Bajo la lluvia, el jueves se
iniciaron las jornadas festivaleras con la actuación de El
Chaqueño. El programa previsto para el viernes fue concretado
el lunes. El sábado se alcanzó la mayor concurrencia con la
actuación de Los Nocheros. Brilló Mariano Mores.
Casi no hace falta mencionar los
antecedentes de este festival. La memoria colectiva siempre ha
conservado en su resguardo las experiencias anteriores.
Algunas mejores que otras, y de distintos resurgimientos de
este denominado Encuentro de la Fe y la Historia.
En esta oportunidad, la tercera edición
de este siglo de la propuesta musical, se concretó con
algunos cambios que hicieron, sin lugar a dudas, un mejor
festival. La creación de la Asociación de Amigos del
Encuentro de la Fe y la Historia permitió, más allá de las
ventajas administrativas, conformar un grupo de trabajo
dedicado a la iniciativa. A partir de allí, detalles que
desbordaron anteriores realizaciones pudieron tenerse en
cuenta, como el hecho de no concluir tan entrada la madrugada.
Desde que en 2004 se retomó la
propuesta, el nivel de los artistas convocados fue en aumento
hasta llegar a concretar cierres a cargo de artistas como El
Chaqueño, Los Nocheros, Mariano Mores, Horacio Guarany y
Soledad.
La primera noche
Pese
al clima, el público se congregó frente al escenario ubicado
en la plaza Belgrano, cubriendo en su mayoría las plateas
dispuestas y sumando la presencia de algunos centenares de
asistentes en el sector popular que, en ocasiones, se refugió
bajo las recovas.
Como se informó en la edición del
sábado, en medio de una llovizna constante comenzó el tiempo
de la música. Iniciaron las actuaciones distintos artistas
locales para luego dar lugar al número de cierre a cargo de
El Chaqueño que subió al escenario pasadas las 23.
A lo largo de una hora y media el
auditorio se deleitó con el arte de una de las figuras del
folklore más destacadas de los últimos tiempos.
La fiesta de Los
Nocheros
El
clima benévolo y la actuación del cuarteto con mayor
convocatoria de nuestra música, permitieron una presencia
récord. Más de 10.000 personas se congregaron en el espacio
dispuesto sobre la avenida Nuestra Señora de Luján. Según
personal de boletería, los 5.000 lugares ubicados frente del
escenario -plateas A y B, y tribunas- estuvieron cerca de
agotarse.
Detrás, las populares superaron las
5.000 entradas en beneficio del Hospital local.
A lo largo de la noche, el programa
ofreció la actuación de Martín Taboada, Los Hijos del Sol,
Voces de la Esperanza, Los Giménez, Grupo Canel, Adelina
Villanueva, Julieta Caputo y Los Colorados. Además, las
destacadas actuaciones del Trío Laurel y Leandro Lobato
merecieron la ovación de los asistentes que aplaudieron de
pie la propuesta.
Cerca del cierre, Sentires hizo lo suyo
con la aprobación de un público que acompañó las canciones
más reconocidas del conjunto.
Finalmente, ante la presencia de un
auditorio predominantemente femenino, Los Nocheros abrieron el
espectáculo que se extendió por más de una hora. A lo largo
de la actuación, los gritos acompañaron las piezas
románticas y los aplausos los temas con energía festivalera.
En varios momentos, la propuesta vocal del cuarteto emocionó
al auditorio como muestra de la vigencia del arte del conjunto
que sigue ganando seguidores.
No faltaron las banderas de clubes de
fans que se hicieron presentes en el Encuentro local, junto a
seguidoras anónimas que enfervorizaron el recital.
Más de 10.000 personas siguieron de
cerca la propuesta del sábado que se consagró como la noche
principal.
La noche de Mariano
Mores
El
tango programado para la noche del domingo trajo a Luján una
de sus figuras señeras. Una personalidad que con el paso del
tiempo se ha vuelto una leyenda viviente y cuyo nombre perfila
la evolución misma del género musical, que amasó con
pasión y al que confirió un estilo particular.
Esa noche Mariano Mores llegó con su
orquesta y los espectáculos de nivel que por siempre lo
distinguieron. Pudo cumplir finalmente su sueño de tocar a
los pies de María de Luján, como hace años expresó en una
visita también musical que hiciera al Complejo Museográfico.
La expectativa creada en torno de su
figura quedó de relieve con el público -que cubrió la mitad
de las sillas dispuestas- que en su mayoría peinaba canas y
esperó con ansiedad su aparición en la escena local.
Cerca de las 23.20, la proyección de
fragmentos de películas que lo contaron como protagonista,
anunciaron su presencia y sirvieron de presentación al
compositor e intérprete que celebró días pasados su
cumpleaños número 88.
Los sonidos inconfundibles de su música
aparecieron en primer lugar, mientras la oscuridad reinaba en
el escenario.
Hecha la luz, apareció ubicado a un
costado del escenario con su piano, secundado por un pequeño
número de músicos capaces de conferir todo un marco
orquestal a su música. Mores se hizo notar en todo momento
por su vitalidad e incansable manejo del teclado.
Deslumbró verlo transportar sus manos
de un lado a otro del instrumento con una ligereza
impresionante, brindando un sonido tan transparente como
reconocible. En esas notas y acordes estaba íntegro el Mores
que infundió al tango un estilo especial, con ese aire de
romanticismo que lo vuelve reconocible.
