Fue detenido la semana pasada tras el
crimen del dueño de un video club.
El hecho causa conmoción en San
Andrés de Giles y el comportamiento de este joven recuerda la
actitud que tuvo su padre luego del crimen de Rocío Muro.
El refrán popular dice: "De tal
palo, tal astilla" y parece ajustarse como anillo al dedo
para Pedro Cecilio Orozco, el asesino de la niña Rocío Muro
y condenado a prisión perpetua, ya que uno de sus hijos está
involucrado en el asesinato de un comerciante en San Andrés
de Giles, en un hecho que causa conmoción en la comunidad de
la vecina ciudad por el grado de alevosía.
Según confirmaron fuentes policiales de
esa ciudad a EL CIVISMO, el menor de 15 años, que fue
detenido junto con quien sería el ejecutor del hecho, se
trataría de uno de los hijos de Pedro Orozco, quien purga
condena por haber violado y asesinado a Rocío Muro en 1999.
En su edición de ayer, el quincenal
gilense La Libertad consignó que el padre del menor detenido
"se encuentra preso condenado a cadena perpetua por el
crimen y violación de una sobrina en la ciudad de Luján. En
aquel entonces su progenitor había tenido una actitud similar
cuando luego de asesinar a su sobrina procedió a colaborar
con la Policía para 'esclarecer' el crimen del cual fue su
único autor".
A diferencia de ese recordado episodio,
en este caso uno de los hijos de Pedro Orozco no actuó solo
sino que lo hizo en compañía de un joven de 22, identificado
como Sergio Daniel Sotelo, quien habría confesado ser el
autor material de la muerte de Carlos Eduardo Liguori,
propietario de un video club ubicado en pleno centro de la
vecina ciudad.
Cabe mencionar que Pedro Orozco logró
fugarse de una cárcel cercana a La Plata y tras varios días
como evadido logró ser detenido precisamente en San Andrés
de Giles donde vivía una de sus mujeres con quien tuvo el
hijo ahora acusado de asesino.
ARCHIVO POLICIAL
Como alguna vez fueron los Puccio,
conocidos con el mote de "clan" por actuar en
familia y como una organización dedicada al secuestro y
asesinato de empresarios en zona norte, el menor Orozco de 15
años parece haber heredado de su padre ciertos
"genes" para el delito.
Pero en el historial local de hechos
policiales en el que aparecen padre e hijo vinculados con el
delito hay un caso famoso. Se trató de Juan José Lagisnestra,
primogénito de Juan José Ernesto Lagisnestra, alias
"Pichón", un pistolero de la vieja guardia, un
malviviente con códigos dentro del hampa y de los que ya no
quedan.
Lagisnestra hijo solía venir seguido al
barrio Lanusse donde vivía una mujer con quien mantenía una
relación sentimental. Pero en 1992 fue secuestrado en un
operativo ilegal por la Brigada de Investigaciones de
Mercedes, con sede en Luján. El 26 de abril de ese año su
cadáver apareció en el paraje Los Cazadores, partido de
Escobar.
Según investigaron los periodistas
Carlos Dutil y Ricardo Ragendorfer, el secuestro fue
encabezado por el comisario Mario Naldi, alias "El
Ñoño" o "El Gordo". Lagisnestra operaba en la
zona de San Martín pero tenía una amante en Luján que
trabajaba para él y la visitaba a menudo.
De su casa, lo sacó la
"patota" de la Brigada, ya bajo el mando de
"Ñoño" -explicaron los periodistas en el libro La
Bonaerense-. La amante del delincuente, por su parte, acusó
directamente a la Brigada mientras que sus vecinos habían
visto cuando los efectivos se lo llevaban, consignó el
periodista Osvaldo Aguirre en su libro Enemigos Públicos.