de 2006 - Año 91 - Edición 7159 - Edición digital 0459

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Encuentro de la Fe y la Historia 2006

Culminó la fiesta local del folklore

Bajo la lluvia, el jueves se iniciaron las jornadas festivaleras con la actuación de El Chaqueño. El programa previsto para el viernes fue concretado el lunes. El sábado se alcanzó la mayor concurrencia con la actuación de Los Nocheros. Brilló Mariano Mores.

Casi no hace falta mencionar los antecedentes de este festival. La memoria colectiva siempre ha conservado en su resguardo las experiencias anteriores. Algunas mejores que otras, y de distintos resurgimientos de este denominado Encuentro de la Fe y la Historia.

En esta oportunidad, la tercera edición de este siglo de la propuesta musical, se concretó con algunos cambios que hicieron, sin lugar a dudas, un mejor festival. La creación de la Asociación de Amigos del Encuentro de la Fe y la Historia permitió, más allá de las ventajas administrativas, conformar un grupo de trabajo dedicado a la iniciativa. A partir de allí, detalles que desbordaron anteriores realizaciones pudieron tenerse en cuenta, como el hecho de no concluir tan entrada la madrugada.

Desde que en 2004 se retomó la propuesta, el nivel de los artistas convocados fue en aumento hasta llegar a concretar cierres a cargo de artistas como El Chaqueño, Los Nocheros, Mariano Mores, Horacio Guarany y Soledad.

La primera noche

Pese al clima, el público se congregó frente al escenario ubicado en la plaza Belgrano, cubriendo en su mayoría las plateas dispuestas y sumando la presencia de algunos centenares de asistentes en el sector popular que, en ocasiones, se refugió bajo las recovas.

Como se informó en la edición del sábado, en medio de una llovizna constante comenzó el tiempo de la música. Iniciaron las actuaciones distintos artistas locales para luego dar lugar al número de cierre a cargo de El Chaqueño que subió al escenario pasadas las 23.

A lo largo de una hora y media el auditorio se deleitó con el arte de una de las figuras del folklore más destacadas de los últimos tiempos.

La fiesta de Los Nocheros

El clima benévolo y la actuación del cuarteto con mayor convocatoria de nuestra música, permitieron una presencia récord. Más de 10.000 personas se congregaron en el espacio dispuesto sobre la avenida Nuestra Señora de Luján. Según personal de boletería, los 5.000 lugares ubicados frente del escenario -plateas A y B, y tribunas- estuvieron cerca de agotarse.

Detrás, las populares superaron las 5.000 entradas en beneficio del Hospital local.

A lo largo de la noche, el programa ofreció la actuación de Martín Taboada, Los Hijos del Sol, Voces de la Esperanza, Los Giménez, Grupo Canel, Adelina Villanueva, Julieta Caputo y Los Colorados. Además, las destacadas actuaciones del Trío Laurel y Leandro Lobato merecieron la ovación de los asistentes que aplaudieron de pie la propuesta.

Cerca del cierre, Sentires hizo lo suyo con la aprobación de un público que acompañó las canciones más reconocidas del conjunto.

Finalmente, ante la presencia de un auditorio predominantemente femenino, Los Nocheros abrieron el espectáculo que se extendió por más de una hora. A lo largo de la actuación, los gritos acompañaron las piezas románticas y los aplausos los temas con energía festivalera. En varios momentos, la propuesta vocal del cuarteto emocionó al auditorio como muestra de la vigencia del arte del conjunto que sigue ganando seguidores.

No faltaron las banderas de clubes de fans que se hicieron presentes en el Encuentro local, junto a seguidoras anónimas que enfervorizaron el recital.

Más de 10.000 personas siguieron de cerca la propuesta del sábado que se consagró como la noche principal.

La noche de Mariano Mores

El tango programado para la noche del domingo trajo a Luján una de sus figuras señeras. Una personalidad que con el paso del tiempo se ha vuelto una leyenda viviente y cuyo nombre perfila la evolución misma del género musical, que amasó con pasión y al que confirió un estilo particular.

Esa noche Mariano Mores llegó con su orquesta y los espectáculos de nivel que por siempre lo distinguieron. Pudo cumplir finalmente su sueño de tocar a los pies de María de Luján, como hace años expresó en una visita también musical que hiciera al Complejo Museográfico.

La expectativa creada en torno de su figura quedó de relieve con el público -que cubrió la mitad de las sillas dispuestas- que en su mayoría peinaba canas y esperó con ansiedad su aparición en la escena local.

Cerca de las 23.20, la proyección de fragmentos de películas que lo contaron como protagonista, anunciaron su presencia y sirvieron de presentación al compositor e intérprete que celebró días pasados su cumpleaños número 88.

Los sonidos inconfundibles de su música aparecieron en primer lugar, mientras la oscuridad reinaba en el escenario.

Hecha la luz, apareció ubicado a un costado del escenario con su piano, secundado por un pequeño número de músicos capaces de conferir todo un marco orquestal a su música. Mores se hizo notar en todo momento por su vitalidad e incansable manejo del teclado.

Deslumbró verlo transportar sus manos de un lado a otro del instrumento con una ligereza impresionante, brindando un sonido tan transparente como reconocible. En esas notas y acordes estaba íntegro el Mores que infundió al tango un estilo especial, con ese aire de romanticismo que lo vuelve reconocible.