No hubo que esperar mucho tiempo para
que el autor de "Cuartito azul" iniciara su diálogo
con el público.
No ocultó su emoción de tocar ante la
Virgen y volver a Luján. Y sin más, volvió al teclado para
hacer escuchar su música.
En ese universo sonoro se inscribieron
muchos de los títulos que le dieron fama. Y el sonido
apareció con toda esa riqueza rítmica que lo caracteriza y
la grandiosidad de sus arreglos. Páginas de su autoría y
otras clásicas formaron parte del repertorio que recreó.
Además de su música, Mores adosó a su
espectáculo distintos ingredientes para darle mayor relieve.
Sus acompañantes
Se dio el gusto de acompañar la voz de
Carlos Gardel en "Volver", mientras la imagen del
Zorzal criollo se dejaba ver en una gigante pantalla. Y
también el lujo de incluir a su hija Silvia y a su nieto
Gabriel en el show.
La primera puso en claro su disposición
para la canción, mientras Gabriel se lució por su estupendo
color y afinación. Entre otros temas cantó "La
calesita", cuyo estribillo el público coreó.
Otro valor que incluyó fue el de Daniel
Cortés, un cantante que hace años que acompaña al creador
de "Grisel" y "En esta tarde gris". Este
último recreó en una excelente versión de "Uno",
acordando al texto una vigorosidad e interpretación ejemplar.
"Garufa" fue otro título que hizo escuchar, además
de promover un diálogo con el compositor.
Tres parejas de danza, de impecable
profesionalismo y con un vestuario pleno de color y brillos,
complementaron el show en distintos momentos.
"Vals del adiós", otro
clásico de Mores, también fue de la partida así como el
famosísimo "Taquito militar", que inteligentemente
asocia en ritmo con una pieza brasileña, cambiando incluso de
instrumento, para concluir el momento musical con su obra.
A lo largo de ochenta minutos, el
popular creador sin muestras de cansancio no dejó un solo
instante el instrumento, deleitando con su particular modo de
interpretación, apabullante, pero sobre todo, melodiosa.
El cierre reunió a todo el plantel
artístico, bailarines y cantantes, con una contagiosa
versión de "Adiós pampa mía" que, como era de
esperar, puso de pie a todo el mundo. Los `bravos´ se
hicieron escuchar a lo largo de muchos minutos, y hubo un bis,
un regalo musical para poner de pie a Argentina.
La despedida, apoteótica, dejó en
claro que la noche de Luján contó con una estrella única.
Representante vivo de una historia que el tiempo se encarga de
valorizar y revalorizar día a día.
La noche del domingo, confiada al tango,
quedará por siempre, con seguridad, en la memoria de todos
los que participaron del Encuentro. Fue una oportunidad casi
única e irrepetible de escuchar a uno de los grandes maestros
del tango de todos los tiempos: Mariano Mores.
El encuentro incluyó, como se previó,
la participación de todo un elemento artístico que
acompañó la propuesta: Claudio Tejo y su grupo, Enrique
Cuttini y su Tango Emotion, Los Indios Tacunau y la
Agrupación Cultural Luján, con la locución de Leonel Godoy
y Alex Garralda.
Arrasó el Huracán
de Arequito
Debido
a la suspensión del viernes por el temporal, el cierre del
Encuentro se concretó el lunes a cargo de Horacio Guarany y
Soledad.
A lo largo del encuentro, pudo
escucharse el trabajo de artistas locales como Quimey Cuyen y
Grupo Origen, entre otros. Luego, el público asistente
disfrutó de la música de Los Indios Tacunau, Yamana, Gato
Peters, Roberto y Cuty Carabajal, Mario Tierno y Antonio
Tarragó Ros.
Párrafo aparte merece Canto Cuatro, un
cuarteto de jóvenes músicos que recibieron la ovación de
los asistentes que acompañaron su notable actuación. Cerca
del final, Los Alonsitos pusieron ritmo chamamecero a la noche
poniendo de pie al entusiasta auditorio.
Entrando en la recta final, Guarany piso
las tablas para subir con él toda la fuerza y presencia de
cantor. Y la gente lo aplaudió, porque Horacio, es Horacio.
Con dicción confusa, pero voz potente la gente agradeció el
talento y recibió una vez más a nuestro vecino, el último
grande de la música popular.
Luego llegaría el turno de Soledad.
Irrumpiendo cualquier tipo de presentación formal, "La
Sole" se acercó al conductor para avisarle que la
presentaría don Horacio. Y así, ante la presencia de más de
9.000 personas que se acercaron por "El cantor" y
"El huracán", se vivió una noche digna de cierre.
Como siempre, la voz de la joven, su
energía y carisma, conquistó al público que la esperó
hasta las 2 de la madrugada. Pero, una vez más, la espera
valió la pena.
A diez años de su despertar popular, su
vigencia está intacta y no quedó un instante sin moverse
casi frenéticamente para acompañar cada uno de sus temas.
No faltó su hermana Natalia y juntas,
con un excelente grupo musical, regalaron algunos temas a
dúo.
Hubo palabras de elogio y admiración
para Horacio Guaraní, y de agradecimiento para monseñor
Rubén Di Monte, quien le obsequió una réplica de la imagen
de Nuestra Señora de Luján.
No podría haber habido mejor cierre que
el del lunes en la noche. Pese a los pronósticos, el número
de asistentes superó las expectativas y la gente, una vez
más acompañó una excelente propuesta musical.