No hubo que esperar mucho tiempo para que el autor de "Cuartito azul" iniciara su diálogo con el público.

No ocultó su emoción de tocar ante la Virgen y volver a Luján. Y sin más, volvió al teclado para hacer escuchar su música.

En ese universo sonoro se inscribieron muchos de los títulos que le dieron fama. Y el sonido apareció con toda esa riqueza rítmica que lo caracteriza y la grandiosidad de sus arreglos. Páginas de su autoría y otras clásicas formaron parte del repertorio que recreó.

Además de su música, Mores adosó a su espectáculo distintos ingredientes para darle mayor relieve.

Sus acompañantes

Se dio el gusto de acompañar la voz de Carlos Gardel en "Volver", mientras la imagen del Zorzal criollo se dejaba ver en una gigante pantalla. Y también el lujo de incluir a su hija Silvia y a su nieto Gabriel en el show.

La primera puso en claro su disposición para la canción, mientras Gabriel se lució por su estupendo color y afinación. Entre otros temas cantó "La calesita", cuyo estribillo el público coreó.

Otro valor que incluyó fue el de Daniel Cortés, un cantante que hace años que acompaña al creador de "Grisel" y "En esta tarde gris". Este último recreó en una excelente versión de "Uno", acordando al texto una vigorosidad e interpretación ejemplar. "Garufa" fue otro título que hizo escuchar, además de promover un diálogo con el compositor.

Tres parejas de danza, de impecable profesionalismo y con un vestuario pleno de color y brillos, complementaron el show en distintos momentos.

"Vals del adiós", otro clásico de Mores, también fue de la partida así como el famosísimo "Taquito militar", que inteligentemente asocia en ritmo con una pieza brasileña, cambiando incluso de instrumento, para concluir el momento musical con su obra.

A lo largo de ochenta minutos, el popular creador sin muestras de cansancio no dejó un solo instante el instrumento, deleitando con su particular modo de interpretación, apabullante, pero sobre todo, melodiosa.

El cierre reunió a todo el plantel artístico, bailarines y cantantes, con una contagiosa versión de "Adiós pampa mía" que, como era de esperar, puso de pie a todo el mundo. Los `bravos´ se hicieron escuchar a lo largo de muchos minutos, y hubo un bis, un regalo musical para poner de pie a Argentina.

La despedida, apoteótica, dejó en claro que la noche de Luján contó con una estrella única. Representante vivo de una historia que el tiempo se encarga de valorizar y revalorizar día a día.

La noche del domingo, confiada al tango, quedará por siempre, con seguridad, en la memoria de todos los que participaron del Encuentro. Fue una oportunidad casi única e irrepetible de escuchar a uno de los grandes maestros del tango de todos los tiempos: Mariano Mores.

El encuentro incluyó, como se previó, la participación de todo un elemento artístico que acompañó la propuesta: Claudio Tejo y su grupo, Enrique Cuttini y su Tango Emotion, Los Indios Tacunau y la Agrupación Cultural Luján, con la locución de Leonel Godoy y Alex Garralda.

Arrasó el Huracán de Arequito

Debido a la suspensión del viernes por el temporal, el cierre del Encuentro se concretó el lunes a cargo de Horacio Guarany y Soledad.

A lo largo del encuentro, pudo escucharse el trabajo de artistas locales como Quimey Cuyen y Grupo Origen, entre otros. Luego, el público asistente disfrutó de la música de Los Indios Tacunau, Yamana, Gato Peters, Roberto y Cuty Carabajal, Mario Tierno y Antonio Tarragó Ros.

Párrafo aparte merece Canto Cuatro, un cuarteto de jóvenes músicos que recibieron la ovación de los asistentes que acompañaron su notable actuación. Cerca del final, Los Alonsitos pusieron ritmo chamamecero a la noche poniendo de pie al entusiasta auditorio.

Entrando en la recta final, Guarany piso las tablas para subir con él toda la fuerza y presencia de cantor. Y la gente lo aplaudió, porque Horacio, es Horacio. Con dicción confusa, pero voz potente la gente agradeció el talento y recibió una vez más a nuestro vecino, el último grande de la música popular.

Luego llegaría el turno de Soledad. Irrumpiendo cualquier tipo de presentación formal, "La Sole" se acercó al conductor para avisarle que la presentaría don Horacio. Y así, ante la presencia de más de 9.000 personas que se acercaron por "El cantor" y "El huracán", se vivió una noche digna de cierre.

Como siempre, la voz de la joven, su energía y carisma, conquistó al público que la esperó hasta las 2 de la madrugada. Pero, una vez más, la espera valió la pena.

A diez años de su despertar popular, su vigencia está intacta y no quedó un instante sin moverse casi frenéticamente para acompañar cada uno de sus temas.

No faltó su hermana Natalia y juntas, con un excelente grupo musical, regalaron algunos temas a dúo.

Hubo palabras de elogio y admiración para Horacio Guaraní, y de agradecimiento para monseñor Rubén Di Monte, quien le obsequió una réplica de la imagen de Nuestra Señora de Luján.

No podría haber habido mejor cierre que el del lunes en la noche. Pese a los pronósticos, el número de asistentes superó las expectativas y la gente, una vez más acompañó una excelente propuesta musical.

 

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